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Vista de Las Vegas Strip. A pesar de estar en el desierto, las luces de los edificios y carteles publicitarios de la ciudad, siempre están encendidas, creando un ambiente único y muy vistoso. (Foto: iStock)

Vista de Las Vegas Strip. A pesar de estar en el desierto, las luces de los edificios y carteles publicitarios de la ciudad, siempre están encendidas, creando un ambiente único y muy vistoso. (Foto: iStock)

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Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Las Vegas no se anuncia desde el aire, se revela después. Nos indican que estamos próximos a aterrizar y lo único visible mirando por la ventanilla es parte del desierto de Mojave. Ningún casino, ninguna infraestructura luminosa, ningún exceso anticipado. El silencio nos acompaña hasta casi tocar tierra, en donde empieza la transformación. Fuera del avión, la ciudad aparece de golpe. Su principal anfitrión es la Sphere —de la cual profundizaremos más adelante—, que no necesita de la oscuridad de la noche para impactar con su brillo único. Antes de salir del aeropuerto, las tragamonedas inundan el camino para recoger las maletas, insinuando a menor escala lo que nos espera fuera.