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Testimonio de paciente con insuficiencia renal crónica: "Quisiera vivir mucho más"

Griselda Medina es una de las más de treinta mil personas en nuestro país que tienen esta enfermedad renal que, al no presentar muchos síntomas, suele detectarse cuando ya está en un estado avanzado

Diálisis

(Foto referencial: Shutterstock)

La insuficiencia renal es una afección que suele presentar síntomas recién cuando está en una etapa avanzada. Es por eso que muchas personas no son conscientes de que sus riñones podrían estar fallando. El problema es que, si no se lleva un tratamiento adecuado, la enfermedad puede incluso ser mortal. Griselda Medina sabe muy bien lo que esto significa. Ella lleva dos años esperando un riñón.

Una mañana de 2012, Griselda se desmayó súbitamente. Hasta ese momento, no había tenido ningún tipo de molestia, únicamente se había empezado a sentir más cansada que de costumbre, pero pensó que era consecuencia de su rutina diaria, por lo que no le prestó mayor importancia. Luego vinieron las náuseas y los vómitos. Para cuando fue al médico, su problema ya se había vuelto crónico.

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Pero para esta mujer de 42 años, lo peor no fue enterarse de que tenía insuficiencia renal crónica. Lo que realmente le dio miedo fue cuando le comentaron cuál sería su tratamiento.

“Tuve mucho miedo por lo que había escuchado de los catéteres y la diálisis. Pensaba que con ese tratamiento iba a terminar muerta”, recuerda.

Prefirió tomar productos naturales y plantas medicinales; sin embargo, cuando se dio cuenta de que eso no surtía ningún efecto, decidió regresar al hospital y ahora sí someterse a la guía médica.

Pero ¿qué es exactamente la insuficiencia renal crónica y por qué, así como Griselda, tantas personas le tienen miedo al tratamiento?

Dos perfectas ‘máquinas de procesamiento’

Los riñones son dos órganos de vital importancia que realizan varias funciones para mantener la sangre de nuestro cuerpo limpia y químicamente equilibrada.

Al día, estas avanzadas ‘máquinas de procesamiento’ tratan aproximadamente 190 litros de sangre para eliminar alrededor de 2 litros de productos de desechos y agua en exceso, los cuales se evacuan por medio de la orina.

Además, los riñones también liberan tres hormonas (eritropoyetina, renina, calcitriol) que ayudan a la producción de los glóbulos rojos, tan importantes para que no haya anemia; regulan la presión arterial, y mantienen los huesos sanos.

Riñones

(Foto: Shutterstock)

¿En qué consiste la insuficiencia renal crónica?

Si los riñones fallan y no cumplen su tarea purificadora, todos los desechos se acumulan en la sangre y, paulatinamente, van envenenando y deteriorando nuestro organismo. El gran problema, como mencionamos antes, es que en la mayoría de casos la enfermedad de los riñones es lenta y silenciosa; solo después de años, o incluso décadas, el daño será evidente.

“La enfermedad puede avanzar y poco a poco vas perdiendo la función de los riñones hasta el punto de que estos ya no pueden limpiar la sangre de tóxicos. Recién ahí, al final, es cuando empieza a haber síntomas”, comenta a El Comercio Ana Aguilar Rodríguez, doctora de Fresenius Medical Care del Perú, quien vio el caso de Griselda.

La especialista explica también que las causas más frecuentes de la enfermedad renal a día de hoy son la diabetes, que causa casi el 40% de la insuficiencia renal, y la hipertensión arterial. En total, más del 50% de los casos a nivel mundial se debe a estos dos males.

A medida que progresa la enfermedad, una persona puede presentar una hinchazón causada por la acumulación de agua, llamada edema. El edema ocurre cuando los riñones no pueden deshacerse del exceso de líquido y sal. Puede aparecer en las piernas, los pies o los tobillos y con menos frecuencia en las manos o la cara.

Según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de EE.UU. (NIH, por sus silgas en inglés), algunos de los síntomas en los casos más avanzados son: dolor torácico, piel seca, picazón o entumecimiento, cansancio, dolores de cabeza, aumento o disminución de la micción, pérdida del apetito, espasmos musculares, náuseas, falta de aliento, problemas para dormir, problemas de concentración, vómitos y pérdida de peso.

La insuficiencia renal crónica también puede causar otros problemas de salud, como enfermedades cardíacas, o aumentar las probabilidades de sufrir derrame cerebral o infarto. La presión arterial alta, por otro lado, puede ser tanto causa como consecuencia de la enfermedad.

“En el caso de Griselda , que tuvo desmayos, náuseas y vómitos, lo que pasó –y que le pasa a otros pacientes, aunque no es lo más habitual- fue que la enfermedad le causó anemia, entonces, cuando la hemoglobina está muy baja, pueden dar desmayos”, dice la doctora Aguilar.

Tratamientos

La enfermedad tiene 5 etapas. En la última, solo quedan dos alternativas: diálisis o trasplante. No obstante, si el mal se detecta en una etapa temprana, al paciente se le puede dar tratamientos que retrasen la necesidad de diálisis o incluso que la hagan innecesaria, explica la especialista.

La diálisis es un tratamiento para ayudar a limpiar la sangre mediante una máquina externa que remplaza la función del riñón. Habitualmente, se hace tres veces por semana en un centro de diálisis, aunque el paciente también puede hacérsela en su casa. Cada sesión suele durar de tres a cuatro horas.

Sin embargo, en nuestro país existe un miedo injustificado a este tratamiento. La doctora Aguilar cuenta que hay una mala fama de la hemodiálisis: “Algunas personas piensan que es un tratamiento doloroso en el que el paciente sufre, pero no es así. Hay mucha cultura de miedo, de que si llegas a hacerte diálisis te mueres; cuando el objetivo es todo lo contrario, mantener a los pacientes lo mejor posible para que sigan viviendo y sigan con su vida lo más normal posible”.

Contribuye a este miedo el hecho de que a algunos pacientes que llegan de urgencia se les tiene que aplicar de emergencia un catéter en el cuello (un tubo para drenar la sangre), y eso sí es algo agresivo, porque el aparato se tiene que quedar ahí, por lo que la persona tiene que vivir con él. No obstante, cuando las cosas se hacen con tiempo, lo ideal es realizar la diálisis por medio de una fístula arteriovenosa, un procedimiento mucho menos agresivo en el que se juntan una arteria y una vena del brazo para crear un conducto más grande y facilitar la diálisis.

Fístula arteriovenosa

(Foto: internet)

Pasa también que, a veces, las primeras diálisis pueden ser más complicadas debido a que el paciente está muy intoxicado. Aunque parezca mentira, el cuerpo se adapta a la intoxicación y puede costar volver a la normalidad.

El otro tratamiento disponible en casos severos de insuficiencia renal crónica es el trasplante. Un trasplante de riñón es un procedimiento quirúrgico que consiste en colocar un riñón sano de un donante vivo o fallecido en una persona cuyos riñones ya no funcionan correctamente.

Lo ideal sería que todo paciente que se está dializando pudiese recibir un riñón nuevo, pero es un procedimiento complejo, en el que mucho tiene que ver la falta de cultura de donación de órganos.

"A pesar de que llega un posible candidato, los familiares no firman", dice Griselda. “Yo quisiera vivir muchos años más. Mis hijos mayores ya están encaminados, pero me gustaría seguir con mi pequeña, quisiera tener una oportunidad más de vida, pero solo me queda esperar”, agrega.

Prevención

En el Perú, la enfermedad renal crónica es un problema de salud pública. Actualmente hay más de 30 mil peruanos con la enfermedad en estado avanzado, sin embargo, sólo el 50% de pacientes recibe algún tipo de tratamiento, los otros 50% no son reportados debido a que no se les diagnostica la enfermedad, no cuentan con algún seguro médico o, en el peor de los casos, fallecen.

Los especialistas hacen hincapié en la importancia de realizarse chequeos preventivos. Una evaluación médica anual, principalmente después de los 40 años de edad es un cuidado esencial para evitar las enfermedades renales. Los exámenes de sangre y orina permiten evaluar la función de los riñones, ayudando en la prevención. Debemos realizarnos también controles de presión arterial.

Otras recomendaciones a tomar en cuenta son disminuir el consumo de sal para controlar la presión arterial, practicar regularmente ejercicios físicos, reducir el consumo de azúcar para evitar obesidad o diabetes, mantener el cuerpo siempre hidratado y evitar el uso de medicinas sin prescripción médica, puesto que existe medicación que puede dañar los riñones.

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