Por Alfonso Rivadeneyra García

Incluso un Óscar pierde su brillo. En una sala dorada que bien podría ser un altar, encontramos decenas de las estatuillas que se entregan anualmente en el Dolby Theatre, puestas una junto a la otra, en urnas, todas con el nombre y el apellido de su dueño y el motivo del reconocimiento. Así las ve el visitante del Museo de la Academia del Cine, ubicado en Los Ángeles, California, y que Somos recorrió hace unas semanas. “Premio a Mejor Actor, Clark Gable, 1934”, dice la placa; sobre ella, el hombrecillo entregado al protagonista de “Sucedió una noche” tiene más de latón que de dorado; una pátina lo ha opacado en sus casi 100 años de existencia. En comparación, el premio a Ke Huy Quan por “Todo en todas partes al mismo tiempo” en 2023 tiene ese brillo que solo luce el oro de 24 kilates.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: