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Manuel Velarde: “Castañeda no va a intimidarme o detenerme”

Somos recorrió con el alcalde de San Isidro el centro de Lima–nueva alameda 28 de Julio incluida– para hablar de sus planes, del distrito que dirige y del intenso choque que tiene con el actual burgomaestre capitalino, a quien esta semana llamó “miserable”

Manuel Velarde

Pasto artificial y bambú pintado en bancas de concreto es lo que se ve hoy en la nueva alameda de 28 de Julio, ejecutada por la gestión de Luis Castañeda, a la que Manuel Velarde considera “anticuada y de otro siglo”. (Foto: Víctor Idrogo)

Manuel Velarde no le mueve una ceja el estar metido dentro de cruentas tormentas políticas. Quizás sea porque nació en medio de una. Su madre tuvo la última contracción solo cuatro días después del golpe militar de Velasco, por lo que su padre casi se pierde el alumbramiento. Sucede que este había jurado como ministro de gobierno del depuesto presidente Belaunde el 2 de octubre de 1968 y, por lo tanto, estaba preso en el Potao horas antes de que el recién nacido respirara por primera vez. El próximo 7 de octubre, de hecho, cumplirá 50 años, y el regalo que desde ya ansía no será otro que saberse electo como el nuevo alcalde de Lima. Los comicios, pues, son ese mismo día. 

La intención de dirigir la tres veces coronada villa fue anunciada hace seis días, pero tan convulsos han sido para él estos que parecen más. Un pedido de vacancia de su cargo como burgomaestre de San Isidro fue solicitado a 48 horas del referido anuncio por el regidor Jaime Alva (Solidaridad Nacional), aduciendo que se falseó información en la hoja de vida que presentó en el 2014 ante el Jurado Nacional de Elecciones para poder postular. Velarde está seguro de que detrás de ello se encuentra quien hoy es su archinémesis, el alcalde de Lima, Luis Castañeda. Según explica el primero, el segundo no le perdonaría el que haya “impedido ejecutar millonarias obras en San Isidro” que no tienen lógica.

Sentado en una banca del Campo de Marte, tomando el fresco antes de recorrer la recientemente inaugurada –y bastante criticada– alameda 28 de Julio, Velarde se refiere, por ejemplo, a la intención de Lima de construir cinco bypasses en la avenida Salaverry, tres de ellos en San Isidro, cuestión que no procedió. También al freno constante que ha puesto su comuna ante la intención del líder de Solidaridad Nacional por eliminar la berma central de jardín de la avenida Aramburú para edificar un tercer carril, entre otros choques.  

El precandidato avanza por la Avenida de la Peruanidad con la camisa fuera del pantalón y una mochilita de ciclista donde lleva su billetera, sus llaves, papeles y una botella de agua. Así va a trabajar todos los días, aunque en bicicleta. Velarde es abogado por la PUCP y tiene dos maestrías en Derecho, una por la Universidad de Pensilvania (EE.UU.) y otra por la Universidad de Londres. Ha trabajado como abogado en Nueva York y Bruselas, y en nuestro país la experiencia la tiene más en el sector público. Así, ha laborado en el Ministerio de Economía y Finanzas y también se ha desempeñado como jefe de la SUNAT. 

En la espera del verde del semáforo, antes de cruzar a la alameda 28 de Julio, lanza la primera sentencia: “Todos los elementos del lugar pintan de cuerpo entero la forma de pensar del alcalde Castañeda”. Arguye que el empalme entre la pista y la alameda no tienen protecciones por zonas, lo que evidencia su poca preocupación por el peatón, que ante un eventual despiste de auto quedaría indefenso. Que ha plantado palmeras, las cuales no contribuyen a mitigar la contaminación motora. Que hay más cemento que otra cosa y que en las áreas verdes hay carteles de “no pisar”, cuando se trata de un espacio público. Que hay pasto artificial y palos de bambú pintados en bancas de cemento. “Parece una obra que está maquillada, no aporta a Lima. Allí están todos los vicios de la ciudad que debemos de liquidar”. Un taxista lo reconoce y le pasa la voz. Él le devuelve el saludo. 

- Usted tiene cuatro nombres. Un detractor podría decir que eso es “muy sanisidrino” para dirigir Lima...

Me llamo Manuel por mi padre y por mi abuelo. Fernando porque nací el 7 de octubre, que cumple años Fernando Belaunde. Jorge, por un gran amigo de mi papá que falleció al poco tiempo que nací. Y Carlos, por mi otro abuelo. No diría que esto es muy sanisidrino, diría que es muy peruano. Recoge ese sentimiento de familia, de amistad e incluso de compromiso político.  

- Va por Lima, pero aún no tiene partido.

He hecho una convocatoria pública a la ciudadanía, a colectivos sociales y a partidos políticos para que Lima entre a la de la esperanza. Todos tenemos que trabajar y ya varios se han acercado.  

- San Isidro tiene 60 mil habitantes; Lima, 10 millones. ¿Cómo se está preparando? 

Sé que San Isidro no es Lima, pero las enfermedades que la agobian son trasversales a toda la ciudad sin distinción de dónde estés. Un ciudadano se agobia en Villa El Salvador, en San Juan de Lurigancho o en Jesús María. Las soluciones también pasan por la transversalidad.

- ¿Cómo solucionaría la congestión vehicular?

Primero hay que trabajar en el transporte público. Volverlo eficiente, de calidad y seguro. Asimismo, concluir las extensiones del Metropolitano. Tercero: hay que comenzar a planear la ciudad para que el ciudadano tenga los sitios más cerca. Equipamiento de salud, educación, todo más cerca. Así no usará el auto, sino otros medios, como el transporte público, la bicicleta o los mismos pies. Cuarto: impulsaríamos políticas de gestión de tránsito identificando la problemática de las vías y limpiándolas. Eso se logra sincronizando semáforos y más señales de tránsito.  

- ¿Y qué haría con la inseguridad ciudadana?

El serenazgo del Cercado debería pasar a un nivel de policía metropolitana, en primera instancia. Igualmente, recuperar los espacios públicos, para que la gente también los proteja al sentirlos suyos. Los delincuentes entran donde no hay nadie. Así los alejas.  

- ¿Qué acciones está tomando en torno al pedido de vacancia?

Esto ya está en manos de mis abogados. El documento está sustentado en falacias completas. Por eso vamos a tomar las medidas correspondientes contra el solicitante, funcionario también de Castañeda. 

- Usó el término “miserable” para referirse al último. ¿Se ratifica?

Esto se trata de una vendeta política. Él antes ha incurrido en distintos calificativos en contra mía. Me ha difamado diciendo que yo tenía intereses personales en la construcción de un edificio en San Isidro. Ha bloqueado iniciativas legislativas nuestras en la Municipalidad de Lima. Cuando veo que ahora su funcionario, que también es regidor en San Isidro, ha solicitado la vacancia, es más de lo mismo. Es el intento por callarme, por intimidarme, por detenerme. No lo conseguirá. Cuando veo en el documento de vacancia que señala a familiares míos que nada tienen que ver, creo que ha cruzado una línea de lo político a lo personal y eso no lo voy a permitir. Yo no le tengo miedo a Castañeda. Haga lo que haga, que sea contra mí, pero que no se meta con mi familia. 

- ¿Qué es lo que más le critica?

Que sigue un modelo anticuado de dirigir la ciudad. En otras parte del mundo el cemento está desfasado. Acá no más, en Bogotá, Santiago y Quito también. Cuando veo que quiere talar árboles para construir un bypass, yo sí protesto porque esa no es la manera de resolver los problemas. Está comprobado que un byspass cuesta muchísimo dinero, como el de 28 de Julio, y no resuelve nada porque genera demanda induciva. Tú le das espacio al automóvil y el automóvil lo toma y luego pide más. Destinar 70 millones de soles al 15% de los viajes que se hacen con el automóvil privado en vez de destinarlo al 85% que utiliza el transporte público es generar desigualdades. Es gobernar para las minorías. Eso sumado, claro, a la poca transparencia de su gestión.  

Choques vecinales
Cruzamos el MALI y subimos al Metropolitano. Velarde tiene S/ 7,50 de saldo en su tarjeta. Seguimos hablando del Cercado, pero antes, en tiempo, está San Isidro. 

La primera vez que postuló al distrito fue en el 2010 con un movimiento independiente que él mismo promovió. La segunda, la que ganó, fue invitado por el PPC, del que se desvinculó en el 2017. Allí su gestión tampoco está alejada de la polémica. Los vecinos la aprueban con entusiasmo o la reprueban de manera tajante. Solo basta ver las encendidas discusiones que se arman en las redes sociales cada vez que él publica algo en su perfil público de Facebook o en cuentas como Habla San Isidrino o Somos San Isidro. Lo cierto es que una encuesta hecha por CPI en el 2017 entre los vecinos evidencia un 59,4% de aprobación a su trabajo. Sus opositores, en tanto, desconfían de la rigurosidad del estudio. Puede leer posiciones a favor y en contra de la labor de Velarde en San Isidro, con casuística detallada, en las columnas de las páginas anteriores.  

- Hay grupos de vecinos en San Isidro que no lo pueden ver...

Los cambios siempre traen resistencias y eso es normal. Las reformas son difíciles, pero se tiene que dar. Hay que promover los espacios públicos, volver a conectar con la ciudad, privilegiar al peatón, no al auto. Creo que cuando la mayoría de vecinos vea hacia atrás lo que se ha hecho, lo valorarán mucho más. 

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