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“Un ‘dragón’ para los astronautas”, por Tomás Unger

La nave de la compañía SpaceX destinada a llevar tripulaciones a la Estación Espacial Internacional superó con éxito su prueba final. Tomás Unger nos brinda más detalles

Astronautas, Tomás Unger

(Ilustración: Raúl Rodríguez / El Comercio)

El día 3 de este mes, la nueva nave espacial Dragon V2 se acopló a la Estación Espacial Internacional (EEI). Aunque está equipada para llevar pasajeros, a bordo tenía solo un maniquí con sensores. Permaneció en la EEI una semana, y el viernes 8 se liberó. Bajó a la Tierra hasta posarse en el mar, a 450 kilómetros de Florida.

Desde agosto del 2000, cuando la NASA retiró de servicio los transbordadores para abastecer y rotar la tripulación en la EEI, ha usado módulos extranjeros. El transbordador ruso Progress, el europeo ATV y el japonés H-II han llevado carga y tripulantes. En el 2010, Dragon se convirtió en la primera nave espacial, construida y operada por una empresa privada, en transportar carga a la EEI. 

“El módulo de transporte Dragón V2 es autónomo en el espacio y puede volver solo a tierra”.

Todo este tiempo la empresa SpaceX, que construyó y opera esa máquina, ha estado preparándose para transportar personal. La nave Dragon V2 está destinada a llevar astronautas, y como mencionamos, superó con éxito la prueba de ir y regresar de la EEI

—NAVE PRESURIZADA—
Con 6,1 metros de alto y 3,7 de diámetro, Dragon V2 es una cápsula ligeramente cónica, con 15 grados de inclinación. Su espacio presurizado es de 10 metros cúbicos. Tiene atrás un portaequipaje de 34 metros cúbicos. Cuando regresa a la Tierra puede llevar hasta 3.000 kilos de carga presurizada, incluyendo a los astronautas. 

Debido a la fricción, la cápsula presurizada al entrar a la atmósfera tiene que soportar temperaturas de más de 1.600 °C. Recién entonces puede soltar los cuatro paracaídas que van frenando su caída. En este caso, su descenso lo hizo con gran precisión al lado del barco asignado para recogerla. 

SpaceX ha adquirido la experiencia necesaria para operar eficientemente el transporte a la EEI. Desde el 2012 lleva regularmente la carga (ver la página del 18/7/17) para abastecer la estación y vuelve con los desechos que se van a eliminar. 

Cabe resaltar también que desde el inicio de su colaboración con la NASA para lanzar al espacio a Dragon, SpaceX ha usado su propio cohete, el Falcon, en sus diversas versiones. 

—VIAJE TRIPULADO—
Después de analizar los sensores que llevaba el maniquí, la NASA ha concluido que están dadas todas las condiciones requeridas para un viaje seguro. La aceleración máxima que deberá soportar la tripulación durante su regreso a la Tierra no pasará de 3,5 G, y la presión se ha mantenido constante. 

En caso de que hubiera algún problema a la hora de partir, como una falla en el cohete, el Dragon V2 cuenta con los motores necesarios. Con botar la parte posterior es suficiente para que el módulo solo pueda cambiar de rumbo y alcanzar la altura requerida para hacer operativos sus paracaídas. En otras palabras, el módulo de transporte Dragón V2 es autónomo en el espacio y puede volver solo a la Tierra.

Con los resultados de esta última prueba, la NASA ha autorizado que en julio el Dragon V2 haga el primer viaje tripulado a la EEI. Los dos astronautas ya han sido nombrados y tendrán el tiempo suficiente para familiarizarse con el módulo, cuya función, si no surge ningún contratiempo, es completamente automática. La NASA aún no ha dado a conocer si hará modificaciones al módulo para el primer viaje tripulado.

—TURISMO ESPACIAL—
El empresario Elon Musk, fundador de SpaceX, ha declarado que como próximo paso quiere ofrecer al público viajes espaciales en la nave Dragon. Estos podrían –previo acuerdo con la NASA– consistir en una visita a la EEI. Sin embargo, aún si eso no es posible, Dragon puede entrar en órbita alrededor de la Tierra para descender en un sitio previamente acordado. No se ha mencionado todavía el posible costo de estos viajes, pero si se toma en cuenta que ha habido personas dispuestas a pagar decenas de millones por salir al espacio, probablemente SpaceX pueda tener cierto éxito.

—EL FUTURO—
La era de la actividad comercial privada comenzó en el 2012 con la primera entrega de abastecimientos a la estación espacial a través de Dragon. Hoy, una serie de empresas están embarcadas en contratos con la NASA. A la compañía Boeing le han encargado desarrollar un transporte para personas que compita con los existentes. 

La empresa Orbital Sciences viene operando el transportador de carga Cygnus desde el 2013. Este no resultó rentable y Orbital Science llegó a un acuerdo con la NASA, de modo que ahora lo fabricará la firma Northrop Grumman. 

A pesar de los tropiezos iniciales, las empresas privadas están participando cada vez más en la actividad espacial. 

Es evidente que –con excepción de un pequeño mercado para turistas espaciales, limitado a los extremadamente ricos– la exploración espacial no es una actividad rentable. Sin embargo, la participación de las empresas privadas introduce un elemento de competencia que debería contribuir a bajar sus costos.

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