Por Nora Sugobono

No sabría decir si es porque las redes sociales han acortado distancias; si se ha dado como una consecuencia natural del crecimiento del mercado gastronómico local (y, por ende, hay una necesidad en el comensal de buscar nuevos sabores); si es por la larga lista de cocineros peruanos que han pasado por cocinas en Madrid, Barcelona o el País Vasco; o si ocurre por la enorme cantidad de peruanos que eligieron instalarse en España en los últimos años, movimiento migratorio que —sin querer queriendo— han tendido puentes de ida y vuelta. Lo que sí sé es que los limeños se sienten cada vez más cerca de los sabores, platillos y hasta ciertas costumbres —nada más rico que el tapeo— de la mesa ibérica. En todas sus expresiones, y en todas sus posibilidades.

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