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Microgravedad también cambia la estructura del cerebro

La permanencia prolongada en el espacio disminuye el volumen de las materias gris y blanca y aumenta el líquido cefalorraquídeo, según estudio

Astronauta

La exposición prolongada a la microgravedad da como resultado un aumento de la presión intracraneal. (Foto referencial: Wikilmages en Pixabay. Bajo licencia Creative Commons)

Un equipo de científicos de Rusia, Alemania y Bélgica descubrió que la permanencia prolongada en el espacio (alrededor de seis meses) cambia la estructura del cerebro: disminuye el volumen de las materias gris y blanca y aumenta el líquido cefalorraquídeo. El estudio incluyó a 10 astronautas que se sometieron a una resonancia magnética estructural del cerebro antes del viaje, inmediatamente después y luego de unos meses. El artículo fue publicado en The New England Journal of Medicine.

La exposición prolongada a la microgravedad da como resultado un aumento de la presión intracraneal. Uno de los principales síndromes resultantes de ello es el edema del disco óptico. Sin embargo, puede haber otros problemas: por ejemplo, el año pasado, los científicos descubrieron que una estadía prolongada (poco menos de seis meses) lleva a un desplazamiento de la corteza cerebral en el cráneo, un estrechamiento del surco central y una circulación deficiente del líquido cefalorraquídeo en los ventrículos.

--- Un nuevo problema ---

 Sin embargo, hasta ahora, no se había obtenido datos sobre los cambios estructurales en las materias blanca y gris del cerebro después de estar en el espacio. Los científicos decidieron hacerlo bajo la dirección de Floris Wuyts de la Universidad de Amberes, Bélgica. Estudiaron la estructura del cerebro de diez cosmonautas utilizando imágenes de resonancia magnética antes del vuelo, diez días después y un promedio de 200 días después del vuelo (solo siete cosmonautas participaron en la última etapa). Todos los participantes pasaron en un estado de microgravedad en promedio 189 días.

Midieron el volumen de materia blanca y gris, así como el líquido cefalorraquídeo, utilizando la morfometría basada en vóxel. Los científicos descubrieron que, en comparación con la estructura del cerebro antes del viaje, los astronautas experimentaron una disminución en el volumen de materia gris en el giro temporal medio derecho en un 3,3%, pero volvieron a la normalidad (la diferencia en el volumen fue de aproximadamente el 1,2%). La disminución de la materia blanca fue insignificante y se observó solo inmediatamente después del vuelo, pero los científicos encontraron un aumento en el volumen de líquido cefalorraquídeo varios meses después del viaje.

Los autores del artículo creen que los cambios estructurales detectados pueden ser una de las razones de la aparición de problemas detectados después de un vuelo al espacio, en particular, los problemas de visión debidos al edema del disco óptico.

La patología del fondo de ojo, la consecuencia más común de la exposición a condiciones de ingravidez, es más común en los astronautas de mayor tamaño, según American Journal of Physiology. Después de analizar los datos de los parámetros físicos de los astronautas y su visión después de su regreso a la Tierra, los científicos estadounidenses han descubierto que los astronautas que presentaron inflamación del nervio óptico eran en promedio de 8-16 kilogramos más pesados que el resto.

Fuente: N+1

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