Bruno Ortiz Bisso

Periodista de Ciencia y Tecnología

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La difícil situación a la que se vio expuesta la no se puede repetir este año; por el contrario, se debe poner en práctica todo lo aprendido. Para el padre Elías Neira, presidente del Comité Estratégico de Educación de IPAE, el Ministerio de Educación debe mejorar la comunicación y tomar decisiones lo antes posible.

— ¿Cómo evalúa la respuesta del Perú en el tema educativo durante la pandemia?

Como Gobierno, se tomaron medidas tempranas. Por un lado, se actuó muy bien usando el programa Aprendo en Casa a través de radio y TV, así como en el tema virtual –aunque es lo que menos acogida tuvo–, pero al mismo tiempo se suspendieron las clases inmediatamente. Esto fue positivo, pero hubiera sido más beneficioso que, como recién estaban empezando las clases, los alumnos hubiesen ido por lo menos durante una semana más para repartir los materiales escolares y hacer un contacto, un vínculo con los profesores, antes de entrar en la cuarentena. Otra de las cosas adecuadas es que Aprendo en Casa entró en funcionamiento en solo diez días, con clases en multiplataforma. Esto de alguna u otra manera ayudó, también [lo hizo] el apoyo de otros países que tenían materiales didácticos que pudieron servirnos como base.

“Aprendo en Casa debería ser no solo para los colegios públicos, sino también para los privados”.


— Muchos padres de familia, con hijos en colegios privados, descubrieron que estos centros no estaban preparados para este tipo de contingencias...

Aprendo en Casa debería ser no solo para los colegios públicos, sino también para los privados. A veces tenemos la noción de que un colegio privado es aquel en el que se paga de S/900 para arriba, pero esos solo son el 3%, y encuentras desde S/70. Entonces, también había colegios privados con una serie de necesidades que el Gobierno debió haber apoyado de manera masiva y no hacer esta distinción con los públicos. De hecho, en algún momento las autoridades cometieron el error de que en algunos mensajes no fueron tan asertivos y generó que hubiera más conflictos entre los padres de familia y los colegios privados. Eso se pudo haber evitado, buscando que se dialogue de manera adecuada para tomar decisiones equilibradas que permitan continuar con las clases de todos los estudiantes.

— ¿Por qué pocos colegios lograron adaptarse a las clases virtuales?

Es por otro problema: la falta de preparación para estas situaciones. Nos encontramos con los que pudieron contratar plataformas virtuales para continuar con las clases. Algunos lo hicieron de manera adecuada, pero la mayoría no. Al final, ha sido una propuesta de educación virtual de emergencia. Y ese “de emergencia” se vuelve fundamental para entender lo que ha pasado. No es el ideal. Ha habido una percepción de los padres de familia que compararon esta de emergencia con la presencial y, obviamente, la diferencia es abismal. En Chile, se han hecho estudios al respecto y se ha demostrado que, de todas maneras, en todos los estratos sociales y en todos los niveles educativos, se ha perdido aprendizaje. Los más golpeados han sido los institutos, que han tenido una deserción altísima hasta de un 70%, y, por otro lado, la educación inicial, que también se ha visto muy afectada.

— Muchos alumnos fueron trasladados de colegios privados a públicos...

Se habla de entre 110.000 y 190.000 alumnos. No se tienen cifras exactas, pero sí ha habido un gran porcentaje de estudiantes que han pasado a colegios estatales. Y también es cierto que en ese sector han hecho grandes esfuerzos para asumir a esa cantidad de estudiantes en sus sistemas. Todo eso ha sido bastante complejo porque, muchas veces, los padres de familia esperaban que les tocara un colegio cercano a sus casas, pero les tocó, incluso, al otro extremo de la ciudad. Reordenar todos esos datos para el año lectivo que comienza será muy complejo.

“No se tienen cifras exactas, pero sí ha habido un gran porcentaje de estudiantes que han pasado a colegios estatales”.


— Esto generará un problema a futuro…

Claro. Si se volviera a una situación presencial o semipresencial, aunque el colegio guarde todas las medidas de seguridad, si el estudiante está en una escuela lejana a su casa, las probabilidades de contagio serán altas por el uso de transporte público. Entonces, es verdad de que el Gobierno ha tratado de asumir esa carga de matrícula, que ojalá se pueda ir resolviendo.

— ¿Qué se ha aprendido con miras a que este año lectivo sea mejor?

Que se les debe dar más autonomía a las escuelas para que cada una, pública o privada, pueda decidir si inicia clases o no, coordinándolo con los padres de familia y con el profesorado. Se necesita desarrollar esa autonomía, porque estamos acostumbrados a que el ministerio nos diga qué hacer. Esa autonomía nos tiene que permitir diversificar: no es lo mismo un colegio rural –con deserción escolar alta– y uno de la selva. La pandemia y las olas no se han dado al mismo tiempo en cada zona. Todo depende, además, de las condiciones de cada colegio (si tiene agua potable, si recibe Qali Warma) que hacen que la unidad de gestión sea una sola escuela y ya no por zonas. Además, hacer una versión 2.0 de Aprendo en Casa, y convertirla en una verdadera plataforma virtual.

— Se tiene en claro qué se tiene que hacer. ¿Se pondrán en práctica las soluciones?

Las medidas se deben tomar ya, para mejorar Aprendo en Casa y dar mayor autonomía a los colegios. Los mensajes y la comunicación del ministerio deben ser más claros. Es mejor que estemos preparados para estar en clases virtuales nuevamente todo el año o, por lo menos, hasta agosto, y si después la situación mejora, enhorabuena.


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