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"Pareja en tensa espera", por Juan Carlos Tafur | ANÁLISIS

No está deprimido, pero sí preocupado por la situación de su familia. Así espera Ollanta Humala el fallo definitivo del Tribunal Constitucional sobre su prisión preventiva, según allegados que conversaron con él después de que el martes se postergara la decisión

Ollanta Humala

Hace tres semanas, había relativa unanimidad a favor de la ex pareja presidencial, pero algo pasó en el camino. El 26 de abril se resolverá el habeas corpus para revocar la prisión preventiva. (Foto: Anthony Niño de Guzmán)

Finalmente el Tribunal Constitucional resolverá recién el 26 de abril el habeas corpus presentado por la defensa de Ollanta Humala y Nadine Heredia para revocar la prisión preventiva y disponer que ambos afronten en libertad el juicio que se les sigue. 

Según ha trascendido, los votos a favor de Ollanta Humala y Nadine Heredia fueron de los magistrados Ernesto Blume, Carlos Ramos y Augusto Ferrero. En contra, de Manuel Miranda, Marianella Ledesma y José Luis Sardón. 

Supuestamente, hace tres semanas, había relativa unanimidad a favor de la ex pareja presidencial, pero algo pasó en el camino. Inclusive, el ponente, el magistrado Ernesto Blume, había retirado una serie de considerandos sobre la correcta calificación de la prisión preventiva y se suponía que ello iba a reforzar la unanimidad, más no ocurrió así. 

Todo ha quedado ahora en manos del magistrado ausente, Eloy Espinoza, quien ha anunciado que va a reiterar el voto que había dejado sentado por escrito hace una semana y que la sala decidió no considerar. Se estima que el voto de Espinoza sería a favor del hábeas corpus. 

Humala tuiteó: “Recibimos con preocupación este nuevo aplazamiento en la decisión del Tribunal Constitucional. Más aun cuando lo que discute no es un tema administrativo sino la libertad de dos personas y la defensa de derechos constitucionales”. 

Complicación médica
La tensión que de por sí esta espera genera (el proceso de revisión del hábeas corpus debió durar 30 días y ya casi se va por los dos meses) se ha agravado en los últimos días debido a una complicación médica en la columna de una de las hijas de Ollanta Humala y Nadine Heredia, quien deberá ser operada y requiere de cuidados previos que con la ausencia de sus padres se complica. Ese tema ha empezado a carcomer la templanza de sus padres. 

La prisión ha sido particularmente dura con la ex primera dama, quien pasó largos meses sin siquiera poder ducharse: le daban tres botellas de agua para que se pudiese asear. Hoy ha mejorado su situación carcelaria, pero su situación es peor que la de su esposo: tiene un patio que también usan otras internas y que por motivos de seguridad solo puede emplear en exclusividad cuando tiene visita. 

En conversación con el ex presidente Pedro Pablo Kuczynski, el ex premier Pedro Cateriano le expuso esa situación y PPK adujo que él no sabía eso, que inclusive había dado órdenes para que esa situación penitenciaria se revirtiera. Al parecer, o se olvidó o no le hicieron caso. 

Con sus ex Ministros
El tenor de esa conversación con PPK le fue expuesta por Cateriano al propio Ollanta Humala el pasado sábado 7 cuando una delegación de ex ministros de su gobierno lo fue a visitar. Allí estuvieron el mencionado Pedro Cateriano, Diana Álvarez Calderón, Piero Ghezzi, Alonso Segura, Milton von Hesse, Aldo Vásquez y Daniel Maurate. José Urquizo también acudió al local de la Diroes, pero de manera individual antes de la delegación visitante. 

Humala los recibió en pantalón corto deportivo, zapatillas y polo blanco. Allí comentaron el maltrato que el gobierno de PPK le había dado, particularmente a Nadine Heredia. Es cierto que le modificó el régimen de visitas, pero solo después del indulto, lo que Humala interpretaba más como un gesto político que humanitario. Uno de sus ex colaboraores le indicó que al paso que iban las cosas, de repente PPK terminaba también por esos lares. Humala hizo mención a la inmensa soledad política en la que se debe encontrar Kuczynski. 

Uno de los asistentes, con quien pudimos conversar, refirió que Humala no estaba deprimido. Estaba preocupado, ya que aún no se conocía el fallo, e inclusive, cuando al momento de despedirse sus ex ministros le daban palabras de aliento y optimismo, él prefería mantenerse cauteloso. 

Es más, el propio Humala reconocía que en la cárcel había podido mantener una relación más cercana con su hijo Samin, ya que cuando era Presidente ocupaba su tiempo a plenitud en las tareas de gobernar. 

Cuando el grupo de ministros lo fue a visitar estuvo con él cerca de media hora porque a mitad de la reunión llegó justamente Samin. Su padre le pidió quince minutos y cuando el tiempo exacto transcurrió el menor de los Humala volvió a aparecer y le reclamó que el tiempo ya se había cumplido. En ese trance, Ollanta Humala les pidió a sus ministros que le comprendieran e interrumpió la reunión. 

Ollanta Humala se dio un tiempo para hablar de política y expresó una lacónica pero asertiva afirmación respecto del actual premier César Villanueva (quien también lo fue brevemente durante su gobierno): “Bueno, ustedes conocen a César Villanueva. No necesito decirles más”, espetó, sin abundar en explicaciones. 

Se alegró también cuando le informaron que el ex ministro de la Producción, Piero Ghezzi, había reaparecido en medios y que lo había hecho muy bien, defendiendo los criterios de la diversificación productiva, haciéndosele referencia de que el actual titular de la cartera, Daniel Córdova, había declarado que continuaría con esa política. 

Lee el análisis completo de Juan Carlos Tafur este sábado en la edición impresa de la revista Somos

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