Los investigadores consideran probar las vacunas en desarrollo en la población adulta mayor. (Foto: Pixabay)
Los investigadores consideran probar las vacunas en desarrollo en la población adulta mayor. (Foto: Pixabay)
Redacción EC

El Comercio

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Un médico que supervisa ensayos clínicos en Washington de la vacuna de la compañía Moderna contra el advirtió que será imposible probar su eficiencia si no se aplica a suficientes voluntarios adultos mayores y de minorías étnicas.

Es crucial incluir esos grupos en el proceso de testeo -que podría extenderse por dos años- dado que el COVID-19 tiene el doble de letalidad entre los afrodescendientes y latinos en relación a los blancos, según datos oficiales de Estados Unidos. Y ocho de cada diez muertes son de mayores de 65 años.

David Diemert, médico de enfermedades infecciosas y profesor de Medicina en la Universidad George Washington, se apresta a reclutar a 500 personas en dos meses.

Washington es uno de los 90 lugares en el país donde se probará la vacuna ARNm, desarrollada por los Institutos Nacionales de Salud y la compañía de biotecnología Moderna.

Los ensayos involucrarán a 30.000 personas y tardarán al menos dos años en completarse, aunque sus desarrolladores han dicho que esperan tener resultados preliminares con los que podrían obtener una autorización para uso de emergencia en unos meses.

"Yo diría que nuestro principal desafío será inscribir (para la prueba) a tantas personas en un período muy corto de tiempo, mucho más rápido de lo que uno está acostumbrado", dijo Diemert, quien ha supervisado ensayos de vacunas anteriores contra el VIH y la anquilostomiasis, entre otras enfermedades.

“Apuntamos a individuos que corren un mayor riesgo de desarrollar una infección sintomática de COVID”, es decir, las personas mayores y las minorías raciales, señaló Diemert.

En el pasado, las investigaciones médicas en Estados Unidos han estado sesgadas por centrarse en poblaciones homogéneas, pese a las pautas federales para incluir a grupos diversos, indicó.

Un estudio encontró que entre 167 nuevos medicamentos aprobados por Estados Unidos entre 2008 y 2013, una quinta parte mostró distintos niveles de respuesta en diferentes grupos étnicos.

Otro ejemplo: durante muchos años, los médicos implementaron diagnósticos basados en una herramienta de evaluación del riesgo de cáncer de mama que solo fue validada entre mujeres blancas y subestimó drásticamente el riesgo para las mujeres negras, que son más susceptibles a edades más tempranas.

Contra la desconfianza

Diemert destacó que la ciudad de Washington, que tiene un 45% de población negra, es un lugar importante para la investigación.

Allí, los equipos de la Universidad George Washington están realizando campañas de reclutamiento en centros de testeos, iglesias y mercados.

Parte de este trabajo consiste en ganarse la confianza de una comunidad que todavía desconfía de la investigación de medicamentos tras los experimentos de Tuskegee, en los que los médicos evitaron intencionalmente tratar a hombres negros con sífilis para poder estudiar la evolución en el programa que fue de 1932 a 1972.

Diemert explicó que, según las etapas anteriores al ensayo, la vacuna causa efectos secundarios menos graves en ancianos que en jóvenes, posiblemente como resultado de un sistema inmunológico menos robusto entre los primeros.

La vacuna consiste en dos inyecciones en el hombro "tal como recibiría su vacuna regular contra la gripe", con un mes entre cada dosis.

Liderar la prueba en la capital de Estados Unidos es "tan emocionante como desalentador", ante la expectativa en el mundo de un rápido regreso a la normalidad, indicó.

“Esta es una buena oportunidad para que las personas contribuyan a su comunidad para tratar de poner fin a esta enfermedad y participar de manera altruista”, dijo el experto.

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¿Cuáles son los síntomas del nuevo coronavirus?

Entre los síntomas más comunes del COVID-19 están: fiebre, cansancio y tos seca, aunque en algunos pacientes se ha detectado dolor corporal, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta y diarrea. Estos malestares pueden ser leves o presentarse de forma gradual; sin embargo, existen casos en los que la gente se infecta, pero no desarrolla ningún síntoma, precisó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, la entidad dio a conocer que el 80 % de personas que adquieren la enfermedad se recupera sin llevar un tratamiento especial, 1 de cada 6 casos desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar, la gente mayor y quienes padecen afecciones médicas subyacentes (hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes) tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave y que solo el 2 % de los que contrajeron el virus murieron.

¿Quiénes son las personas que corren más riesgo por el coronavirus?

Debido a que el COVID-19 es un nuevo coronavirus, de acuerdo con los reportes que se tienen a nivel mundial, las personas mayores y quienes padecen afecciones médicas preexistentes como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes son las que desarrollan casos graves de la enfermedad con más frecuencia que otras.

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