Por Nora Sugobono

Pocos pensarían que el tramo comprendido entre las 2 y las 3 de la tarde podría calificar como hora punta, pero los invito a que visiten Punto Café en un día cualquiera para que confirmen cómo todo es posible cuando un concepto conecta con su audiencia. Quizás sea la magia de este espacio, o dónde está ubicado; tal vez es que a todos nos provoca un café después del almuerzo; o será que coincide con la hora de salida de algunos colegios cercanos (la cafeína parece tener un nicho entre el público adolescente). Todas estas hipótesis son válidas pero, al final, el éxito de este formato se resume en una sola idea: el trabajo que Chiara Nicolini y su equipo realizan todos los días, grano a grano, en su búsqueda por encontrar, tostar y servir el mejor café peruano que sea posible.

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