Bruno Ortiz Bisso

Periodista de Ciencia y Tecnología

bruno.ortiz@comercio.com.pe

Esta semana, se celebró el Día Mundial de la Visión, una fecha en la que se busca crear conciencia sobre la importancia de la salud ocular y que se garantice un mejor acceso a servicios oftalmológicos de calidad.

Sin embargo, esta pandemia que seguimos atravesando ha logrado todo lo contrario: nuevos problemas de visión, ocasionados por la excesiva cantidad de horas que ; y la imposibilidad de asistir a consultas oftalmológicas por varios meses, debido a las restricciones en la ciudad. A continuación, repasaremos cuáles son los principales problemas relacionados con la que enfrentamos.

EL PROBLEMA DE TENER MUCHAS PANTALLAS

La principal afección durante esta pandemia es el ojo seco. Esta condición aparece cuando las lágrimas no lubrican los ojos de manera adecuada. Aunque las razones pueden ser variadas, durante estos meses la razón ha sido la misma: la exposición excesiva a las pantallas.

“La cantidad de horas que estamos pasando frente a la computadora o mirando el celular [...] hace que la persona parpadee menos y, de esa manera, las pocas [lágrimas] que se producen se evaporan más rápido”, explica a El Comercio Luis Izquierdo Jr., director médico de Oftalmosalud. De acuerdo con el especialista, la principal recomendación es aumentar la frecuencia del parpadeo para mantener el globo ocular correctamente lubricado.

Otro de los principales problemas está relacionado con la “acomodación del ojo”, el proceso que se presenta en el cristalino y que permite enfocar los objetos cercanos. “Estos dispositivos electrónicos hacen que estemos empleando por mucho tiempo nuestra visión enfocando objetos cercanos. Esto puede llevar a las personas a tener visión borrosa o dolores de cabeza”, explica Izquierdo.

(Infografía: Antonio Tarazona)
(Infografía: Antonio Tarazona)

La recomendación en este caso es hacer que los ojos descansen. Para ello, se debe hacer una pausa cada veinte minutos y, luego, tratar de mirar hacia objetos más lejanos, a unos seis metros de distancia. Esto permitirá que los ojos se relajen.

PROTECCIÓN QUE NOS PUEDE COMPLICAR

Se levantó el aislamiento social obligatorio, pero la recomendación es salir solo cuando sea necesario y usando algunos accesorios de protección. Y aunque ayudan a evitar los contagios, elementos como los protectores faciales pueden tener un efecto negativo sobre la visión.

“Las personas están viendo un poco más borroso a través de estos protectores. No solo por la calidad del plástico protector, sino porque los lentes se empavonan con mayor facilidad. Hay quienes deciden usar los protectores pero sin ponerse los lentes, porque las dos cosas juntas no les funcionan muy bien”, detalla el doctor Izquierdo.

Pero usar solo los protectores faciales puede traer un problema adicional: no cuentan con protector contra radiación ultravioleta. Esa exposición constante favorece la aparición de carnosidades y hasta el aumento de cataratas. “Por eso, hay que tratar de usar los protectores pero sin quitarse las gafas”, subraya el especialista.

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LA SALUD DE LEJOS TAMBIÉN VALE

Al estar todos los centros de salud concentrados en el COVID-19, la atención de especialidades médicas se suspendió. En muchos casos, los tratamientos se vieron interrumpidos, lo cual perjudicó a los pacientes. No obstante, apareció la alternativa de las teleconsultas. ¿Un oftalmólogo puede atender en esta modalidad?

“En la actualidad, utilizamos la teleconsulta para tratar enfermedades leves, que pueden afectar la visión y en las cuales no es necesaria la atención presencial. [...] patologías como chalación, orzuelos, hemorragias subconjuntivales, conjuntivitis alérgicas y hasta patologías crónicas, como el glaucoma, pueden tratarse con telemedicina”, asegura a este Diario Juan Carlos Corbera, especialista de Oftálmica, clínica de la visión.

El oftalmólogo indica que la evaluación de estos casos puede hacerse a través de videollamadas y los especialistas son capaces de indicar un tratamiento adecuado para cada patología. “Sin embargo, nuestra principal preocupación siempre será la prevención. Si la patología puede tratarse remotamente, podemos hacerlo. Si tras la evaluación inicial requiere una atención personal, se lo citará con todas las medidas de seguridad del caso”, agrega Corbera.

Los especialistas consultados coinciden en recordar que los consultorios y clínicas especializados han puesto en práctica estrictos protocolos para la seguridad de los pacientes, por lo que –de ser necesario– podrían acercarse para recibir una atención presencial sin temor ni preocupaciones. Pero, si no es enteramente necesario, lo mejor es evitar salir de nuestras casas.


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