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“Nuestros vecinos más numerosos”, por Tomás Unger

Esta semana Tomás Unger nos invita a hacer un repaso a los insectos, la clase de artrópodos que más especies y más variedades tienen en la naturaleza

Insecto

La mayoría de los insectos tienen alas, pero algunos de ellos no vuelan. Habitan todos los climas, desde el mar hasta las montañas más altas. (Foto: Reuters)

El ‘filo’ (división) de los artrópodos es el más numeroso de la naturaleza. Estos deben su preponderancia a una de sus cuatro clases: los insectos. Estos solos tienen más especies que todas las demás formas de la naturaleza. Su número total no es conocido, pero se estima que son alrededor del 90% de todos los animales.

El nombre de insecto viene del latín ‘insectum’, que a su vez viene del griego, y que quiere decir seccionado. Todos los insectos tienen algunas características comunes, como el cuerpo dividido en tres partes: cabeza, tórax y abdomen, con tres pares de pies. Todos tienen ojos compuestos y un par de antenas. Otra característica común es el exoesqueleto, rígido y poroso, a través del cual respiran.

—LA VARIEDAD—
De todas las clases de animales, los insectos son de lejos los que presentan la máxima variedad, no solo de forma y tamaño sino de características, modo de vida y hábitat. Desde una pequeña avispa que mide una décima de milímetro hasta un insecto de 55 cm de largo que imita una ramita. La mayoría de los insectos tienen alas, pero algunos de ellos no vuelan. Habitan todos los climas, desde el mar hasta las montañas más altas. 

“Es notable la manera en que se desplazan, corren y mantienen el equilibrio”.

Enumerar la variedad de formas y tamaño, y las características generales de las múltiples familias tomaría todas las páginas del periódico. La evolución de los insectos parte de hace más de 400 millones de años y pasó por una etapa de gigantismo, con libélulas que alcanzaron los 70 cm de alas. Esto se atribuye a un mayor contenido de oxígeno en la atmósfera del Pérmico. Hoy el récord de tamaño lo tiene el escarabajo Goliat de nuestra Amazonía, que llega a pesar 115 gramos y mide más de 11 cm. Su mandíbula puede romper un lápiz.

Probablemente los más conocidos (quizás los más odiados) en todo el mundo son los dípteros (dos alas). Hay una enorme variedad de moscas y mosquitos. Van desde la famosa ‘drosofila’, la mosquita de la fruta, que es la favorita de los genetistas gracias a su corto período de reproducción, hasta el ‘Aedes aegipty’ que transmite el dengue. Los dípteros están entre los principales responsables de las epidemias; la mosca tsetsé portadora de la enfermedad del sueño, que dejó África sin caballos y afectó negativamente su desarrollo.

—LAS SOCIEDADES—
Es probable que entre las especies con mayor número de individuos están los ‘Hymenopteros’ (del griego ‘himen’ = membrana) que tienen a las hormigas además de las abejas, avispas y abejorros. Las termitas también forman sociedades como las hormigas; y las abejas son isópteros (de alas iguales) como las polillas. La complejidad de las sociedades que forman estos insectos rivaliza con la de los vertebrados más avanzados.

Las hormigas domestican áfidos en sus colonias subterráneas donde cultivan hongos para alimentarlos trayendo hojas de árboles. Las termitas construyen estructuras de tierra de dos metros con un sofisticado sistema de ventilación y tienen un ejército para defenderse de invasores. Las termitas soldados son ciegas y tienen enormes mandíbulas. Ante una invasión las sueltan y bloquean las entradas dejando que, terminado el conflicto, se queden afuera y mueran de hambre.

Las abejas mandan exploradoras a buscar flores. Cuando regresan estas hacen un baile que informa con gran precisión, la dirección y distancia de lo que han encontrado. La función polinizadora de las abejas, así como de tantos otros insectos, es indispensable para la permanencia de los ecosistemas. Esta es una razón por la cual los insectos han evolucionado más a partir del Cretáceo que es cuando aparecieron las flores.

—LAS MARIPOSAS—
Otro orden de insectos muy conocido son los lepidópteros (del griego ‘lepis’ = escama, ‘pteron’ = ala). Las mariposas, por su complicada metamorfosis, pasan la mayor parte de su vida como orugas o pupas y solo por unos días lucen sus hermosas alas para aparearse, poner huevos y morir. El récord de tamaño de las mariposas lo tiene la bruja blanca de Costa Rica que mide 30 cm de envergadura en las alas. Las mariposas son polinizadoras importantes, pero a su vez sus larvas son plagas para ciertos cultivos.

Las mariposas se encuentran en todos los continentes y hasta se han encontrado en el círculo Ártico. Se ha registrado mariposas que vuelan a 6.000 metros. A la fecha se han descrito más de 175 mil especies de lepidópteros de los cuales unos 18 mil son mariposas diurnas. La más grande variedad se encuentra en los trópicos, en las selvas como la Amazonía. En todas las regiones las mariposas nocturnas son mucho más numerosas que las diurnas.

“Probablemente los más conocidos (y odiados) son los dípteros. Hay una enorme variedad de moscas y mosquitos”.

—EL EQUILIBRIO—
Por último, están las diversas especies los ápteros (sin alas) de los cuales hay una serie de bichos familiares como la lepisma o el muy-muy. En última instancia, los insectos son tan variados y tan numerosos que se controlan entre ellos. La mayoría de los insectos se alimentan de otros insectos y cuando se rompe el equilibrio a veces afecta todo el ecosistema. La enorme variedad de especies, sus cortos períodos de adaptación y los inmensos números de individuos contribuyen a mantener el equilibrio, y recuperarlo pronto cuando se pierde. No es lo mismo con los animales grandes, como los vertebrados, muchas de cuyas especies están camino a la extinción.

Los insectos son admirables no solo por su habilidad de mantener el equilibrio en los ecosistemas. También es notable la manera en que se desplazan, corren y mantienen el equilibrio, habilidad que estudian los fabricantes de robots. Además, la notable velocidad y habilidad para correr (la cucaracha da 100 pasos por segundo), está la de volar. 

Quienes estudian aerodinámica hasta ahora no pueden explicar cómo el abejorro, con su peso y volumen, hace acrobacias con sus cortas alas. En todas las especies cuando se estudia su modo de vida, generalmente el resultado de una larga y continua evolución, se encuentra lo asombrosamente variados e ingeniosos que son los recursos de la naturaleza.

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