Elmer Huerta

Oncólogo y especialista en Salud Pública. Colaborador.

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A pesar de tenerse ya algunas vacunas que prometen una alta efectividad, la pandemia está en pleno desarrollo y –hasta que no se tengan vacunas disponibles para la población en general– todos debemos aprender a vivir sabiendo cómo manejar el riesgo de contagio del virus. Este artículo le dará una idea de cómo hacerlo en la vida diaria.

es un virus que se contagia de persona a persona por la vía respiratoria, y es muy eficientemente transmitido a través de aerosoles [gotitas microscópicas de secreciones que se producen al hablar, gritar o cantar]. Esos aerosoles son tan pequeños que se ha comprobado que pueden quedar flotando en el aire de una habitación cerrada y sin ventilación.

—Intensidad de contagio—

Si usted es aficionado a la música, sabe que un ecualizador modifica las frecuencias de sonido de una pieza musical, al permitir escuchar una canción en el tono adecuado a su gusto. Para eso, se suben o bajan los diferentes tonos de sonido hasta lograr el que más le gusta.

Igual es el riesgo de contagio con el . Ecualizando, o sea subiendo y bajando la intensidad de cuatro situaciones, usted podrá subir o bajar el riesgo de contagio. Veamos cuáles son los cuatro elementos que determinan el contagio.

“No es lo mismo estar en la sala con 4 personas separadas, que tener en el mismo ambiente a 20 todas juntas”.


—Los elementos—

Sabiendo que la manera más eficiente de contagio del virus es por la vía respiratoria, la probabilidad de contagio está determinada por la interacción de cuatro elementos: el ambiente en que me encuentro [cerrado y sin ventilación o al aire libre], la cercanía con las personas que están en ese ambiente, el tiempo que se pasa con esas personas en ese ambiente, y si las personas que se encuentran en ese ambiente usan una mascarilla.

Al igual que con el ecualizador musical, subiendo y bajando la intensidad de esos cuatro elementos, podemos tener mayor o menor riesgo de contagio.

El ambiente se refiere al lugar en el que uno se encuentra. No es lo mismo, en términos de riesgo de contagio, estar al aire libre o en una habitación que tiene las ventanas abiertas o cerradas. Tampoco es lo mismo que ese ambiente cerrado sea pequeño, como la sala o el comedor de una casa o un amplio supermercado o tienda comercial.

La cercanía implica cuán cerca están las personas en ese ambiente. No es lo mismo estar en la sala o comedor de la casa con cuatro o cinco personas, guardando distancia social, que tener en ese mismo ambiente a 15 o veinte personas aglomeradas. En ambas situaciones, el abrir las ventanas podrá ayudar, pero en el segundo caso, es poco probable que disminuya el riesgo de contagio.

El tiempo. Según los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC), si alguien pasa con una persona infectada, la probabilidad de contagiarse es mucho mayor.

La protección se refiere al hecho de que las personas usen o no una mascarilla que les cubra completamente la boca y la nariz.

“El riesgo puede manejarse subiendo y bajando la intensidad de los cuatro elementos de contagio”.


—Diversos escenarios—

  • Las combinaciones de los cuatro elementos mencionados son muchas y, por tanto, son también innumerables las posibilidades de riesgo. Veamos algunas situaciones, pero estoy seguro de que usted podrá desarrollar muchas más:
  • El riesgo cero de contagio lo tendría la persona completamente aislada del mundo en su casa; sin duda, una situación imposible.
  • Caminata al aire libre con la familia, picnic al aire libre, son de muy bajo riesgo.
  • El supermercado: el espacio es amplio y ventilado, las personas usan mascarillas, y a pesar de estar más de 15 minutos, el riesgo es bajo, a no ser que la gente esté aglomerada.
  • La playa: si se va con gente que vive en la misma casa y los otros bañistas están a metros de distancia, sin que se puedan escuchar sus conversaciones, es segura.
  • Los consultorios médicos y dentales son de riesgo moderado.
  • El taxi: con el conductor usando una mascarilla y las ventanas entreabiertas, es seguro.
  • El ómnibus: con gente aglomerada, ventanas cerradas y viajes largos, es de alto riesgo.
  • El gimnasio: con usuarios juntos en un espacio cerrado y jadeando sin mascarillas, es de alto riesgo.
  • Jugar fútbol es de alto riesgo por el contacto prolongado, el jadeo y no usar mascarillas.
  • La reunión familiar: si se hace en una sala o comedor pequeños, sin ventilación, con mucha gente y sin mascarillas, el riesgo de contagio es muy alto. El riesgo aumenta si el ambiente es ruidoso y la gente tiene que levantar la voz o gritar para comunicarse.
  • La misa: al ser un espacio cerrado, con gente muy junta y largo tiempo es de alto riesgo.
  • Bares y restaurantes: si son cerrados, sin ventilación y con mucha gente junta, hablando en voz alta o gritando, son sin duda lugares de muy alto riesgo de contagio. Si son al aire libre, pueden ser de bajo riesgo, siempre y cuando las mesas estén distanciadas.
  • La parrillada: para que sea segura, no debe permitirse que los invitados pasen a la sala o comedor de la casa, toda la actividad debe ser al aire libre y la gente debe estar separada, usando mascarillas cuando no está comiendo o bebiendo.
  • Conciertos musicales, cines y estadios: son de alto riesgo por tener gente muy cerca, por largo tiempo o por estar gritando o cantando.

—Corolario—

El riesgo de contagio puede manejarse subiendo y bajando la intensidad de los cuatro elementos descritos. Al salir de casa pregúntese: a dónde voy, cuánta gente va a haber en ese lugar, cuánto tiempo me voy a quedar y si se usarán mascarillas.


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