La imagen representa la explosión de una estrella en supernova. (Foto: Pixabay)
La imagen representa la explosión de una estrella en supernova. (Foto: Pixabay)
Redacción EC

Un equipo de investigadores alemanes ha descubierto señales de gigantescas explosiones de estrellas en la nieve virgen de la , según un estudio publicado en la revista .

Los astrónomos detectaron átomos de hierro-60, un isótopo que no se encuentra en la Tierra de manera natural y que se origina solo en explosiones de supernovas o por reacciones de radiación cósmica con polvo cósmico.

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Los investigadores de la Universidad Tecnológica de Munich (TUM) hallaron cinco átomos de hierro-60 en muestras recolectadas en la estación de Kohnen, en la Antártida. Para ello, usando el laboratorio acelerador en Garching, en Munich.

"Nuestros análisis nos permitieron descartar radiación cósmica, pruebas de armas nucleares o accidentes de reactores como fuentes del hierro-60. Como no hay fuentes naturales para este isótopo radiactivo en la Tierra, sabíamos que el hierro 60 debía provenir de una supernova", explica en un  Dominik Koll, del área de investigación Nuclear, Partículas y Astrofísica en TUM.

La estación de Kohnen es un asentamiento en la Antártida, cerca de donde se extrajeron muestras de nieve en las que se encontró hierro-60. (Foto: Martin Leonhardt / Alfred Wegener Institute / AWI)
La estación de Kohnen es un asentamiento en la Antártida, cerca de donde se extrajeron muestras de nieve en las que se encontró hierro-60. (Foto: Martin Leonhardt / Alfred Wegener Institute / AWI)

No es raro que el polvo cósmico llegue a la Tierra: en promedio, cada año llegan hasta diez mil toneladas. Sin embargo, provienen principalmente de asteroides o cometas que orbitan el Sistema Solar. Solo un pequeño porcentaje corresponde a estrellas distantes. 

Hace 20 años, científicos de la TUM detectaron hierro-60 en depósitos de agua en la Tierra. Entonces, Gunther Korschinek planteó que se podrían hallar también en la Antártida. Por ello, Sepp Kipfstuhl, del Instituto Alfred Wegener, recolectó 500 kilos de nieve en el mencionado lugar. Las muestras pasaron por varios procesos químicos para separar el agua de componentes sólidos y luego se buscaron átomos de hierro-60.

A partir del análisis de la muestra, los investigadores determinaron que se trataba de átomos recientes, por lo que deben corresponder a la nube de gas en la que se encuentra ahora nuestro Sistema Solar. 

Los astrónomos creen que el Sistema Solar y las estrellas cercanas entraron en esta nube hace unos 40 mil años, por ello Koll considera que si este planteamiento es correcto, entonces este hallazgo significaría "un descubrimiento innovador" porque permitiría verificar el tránsito del Sistema Solar en esta nube. 

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