La impresión 3D ha ido ganando terreno en el Perú en la última década. Iniciativas como Boxel buscan promover el uso creativo de esta tecnología. (Foto: Make 3D)
La impresión 3D ha ido ganando terreno en el Perú en la última década. Iniciativas como Boxel buscan promover el uso creativo de esta tecnología. (Foto: Make 3D)
Redacción EC

El aislamiento obligatorio en los tiempos de la pandemia del coronavirus puede suponer un obstáculo en el desarrollo infantil debido a la falta de estímulos. En ese escenario, iniciativas como Boxel adquieren valor al promover la creatividad de formas poco habituales para el contexto local.

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Se trata de una aplicación para celulares con una marcada orientación hacia el diseño de ‘pixel art’ que busca que cualquiera, pero sobre todo los niños, plasmen sus ideas en un entorno tridimensional. En diálogo telefónico con El Comercio, uno de sus creadores, César Quijano, definió Boxel “es un juego educativo que permite crear cosas en entorno 3D desde un móvil”.

Más allá del simple diseño, una de las ideas centrales del aplicativo es la creación colectiva. Quijano indica que Boxel permite que un niño que empieza un trabajo puede delegarle la siguiente parte a otro u ofrecerle un diseño completo para que otras personas le agreguen su toque personal. En un periodo en el que los menores tienen poca o nula interacción con sus pares, el juego educativo brinda un entorno de colaboración entre estos.

Boxel promueve crear, compartir las creaciones, pero también crear en conjunto. La promesa de marca que tenemos para este contexto es compartir creatividad”, apunta el director ejecutivo de Make 3D, estudio responsable de la aplicación.

Sin embargo, el mayor atractivo de Boxel es la posibilidad de llevar las creaciones de los menores a la realidad a través de la impresión 3D. “¿Quieres un juguete? Vamos a crearlo de la forma más simple posible y con la mayor accesibilidad para la gente, que en este caso es un celular”, sostiene Quijano.

En efecto, el juego actualmente cuenta con una función que permite exportar directamente las obras creadas dentro de este a una impresora 3D. La última actualización de Boxel contará con mejoras como poder analizar el comportamiento de la futura escultura 3D con respecto a la gravedad o el viento, lo que añade una capa de complejidad nueva, aunque manejable para un niño.

Los desarrolladores de Boxel tienen experiencia en la introducción de la impresión 3D en la educación escolar. (Foto: Make 3D)
Los desarrolladores de Boxel tienen experiencia en la introducción de la impresión 3D en la educación escolar. (Foto: Make 3D)

Se trata de una sumatoria de las experiencias de la compañía, que no solo se ha dedicado a las impresiones 3D para toda clase de clientes, sino que también trabaja en la formación de escolares en el uso de esta tecnología.

En cuanto a la forma de emplear Boxel, Quijano afirma que “la aplicación no requiere nada más que empezar a utilizarla y seguir los tutoriales que se están implementando”.

“Tenemos un canal de YouTube donde tenemos clases subidas por una de nuestras profesoras para niños más pequeños o personas que necesitan una formación más estructuradas”, cuenta. A decir del desarrollador de juegos, estos tutoriales “son más para los padres” o los niños más pequeños.

Quijano afirma que es consciente de que la impresión 3D no es accesible para todos, sobre todo en la situación actual, pero señala que los menores o cualquier interesado pueden plasmar los diseños de Boxel en la realidad a través de los ‘fuse beads’.

Estos pequeños bloques de colores son fáciles de adquirir y muchos modelos tienen la propiedad de acoplarse, por lo que son muy populares en la creación de arte de píxel, como el que puede desarrollarse en Boxel.

Más allá de ese detalle, el CEO de Make 3D afirma que su valoración de la impresión tridimensional no está tan ligada a la tecnología en sí misma, sino en las soluciones que brinda. Quijano sostiene que estas impresoras han tomado popularidad durante la pandemia porque han sido solución para la falta de implementos en diversos rubros.

“Una vez que la necesidad ha sido cubierta por la producción a gran escala, la impresión 3D se retira y queda atenta a la próxima necesidad”, apunta.

Las impresoras 3D nunca van a ser un horno microondas, siempre van a necesitar que alguien diseñe las cosas que quiere. El reto no está en desarrollar la impresión 3D en sí, sino desarrollar cómo es que la gente crea”, sentencia el desarrollador.

MÁS DATOS

Boxel puede descargarse de forma gratuita en .

Make 3D se presentó con el juego al , concurso del Banco Interamericano de Desarrollo que busca premiar a las mejores iniciativas educativas a través de videojuegos en la región.

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