Elmer Huerta

Oncólogo y especialista en Salud Pública. Colaborador.

ehuertadr@comercio.com.pe

Al escribir esta columna, han pasado 221 días del anuncio en la ciudad de Wuhan que daba cuenta de un brote de 27 casos de una rara enfermedad pulmonar, siete de los cuales estaban graves. ¡Quién iba a imaginar que ese iba a ser que paralizaría al planeta! Hasta el momento ha causado más de 19 millones de casos, más de 720.000 muertos en el mundo, y situando al Perú como el país con más muertos por millón de habitantes de las Américas.

Descrita al comienzo como una enfermedad eminentemente pulmonar, los investigadores empezaron a descubrir que es en realidad un proceso multisistémico, capaz de causar daño en muchos órganos, debido a que el receptor ACE2, que el virus usa para ingresar a las células, está ampliamente distribuido en casi todos los tejidos corporales.

Es muy interesante notar que de 72.314 casos que se hizo sobre la enfermedad, la que aun no había sido bautizada como COVID-19, no se describe a la como una de las enfermedades asociadas a una mayor gravedad de la enfermedad o a mayor mortalidad. Las enfermedades de pronóstico negativo fueron las del corazón, diabetes, respiratorias crónicas, hipertensión y cáncer.

Fue recién cuando la enfermedad salió de Asia, y llegó al mundo occidental, que la emergió como un severo factor de riesgo para ser y para , lo cual refleja sin duda, la gran diferencia que existe en la prevalencia de obesidad entre las naciones asiáticas y las naciones occidentales.

que la causaría las complicaciones asociadas al COVID-19 por dos mecanismos. El primero es que, debido a su alto contenido de receptores ACE2, las puertas de entrada del nuevo coronavirus a las células, el tejido adiposo representa un blanco muy especifico del virus y le sirve como un reservorio. Lo segundo es que los pulmones son muy ricos en unas células llamadas lipofibroblastos, las cuales tienen un comportamiento biológico muy similar al de los adipocitos o células de grasa, las que al inflamarse, se diferencian en células llamadas miofibroblastos, las cuales forman tejido de cicatriz o fibrosis pulmonar.

En ese contexto, la semana pasada, el Ministerio de Salud acaba de hacer un ominoso con relación a las muertes por COVID-19 en el Perú: el 85.5% de las muertes han ocurrido en hombres y mujeres obesos. Además, dos condiciones asociadas a la , diabetes y presión alta o hipertensión, explican el 43.1 y 27.2% de las muertes, respectivamente.

“Una alimentación saludable es aquella que se prepara todos los días con ingredientes frescos y se sirve en porciones pequeñas”


Sin duda que esas cifras son preocupantes cuando se considera que del Instituto Nacional de Salud, en el Perú, el 69,9% de adultos, el 42,4% de jóvenes, el 32,3% de escolares, el 33,1% de adultos mayores y el 23,9% de adolescentes . El mismo informe explica que el 29% de las personas en el país consumen comida chatarra al menos una vez a la semana y 87.1% consume frituras con la misma frecuencia.

Este es el momento en que el Minsa debe aplicar con toda energía los lineamientos de la Ley de Alimentación Saludable de Niños, Niñas y Adolescentes.

La inclusión de la educación nutricional y la actividad física en los programas educativos escolares, tanto presenciales como virtuales, son imperativos, especialmente considerando que, como lo demostró un reciente , el confinamiento promueve el sedentarismo y la alimentación con productos procesados y bebidas azucaradas.

Por otro lado, este es el momento para lanzar enérgicamente una campaña educativa sostenida de promoción de los octógonos de advertencia en productos procesados y bebidas azucaradas. Si bien es cierto que los mensajes son claros en las etiquetas, es necesario que las grandes mayorías entiendan los conceptos fundamentales de nutrición asociados a las advertencias.

También es importante promover la alimentación saludable y la actividad física en adolescentes y adultos mayores. Largos periodos de confinamiento obligatorio han hecho, al igual que en los niños, que los adultos ganen peso y desarrollen un estilo de vida sedentario.

Una alimentación saludable es aquella que se prepara todos los días con ingredientes frescos y se sirve en porciones pequeñas, adicionando por lo menos cinco porciones de frutas y vegetales diariamente, y los líquidos deben contener poca azúcar.

Mientras la población es sensibilizada a lograr y mantener un peso saludable, y se sigue en la búsqueda de medicamentos y vacunas efectivas contra el COVID-19, debemos trabajar en la prevención de nuevas infecciones por el coronavirus. Campañas destinadas al uso de una mascarilla cada vez que se esta alrededor de la gente, el observar y hacer respetar por lo menos dos metros de distancia con otras personas, y el lavado de manos y limpieza de superficies, deben ser promovidas por el estado y otras organizaciones.

En un momento en que la pandemia esta en su punto mas álgido, y que este virus no se controlará hasta que se obtenga un medicamento o vacuna efectivos, los altos índices de sobrepeso, , diabetes y presión alta, nos indican que el Perú debe estar preparado para ver más casos complicados y muertes por COVID-19 durante los próximos años.

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