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Su interpretación de “Eternamente bella”, el clásico de Alejandra Guzmán, los llevó a la viralidad: miles de reproducciones en TikTok, cientos de compartidos en Instagram y una ola de comentarios celebrando el talento del Coro Gay de Lima. Aunque no faltaron las críticas desde lugares menos amables, sin embargo, estas más de 20 voces ya se habían ganado un lugar en la memoria colectiva. Desde hace más de cinco años, el coro utiliza el arte no solo para deleitar, sino para sanar heridas del pasado y construir un futuro de plena visibilidad. Lo que empezó en pandemia como una manera de mantenerse entretenidos se convirtió en una Asociación Cultural que hoy sueña con llegar a los grandes escenarios.
Su interpretación de “Eternamente bella”, el clásico de Alejandra Guzmán, los llevó a la viralidad: miles de reproducciones en TikTok, cientos de compartidos en Instagram y una ola de comentarios celebrando el talento del Coro Gay de Lima. Aunque no faltaron las críticas desde lugares menos amables, sin embargo, estas más de 20 voces ya se habían ganado un lugar en la memoria colectiva. Desde hace más de cinco años, el coro utiliza el arte no solo para deleitar, sino para sanar heridas del pasado y construir un futuro de plena visibilidad. Lo que empezó en pandemia como una manera de mantenerse entretenidos se convirtió en una Asociación Cultural que hoy sueña con llegar a los grandes escenarios.
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Para muchos, el canto es una forma de expresión; para los miembros del Coro Gay de Lima, es un acto de resistencia y fue precisamente con el objetivo con el que nacieron, Pedro Miguel Huancas, actual presidente de la asociación, recuerda con claridad los días en que formaba parte de otros coros masculinos, mucho más tradicionales. “No teníamos la libertad de expresarnos. Teníamos que controlar nuestras actitudes o ‘manerismos’ a pedido de los directores para no ‘espantar’ al público que no era de la comunidad”, señala.

Esa búsqueda de ser ellos mismos, en plena pandemia, unió a un grupo de amigos: Pedro Venturo, Harold Tenazoa, Pedro Mota, Jorge Cornejo y Pedro Huancas. Lo que empezó como un chat de WhatsApp para compartir bromas y audios cantados, pronto se convirtió en un sueño más grande. Inspirados por el Coro Gay de la Ciudad de México y tras formalizarse en diciembre de 2020, fundaron la Asociación Cultural Coro Gay de Lima. Hoy, el grupo ha evolucionado de ser solo cinco miembros pasaron a ser una gran familia de 21 integrantes que ensayan martes y domingos con la rigurosidad necesaria para convertir clásicos como Morena Mía en una gran puesta en escena.
Nuevos tiempos con la misma convicción
El crecimiento del coro ha demandado una profesionalización constante. Es así que desde enero de este año, la dirección musical está a cargo de Sebastian Abad, un artista con amplia trayectoria en el teatro musical que llegó al grupo tras un riguroso proceso de selección. “Siempre quise dirigirlos. Los veía en redes mientras vivía en el Valle Sagrado y sentía que era un espacio donde mi formación y mi identidad podían converger”, comenta Sebastian.

Bajo su mando, el coro ha transitado hacia el formato más de espectáculo, donde la exigencia vocal se combina con coreografías y una puesta en escena teatral. Sebastian no oculta su rigor: “Suelo ser intenso en la exigencia musical. Mi meta es llevar el sonido del grupo al siguiente nivel”. Sin embargo, entiende que su rol también es el de un gestor emocional. En un país donde la exposición pública de la comunidad LGTBIQ+ puede traer ataques en redes sociales, el director trabaja para que el grupo mantenga el foco en lo positivo.

Un coro, una familia y mucho activismo
Para Italo Aranibar, secretario de la asociación y publicista de profesión, el coro representa un equilibrio perfecto entre su pasión por el arte y su compromiso social. “El coro es mi familia. Es la excusa perfecta para hacer activismo de una forma amable, llegando a personas con prejuicios a través de algo que nos une a todos: la música”, explica.
Por su parte, para Sebastian Abad cuenta que al niño gay que un día fue le habría fascinado ver un video del Coro Gay de Lima. “Me habría dado la confianza necesaria para ir al colegio sabiendo que, aunque sufriera bullying, eventualmente encontraría a mi tribu. Sabría que hay un lugar donde ser libre y amar el arte no son cosas separadas”, reflexiona con mucha nostalgia.

Un futuro esperanzador
El Coro Gay de Lima no se detiene y por ello durante esta temporada están trabajando la renovación de su repertorio con temas populares que conecten con el público, preparando un gran show para la segunda mitad del año. Además, tienen la mirada puesta en la internacionalización, por lo que están evaluando la logística para participar en el primer festival de coros LGTBIQ+ en Uruguay, programado para septiembre.

A pesar de los retos económicos, ya que la mayoría de sus proyectos son autogestionados, la determinación y las ganas siguen intactas. Como bien señala Pedro, el objetivo final es que el mensaje llegue a quienes no son parte de la comunidad, para que entiendan la importancia de la igualdad. Mientras tanto, seguirán calentando sus voces, practicando, bailando y disfrutando porque son fieles creyentes que la música contribuye con el cambio y que el sentirse representado es indispensable en los tiempos que vivimos.
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