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Tarata: memorias y reflexiones 25 años después [FOTOS]

Vanessa Quiroga tenía cuatro años cuando perdió una pierna en el atentado perpetrado por Sendero Luminoso. Hoy, de 30, habla sobre ello con Somos 

Tarata

Vanessa Quiroga es ingeniera económica y madre de una bebé. Aún administra el puesto de gorros y chalinas que su madre tenía en Tarata. (Foto: Fidel Carrillo) 

Un artículo en Selecciones le llamó la atención a Gladys Carbajal pocos días antes del 16 de julio de 1992. Narraba la historia de un soldado que había perdido en batalla una de sus piernas. Tras hallarla, la misma le fue reimplantada con éxito en una complicada operación. “¿Eso se puede hacer?”, pensó. Lo cierto es que guardó el dato en una esquina de su memoria, sin saber muy bien por qué, y continuó trabajando en el puesto de venta de gorros y chalinas que tenía en la calle Tarata. Hasta que la fecha tocara el calendario y a las 9:20 p.m. Sendero Luminoso detonara allí un coche bomba con 400 kilos de dinamita y anfo. La tragedia, por los aires: 25 muertos, 155 heridos y tres millones de dólares en pérdidas. La piernita izquierda de su hija Vanessa, de cuatro años, se perdió también.

“Mamá recordó lo leído y me mandó al hospital junto a un tío en cuanto nos dimos cuenta de lo que pasó. Se quedó en Tarata a buscar la pierna. En medio del pavor, el caos, los escombros, la oscuridad... ella la encontró. Se sacó la blusa, la envolvió y nos alcanzó en el quirófano, pero ya era tarde. Estaba contaminada”, detalla la ingeniera económica y mamá de 30 años.

El atentado, aunque brutal y doloroso, no la traumó. Cero síndrome del miembro fantasma. Cero reticencia a volver a acompañar a Gladys a laborar al mismo lugar por 23 años más, hasta que ella falleciera hace dos. Cero oposición a tomarle la posta y administrar el pequeño negocio incluso hoy, mientras a la vez se ocupa en una empresa estadounidense online.

Hay que decir, sí, que Tarata la definió. La hizo más fuerte al tolerar las burlas cuando era niña. La hizo ilustrarse y preocuparse por la historia del terrorismo. “Fue egoísta que los peruanos recién reaccionáramos ante Sendero o el MRTA cuando se atacó Lima. El país sangraba desde mucho antes”. La hizo más locuaz para discutir esto y cualquier otra cosa. La hizo interesarse en política. Tanto como para desear un cargo público. “Postulé como teniente alcaldesa con Álex Kouri para la Municipalidad de Lima en el 2010, pero no se dio. Sigo muy interesada, solo quiero que mi bebe crezca para ir tras ese proyecto. Sé que la haría. Podría empezar siendo alcaldesa de Villa María del Triunfo, mi distrito, donde hay un montón por hacer”, apunta. Su hija, de poco más de un año, se llama Khaleesi, como la guerrera y aspirante al poder en la serie Juego de tronos. “Es un plus que me identifiquen como sobreviviente, pero hay mucho más detrás de mi nombre, mi cara o esa parte de mi historia. También hay pensamiento. Y futuro”.

Conoce también las memorias de la artista y fotógrafo Anamaría McCarthy este sábado en la versión impresa de Somos. 

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