(El Comercio)
Redacción EC


Son muchas las personas que han conocido el concepto de de ficción a partir de las historias de los cómics. En ellas, hombres comunes y corrientes son capaces de realizar las tareas más asombrosas gracias a complejos artilugios o maquinaria tecnológica. Y también están los que tienen superpoderes y cuentan con facultades que los diferencian del resto de mortales.


Inspirados en estos personajes, científicos alrededor del mundo han desarrollado diversos proyectos que pueden ser empleados en múltiples actividades y que podrían modificar cómo hacemos las cosas en el futuro, desde temas de transporte hasta temas militares.

—DE UN LADO AL OTRO—
Con el pesado tránsito que hay en la ciudad, muchos quisieran volar o correr más rápido que lo normal.

El comerciante británico Richard Browning se inspiró en los propulsores del traje del Iron Man y desarrolló un exotraje dotado de tres conjuntos de motores de jet en miniatura. Estos están unidos a sus brazos y espalda, con lo que tiene un control total de la velocidad y dirección del vuelo.


Su prototipo –que hoy está valorizado en US$250.000– solo tiene una autonomía de 10 minutos a un máximo de dos metros de altura, a una velocidad de 7 km/h. Su objetivo es que alcance los 100 metros y hasta los 100 km/h.


Si la idea es correr más rápido, como Flash, el proyecto de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de EE.UU. (Darpa) es el que más se aproxima hasta el momento. 


Se trata de una tecnología desarrollada inicialmente para que los soldados se movieran más rápido en el campo de batalla. Para ello se requiere una mochila alimentada por baterías de polímero de litio. Estos producen ráfagas de 100 amperios de corriente que disparan explosiones intensas de aire, las que provocan un empuje y hacen que el usuario pueda recorrer hasta 1,6 kilómetros en solo 5 minutos. 


—FUERZA Y CURACIÓN—
Quizás uno de los poderes más increíbles en el mundo de los sea el de la autocuración. Ya hay un proyecto que busca dotar a la gente de una de las principales características de Wolverine.


Darpa cuenta con un programa llamado ElectRX. En un brazo experimental se colocaron implantes en miniatura. Estos se encargarán de monitorear el estado de salud de la persona y, cuando el sistema lo considere necesario, enviarán un estímulo eléctrico a cualquier zona que lo necesite. La idea es usarlo en las terminaciones nerviosas para tratar enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis.


Y mientras no haya un suero del supersoldado, como el que recibió el Capitán América, existe el proyecto Talos (también del Ejército de EE.UU.). Se trata de un exoesqueleto robótico que permite a quien lo usa tener movimientos más ágiles, pero también la capacidad de cargar grandes pesos. Pero no es todo: el traje Talos es a prueba de balas. Para eso utilizan materiales magnetoreológicos, que cambian de líquido a sólido en cuestión de segundos.

COMO EL HOMBRE ARAÑA
El Pentágono creó unas paletas para las manos de los soldados que permiten escalar las paredes y acceder a lugares de complejo acceso. En la Universidad de Stanford crearon unas paletas similares, que se adhieren a superficies lisas como el vidrio.

UN AQUAMAN FALLIDO
Una compañía empezó en la plataforma Indiegogo la recaudación de fondos para el dispositivo Tritón, que funcionaba como unas branquias artificiales. El usuario podría respirar con ellas bajo el agua hasta por 45 minutos y 4,5 metros de profundidad. Sin embargo, el año pasado devolvieron los US$900 mil recaudados en la plataforma de financiamiento colectivo.

TAGS RELACIONADOS