Carnes, mariscos y pastas: Brass, el restaurante de diseño imponente que ofrece una experiencia 360°
Es una de las novedades más interesantes de San Isidro, con un diseño imponente y una carta basada en el fuego y las brasas. Un lugar creado para vivir distintas experiencias en una, al gusto del cliente.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Izquierda: Soberbio Tomahawk angus, rodeado de ensalada fresca y verduras al grill. Al medio: ensalada caprese de la casa, con Bocconcini Fior di Latte, tomates cherry y vinagreta de albahaca. Derecha: Conchas a la parrilla con mantequilla al limón. (Fotos: Brass)
No es muy frecuente encontrarme con un lugar donde una sensación se hace presente ni bien se cruza la puerta: el factor wow. Hoy en día, cuando la tendencia en Lima —y en muchos lugares del mundo, francamente— es la de apostar por formatos cada vez más pequeños con toques de autor (algo que me encanta), nuestra ciudad vuelve a tener aperturas imponentes, diseñadas para sorprender al cliente y brindar una experiencia 360° en todos los aspectos. Ahí tenemos a Paco Yonque, por ejemplo, lanzamiento del grupo La Lucha en pleno corazón de Miraflores, con un local de tres pisos y una experiencia creada para entretener al comensal desde el ingreso, con un museo del yonque que brinda la primera impresión.
No es muy frecuente encontrarme con un lugar donde una sensación se hace presente ni bien se cruza la puerta: el factor wow. Hoy en día, cuando la tendencia en Lima —y en muchos lugares del mundo, francamente— es la de apostar por formatos cada vez más pequeños con toques de autor (algo que me encanta), nuestra ciudad vuelve a tener aperturas imponentes, diseñadas para sorprender al cliente y brindar una experiencia 360° en todos los aspectos. Ahí tenemos a Paco Yonque, por ejemplo, lanzamiento del grupo La Lucha en pleno corazón de Miraflores, con un local de tres pisos y una experiencia creada para entretener al comensal desde el ingreso, con un museo del yonque que brinda la primera impresión.
En Brass, el diseño llama la atención incluso desde afuera: estemos en auto o caminando, definitivamente queremos saber qué pasa ahí. La respuesta corta es que se trata de un restaurante donde la carta está basada en el fuego y las brasas. La larga, que el local se ha diseñado pensando en un lujo “acogedor”, donde el cliente se deje envolver por el espacio, sus ambientes y sus sabores, y que, al mismo tiempo, se sienta a gusto en la mesa para vivir la experiencia desde un lugar cómodo y cercano. Para Guillermo Roque Castro, chef a cargo de esta operación, el gran protagonista del menú es el fuego. Y es cierto, ya que la gran mayoría de platos en su propuesta lo utilizan: desde las pizzas (hay cuatro tipos) hasta los cortes de wagyu o angus que vemos en la lista. Si bien Brass no es exclusivamente un restaurante de parrillas o un ‘steakhouse’ (aunque puede serlo, según lo que se busque probar) hay platos afines a este concepto que no pueden faltar, como una buena carne, una gran ensalada césar —o cualquier acompañamiento fresco— y un buen tartar. Yo añadiría a eso las mollejas, una entrada casi obligatoria.
Gambas a la Brass: langostinos jumbos a la brasa, con mantequilla de ajo picante y toques cítricos. (Foto: Brass)
Agnolotti di zucca al burro e salvia: Rellenos de zapallo loche, grana padano y manzana. con miel de hierbas. (Foto: Brass)
Mariscos y pescados también juegan un rol fundamental en esta mesa (las gambas al ajillo están espectaculares), y las pastas están creadas tanto para comerse solas, como para acompañar los cortes que se hayan elegido, es el caso de los mac & cheese (buenísimos con un asado de tira). Para mayor contundencia, tenemos los rigatoni strogonoff o los espagueti a la boloñesa de chistorra, que sin duda cumplen con el antojo.
El siguiente paso está en el lanzamiento de las Experiencias Brass, que incorporarán algunas preparaciones algo más ambiciosas. Mientras eso se va cocinando, hay mucho por probar en este espacio. //
La ubicación de Brass seguramente le resonará a quienes alguna vez visitaron el emblemático restaurante de Toshiro Konishi en San Isidro: es en ese mismo espacio donde hoy se encuentra el novedoso ‘steakhouse’ que presentamos hoy. Y si vamos más atrás en la memoria, les dejo un dato extra: allí también operó el recordado restaurante Los Años Locos de San Isidro. Es emocionante ver nuevas aperturas en Conquistadores, una calle donde muchos restaurantes han destacado a lo largo de los años. Por el estacionamiento no se preocupen: Brass tiene su propia playa, al lado del local.
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Privacidad y sazón
En el segundo piso del lugar no solo hay otro bar, sino también privados con distintas capacidades, que se adaptan a las necesidades del comensal: cenas, almuerzos corporativos con pantallas de presentación y hasta karaokes.