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Olenka Zimmermann con 48 años: ¿cómo es ser mujer en el Perú?

La presentadora de TV y modelo Olenka Zimmermann dice que no siente el peso de la edad, menos aún viviendo en San Bartolo. Habló con Somos sobre religión, política y machismo

A media tarde, Olenka aparece por el skate park de San Bartolo con un paso lento, sin prisa. Su andar acompasado solo es interrumpido por un perro callejero que la aborda a mitad de calle y que, en adelante, se autoimpone la tarea de ser su guardián durante la entrevista. “¡Oye tú, deja de pegarme tus pulgas!”, le dice ella al chusco, que no deja de batir la lengua. Desde que se mudara hace dos años y medio a esta tranquila playa sureña, nada parece apurar a Olga Marisol Zimmermann Fernández, porque en San Bartolo las cosas son así: pasan tranquilas y se saborean con más calma, a fuego lento. 

“Me mudé porque no aguantaba la ciudad ni su humedad y tráfico. Acá todo es más limpio y tranquilo”, dice mientras se sienta en una banca y acaricia su pelo color trigo. La belleza natural de Olenka desafía el tiempo y toda lógica a sus 48 años. La modelo y presentadora del programa Al sexto día (siete años al aire) dice que de su edad ni se entera. Su única actividad física es caminar y manejar un poco de bicicleta, lo que ella llama “un mantenimiento mínimo del cuerpo”. Su etapa de enferma del gimnasio y la danza hace mucho quedó atrás. “A esta edad me parece un poco tonto seguir obsesionada con querer tenerlo todo marcadito. Si puedes tener el cuerpo en su sitio, chévere, pero tampoco puedes ir contra la realidad de los años. El cuerpo va envejeciendo. Ya pues, qué se va a hacer, lo importante es que no envejezca el cerebro”.

Si hay algo que caracteriza a Olenka Zimmermann, modelo desde los 16 años en memorables comerciales para shampoo Ammen, Palmolive y Banco Latino, nueve veces portada de Somos, símbolo sexual de una generación, es su sentido de independencia y su franqueza al hablar, una sinceridad verbal que no conoce límites. Allí donde otros vacilan y retroceden, por temor a dar una opinión impopular, ella pisa el acelerador a mil. “No sé qué puedo decirte en un especial por el Día de la Mujer. En el Perú hay machismo, pero nunca he estado sujeta a eso. Vengo de una casa en donde la mujer siempre ha sido la jefa, en todo sentido, y al hombre, si no suma, lo han eliminado en una [ríe]. No concibo a las mujeres que sufren por un hombre. Entonces, en ese sentido podría decir que el machismo nos resbala. Pero sí hay machismo en el Perú, cuando ves cómo tratan los medios a las mujeres, por ejemplo. Pero que me haya molestado en mi vida, no”.

¿No sentiste, ni cuando eras más chica, el acoso?

En cualquier parte del mundo una chiquilla está más expuesta al acoso o a los mañosos que una adulta. El entorno familar debe enseñarles a defenderse. Nosotras nunca nos quedábamos calladas. Si pasaba algo, lo denunciábamos con mi mamá. En ese sentido, mayor trauma que una metida de mano de parte de un piraña no me ha pasado. 

Entonces sí te ha pasado...

Claro. Pero es que acá lo que hay es mucho bla-bla-bla, mucho machismo, pero a la hora que enfrentas al peruano, todos arrugan: “no yo no he sido”, “yo no fui”, dicen. Todos arrugan.

¿Has enfrentado una situación como la que cuentas?

Sí, pero al toque te sacas de encima la situación mandando al carajo al tipo. 

¿No te arruina el día?

Para nada. Es más, a los diez minutos ya me olvidé del tema, porque es como preocuparte porque un perro te ladró. ‘Fuera, perro’, lo pateas y sigues caminando.

Echado en el piso, el mestizo guardián de Olenka levanta la oreja peluda, sorprendido, como si hubiera entendido su última frase. Olenka continúa: “Tengo carácter para cuadrar una situación como esa. Así como no aguanto una pareja que me trate mal o me levante la voz, mucho menos que me levante la mano. 

Siempre has sido muy independiente...

Por supuesto, así debemos ser todas.

Una vez me contaste que tu decisión de ser madre soltera fue eso, del tipo: ‘Yo no necesito de nadie’.

No, bueno, ahí sí necesité de un hombre [ríe]. Al menos, biológicamente. Es que yo no creo en Walt Disney. Si te tocó un príncipe azul o morado y duras varios años, enhorabuena, bien por ti, pero eso no es una regla. A mí no me interesa dormir con la misma persona el resto de mi vida. Así como me aburre la ropa, me puede aburrir un hombre. En mi caso, lo que sucedió fue que vi una persona que conocía, que había sido mi enamorado en los 80, una persona en quien confío, y ya. Los dos llevamos la crianza y educación de mi hija. Siempre he tratado de llevarme bien con mis ex. 

¿El piropo es acoso?

No, el piropo es un piropo. Es algo bello, hermoso, pícaro. El piropo no es una grosería ni obscenidad. Es una frase bonita, criolla. Lo único que puedes hacer a veces es reírte, porque poetas hay bien pocos pues.

Pero estás de acuerdo con que un hombre no debe abordar a una mujer en la calle.
Mira, preferimos que ni nos miren. O si me miras, y te diste cuenta de que ya te vi, entonces deja de hacerlo, pues. Deja de mirar, por respeto. Seguir haciéndolo es de brutos. Además, es lo más antisexy del mundo. Es lo primero que espanta a una mujer. Eso no es un galanteo.

ABAJO CON LA INQUISICIÓN

Desde que Olenka se plantó en San Bartolo buscando paz mental, se volvió un animal casero. Atrás quedaron las juergas en los años 80 y 90 y el exceso festivo propio de la vida nocturna capitalina. A discotecas ya no sale porque no soporta el reggaetón, al que describe como “música basura”. Su plan ideal hoy es quedarse en su casa. Cualquier pretexto es bueno para no salir, más si puede pescar alguna maratón de Game of Thrones o The Americans, las series de TV que más le gustan. Se sorprende cuando le cuento que hace cinco años esta revista fue llevada al banquillo de los acusados por publicar una sesión de fotos de ella, desnuda. Un consejo que vela por la ética y buenas costumbres no vio el cuidado artístico que vimos nosotros. “Seguro no podrían comprar una revista National Geographic, donde hay pechos femeninos desnudos. Seguro tampoco podrán ir al museo, porque ahí todas las musas salen en pelotas. Eso no es moral ni cuestión de principios. Es manipulación de mentes retorcidas”.

¿Crees que volverías a posar desnuda para un calendario?

No. Ya no. Ese tipo de fotos ya fueron, me da pereza porque las tienes que hacer tú misma, o sea hacer la producción y, además, vacilándote, porque de eso se trata. Y en esa época todavía me quedaba una pequeña chispita vacilona.

¿Sientes que el mundo se está volviendo más conservador?

No. Pero sí hay una cosa: pareciera que nos quieren hacer llegar a todas vírgenes hasta el matrimonio, como el movimiento ‘Con mis hijos no te metas’. Pero cuando un cura viola a un niño, ahí no lo defiende nadie. Yo veo la foto de un hombre desnudo y digo ‘qué bonito cuerpo’, pero no me excito. Los que están detrás de eso son grupos religiosos que siempre están con la represión, como la ley que quiere poner el congresista Tubino, la ‘ley inquisición’. Que se la meta por el ‘tubino’. 

Es obvio que no eres una persona religiosa.

Mira a Chile, al Papa fueron a verlo cuatro gatos y acá era una locura estúpida. Y Chile era mucho más conservador que nosotros. No, para mí las religiones son el origen de todos los males. Eso no tiene nada que ver con la fe, con que ores, hagas yoga o adores al sol. Comulgo con el misticismo, pero las religiones son partidos políticos. Además, no voy a creer en una religión que toca niños y que no sanciona a los abusadores. 

¿Qué opinas de las revelaciones de Jorge Barata?

Que se mueran todos. Me tienen harta. Yo no voto. Pago mi multa porque me dan vergüenza. No le creo a ninguno. Nos están llevando al diablo. Castañeda está destruyendo Lima. Está mal de la cabeza. Eso ponlo, por favor. 

¿Qué cosa crees que pasa con él?

Odia a Lima, a todos. Cuando eres una persona infeliz, cuando tienes maldad, pierdes la empatía y la pérdida de empatía es el primer síntoma de locura. Todos estamos un poco locos, pero hay los que manejan grados de maldad. 

Si es así, ¿qué opinas entonces del indulto a Fujimori?

Malazo, pues. El pata estaba en la cárcel porque la única parte de la justicia peruana en la que podíamos creer lo metió ahí, por sus delitos. Se lo buscó. Además, no veo por qué el indulto humanitario. No estaba al borde de la muerte. Creo que son como reptilianos. Ya no tienen sangre en las venas.

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