Lunes, 5 de diciembre del 2016 CURSOS Y TALLERES

Conoce la oferta de los colegios preuniversitarios para el 2017

Además de reforzar en ciencias y letras, ofrecen talleres de diseño gráfico y creación de blogs, entre otros temas.

Conoce la oferta de los colegios preuniversitarios para el 2017
Es el costo de un programa de recuperación vacacional de dos meses de duración, con clases tres veces por semana entre las 8 am hasta el mediodía es de S/. 250.

Con lo que ya se viene ofreciendo a nivel de diversas instituciones, los chicos deben saber que estas vacaciones prometen ser mucho más divertidas que las del año anterior.

Sin embargo, los programas de recuperación y reforzamiento son una tradición, especialmente en los colegios preuniversitarios, donde los chicos necesitan potenciar sus habilidades tanto en ciencias como en letras.

Alístense, que empezamos el 6 de enero. Eso parece decir el colegio Pamer, por ejemplo, el cual ya lanzó su página web con su ‘paquete’ de cursos dirigidos para los alumnos de cuarto, quinto y sexto grado escolar que incluyen Matemática 1 y 2, junto a Comunicación, combinados con deporte, taller de danza y teatro.

El colegio Trilce, en tanto, le agrega a sus programas pre-San Marcos para alumnos del quinto año de secundaria, un componente tecnológico con sus talleres de Computación –para aprender diseño gráfico y a crear blogs–, e inglés intensivo.

MÁS ALLÁ DE LOS ESTUDIOS

Oscar Mas, vicerrector académico de la UCAL, afirma que los programas de vacaciones útiles que se llevan a cabo en el periodo de verano resultan de gran importancia para el desarrollo del educando, si es que también permiten reforzar las habilidades y actitudes de los participantes, a través del juego o el deporte, actividades que no necesariamente se articulan durante las clases.

“Nos referimos al liderazgo, al trabajo en equipo, a la disciplina, la autoestima, la colaboración, la co-creación, la creatividad y la comunicación, principalmente”, refiere el especialista.

Por su parte, la licenciada Yamiry Julca Sánchez, directora de la institución educativa privada Juan Pablo Peregrino, indica la importancia de combinar cuatro elementos: lectura de textos que generen la creatividad, actividades de ciencia y tecnología, psicomotricidad fina y práctica deportiva.
“Después de las fiestas navideñas y un par de semanas más de descanso que involucren algunas salidas, como viajes o visitas familiares, hay que intentar organizar unas rutinas diarias”, puntualiza.

NOVEDAD

Los cursos de coaching para adolescentes son importantes para que el chico aprenda a manejar sus instintos y emociones, y canalice la energía positivamente.

CON OPORTUNIDAD PARA EL FUTURO

Por Hernán Becerra Salazar, Director ejecutivo de Educadia

La clave para los que estudian en colegios preuniversitarios está en mirar el mediano y largo plazo, con aprendizajes de complementación a las habilidades alcanzadas. Muchas veces, este proceso permite el descubrimiento de la verdadera vocación, donde un adolescente “programado” para ser un futuro médico o arquitecto –a veces por influencia familiar–, descubre durante en sus vacaciones útiles que más le atrae la agricultura orgánica para la salud o el diseño arquitectónico.

Es decir, a partir de esa experiencia se adquiere una perspectiva más humanística, amplia, diversa y complementaria. Eso permite el desarrollo social, el crecimiento como persona y su desarrollo e integración como ciudadano.

Por eso, lo ideal en las vacaciones útiles es que los estudiantes tengan la oportunidad de elegir entre una variedad de opciones, teniendo en cuenta sus habilidades previas. No se debe perder de vista el placer por desarrollar no solo lo relacionado con la parte cognitiva sino también la socioafectiva.

Recordemos que la adolescencia es una etapa donde el sujeto requiere mejorar la sociabilidad con su entorno y potenciar el llamado ‘ocio productivo’. Por ejemplo, seguir los cursos de diseño gráfico, natación, gimnasia o de ballet.

Incluso la esgrima, de gran demanda actualmente, resulta conveniente. También vale la pena probar con producción alternativa, es decir, con acciones de voluntariado juvenil, donde los chicos puedan apoyar a las comunidades vulnerables que más lo necesitan.

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