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Los souvenirs peruanos más recordados del Mundial 

Estos son los souvenirs más recordados del pasado mundialista peruano y sus coleccionistas 

La pelota que Oswaldo Ramírez estampó dos veces contra el pórtico argentino, en aquel empate en La Bombonera del 69, luce ahora desinflada. La nobleza de su buena factura y poder simbólico la distinguen, aunque el tiempo la haya atacado sin remedio, casi tanto como a los cracks que la hicieron brillar en el césped hace poco menos de medio siglo. Este balón, que se asemeja a la pelota que tenemos olvidada en algún lugar del techo, se jubiló de las canchas con la máxima gloria el día del empate que nos clasificó a México 70. El mismo ‘Cachito’ Ramírez se lo llevó a casa como trofeo de guerra y de sus manos le fue entregado a su amigo Jorge ‘Chupo’ Arriola (77), legendario relacionista público y poseedor de una vasta colección de objetos relacionados al fútbol.

En su casa en San Isidro, Arriola sostiene la pelota para la foto. “‘Cachito’ un día fue a mi oficina con ella. Éramos amigos, nos conocíamos desde antes de 1969. Me dijo: ‘A quién mejor que a ti le puedo dar este recuerdo’, y me la regaló”. Es un objeto que no podría poner a la venta nunca. No sabría qué precio darle.

‘Chupo’ está lleno de recuerdos de fútbol, entre sus anécdotas y los souvenires que se dejan ver en donde uno ponga la mirada. No los guarda con ánimo coleccionista, dice: son solo los rezagos acumulados de haber tenido la suerte de ir a 12 mundiales y presenciado 123 partidos en dicha competencia. Entre las rumas de mascotas de peluche del mundial, camisetas, banderines y llaveros alusivos a la Copa del Mundo, Arriola destaca otras dos prendas de valor incalculable: la redecilla de pelo que usaba ‘Lolo’ Fernández y la camiseta que Juan Carlos Oblitas usó contra Uruguay en las Eliminatorias del 81, en el estadio Centenario. Si quisiera, podría armar un museo mañana mismo.

El ‘Cholo’ Sotil de plástico y el disco ‘Perú Campeón’
Es simpática la aventura de ir tras los objetos que revelen el antiguo pasado mundialero del Perú, todos asociados a la época dorada de los años 70, que despertó tanta admiración en las generaciones mayores. Esa fue la época en que el Perú asistió a más mundiales, un milagro del que no hemos vuelto a ser testigos en 35 años, aunque las esperanzas estén hoy por los cielos. Los futbolistas de los 70 eran tan populares que se llegaron a hacer muñecos, al menos de uno de ellos, el del popular Hugo ‘Cholo’ Sotil, que con suerte se puede encontrar ofrecido en el jirón Camaná 936, a unos impresionantes 400 soles. Precio negociable. Chato y recio, sin la esbeltez apolínea de un Ken, el muñeco del ‘Cholo’ era de plástico hueco y poseía su indumentaria de reglamento: la casaquilla blanquirroja con un minilogo de la Federación Peruana de Fútbol.

En el mismo jirón Camaná, en la feria de antigüedades, se encuentra
Alex Escobedo (51), un trabajador del Archivo Nacional de la República convertido desde hace diez años en un feliz cachinero de objetos antiguos, visitado por muchos coleccionistas. Lo que más ‘sale’ son los objetos relacionados al mundial. En su puesto, entre vasos
de Coca-Cola, juguetes y cajas, puede adquirirse desde un póster hecho en Perú para Argentina 78 hasta vinilos que contienen el tema Perú Campeón. La célebre polka viene acompañada de otras canciones y de una narración de los goles peruanos contra Bolivia y Argentina, a cargo del locutor Tito ‘El Tigre’ Navarro. 

Otro motivo de interés entre los compradores futboleros que llegan hasta allá son los llaveros, que en esas épocas aparecían por cientos.
Todas las marcas lanzaban los suyos porque así promocionaban un logo y eran coleccionados, como el que sacó Panamericana para Argentina 78. 

Las mascotas del mundial son también las predilectas por los coleccionistas, y entre ellas sobresale el recordado Naranjito, la cara
conocida de España 82, hasta hoy el último mundial al que el Perú
ha asistido. De Naranjito hubo de todo: loncheras, termos, cartucheras, envases para tomar el jugo. Todo eso ha pasado alguna
vez por las manos de Wilfredo Guadalupe (60), un ingeniero eléctrico que se considera fundador de la cachina de juguetes en el Centro de
Lima. Ahora en su tienda Willy Toys, de Galerías Boza, en Jirón de la Unión, vende juguetes antiguos, souvenires y álbumes del mundial. 

De niño, allá en la fría La Oroya, Wilfredo vio jugar a la selección peruana en el Mundial de México 70, en una trémula señal de televisión en la que apenas se divisaban las formas de los jugadores o la pelota. Aun así, aquella generación privilegiada de deportistas como
‘Perico’ León, el ‘Nene’ Cubillas, Roberto Chale y ‘Chito’ La Torre lo
marcó para siempre. Ya en Lima, en la Universidad del Callao, se probó los chumpines de su casa de estudios y afirma no haber sido malo, pero la ingeniería le ganó. “La gente todavía recuerda lo que hizo la generación de México 70 y por eso es que vienen hasta acá buscando recuerdos o álbumes de figuras de la época”, cuenta mientras enseña un póster de esos años de aquella recordada selección blanquirroja, la que más le gustó. 

El coleccionista que no vio a Perú en el Mundial 
Otro que quiso ser futbolista pero fue retirado tempranamente de las canchas por una lesión recibida cuando era niño es Jack Hurtado (25), un joven periodista que para verse vinculado al deporte que lo sigue enamorando se entregó a otra pasión: la de juntar álbumes de
figuritas de fútbol. Desde que empezó a los 12 años, Hurtado ha recolectado más de 500 de estos, que ha exhibido en varios países de Sudamérica. “Los álbumes de fútbol aparecen en la década del 30. Ahí las figuras venían en los paquetes de cigarrillos, pero con el formato actual surgen con la firma italiana Panini, en los años 70”, dice. Una
de las joyas de su colección es el álbum ‘Ídolos del fútbol peruano’, publicado en las Eliminatorias de México 70, muy buscado por los nostálgicos. 

A diferencia de todos los entrevistados, Jack es el único que no ha vivido la felicidad de ver al Perú en la Copa del Mundo. Igual cree que este año podrá celebrar una clasificación, mientras acaricia el proyecto de crear un Museo de Coleccionables de Fútbol. Con los
más de diez mil ítems que ha acumulado, entre entradas, banderines, camisetas y pelotas, lo único que necesita es un lugar con mucho espacio.

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