Algunos tratamientos para el COVID-19 son preventivos, otros son curativos. (Pixabay)
Algunos tratamientos para el COVID-19 son preventivos, otros son curativos. (Pixabay)
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La campaña de vacunación de varios miles de millones de personas en un año ha eclipsado la investigación de otros tratamientos contra el , que avanzan mucho más despacio, pero aportan nuevas esperanzas.

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Lo que funciona

  • Corticoides

Fue el primer tratamiento oficialmente recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en setiembre de 2020, aunque solo para los enfermos más graves.

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A partir de los datos de los ensayos clínicos disponibles, la OMS recomienda “la administración sistemática de corticoides” a los pacientes que sufran “una forma grave o crítica” del COVID-19.

Así se consigue reducir la mortalidad, combatir la inflamación detectada en los casos más graves y el riesgo de necesitar respiración artificial, según la OMS.

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  • Tocilizumab y sarilumab
Roche está probando un tratamiento contra la covid-19 basado en anticuerpos monoclonales. (Foto: Getty Images)
Roche está probando un tratamiento contra la covid-19 basado en anticuerpos monoclonales. (Foto: Getty Images)

Estos medicamentos son anticuerpos sintéticos, llamados “monoclonales”, que forman parte de una familia conocida como “antagonistas de la interleucina 6 (anti IL-6)”. La OMS recomienda su uso para los casos más graves desde julio de 2021.

Esta organización aconseja que estos enfermos “reciban a la vez corticoides y anti IL-6″.

Desarrollados en un principio para combatir la poliartritis reumatoide, una enfermedad inflamatoria, el tocilizumab (vendido por el laboratorio Roche con los nombres de Actemra o RoActemra) y el sarilumab (comercializado por Sanofi como Kevzara) son inmunosupresores.

Al igual que los corticoides, estos medicamentos aplacan la reacción del sistema inmunitario, que está detrás de las formas más graves del COVID-19.

  • Ronapreve
Regeneron es uno de los laboratorios que investiga el uso de anticuerpos monoclonales. (Reuters).
Regeneron es uno de los laboratorios que investiga el uso de anticuerpos monoclonales. (Reuters).

La OMS abrió el viernes la puerta a esta combinación de dos anticuerpos monoclonales (casirivimab y imdevimab) pero solo para dos tipos de pacientes:

En primer lugar, “los que presenten formas menos graves del coronavirus pero tengan un riesgo alto de hospitalización”, personas mayores, con el sistema inmunitario bajo (por un cáncer o tras un trasplante, por ejemplo).

En segundo lugar, a los pacientes “con una forma grave o crítica que no tengan anticuerpos” del virus tras una infección o con las vacunas. Como podrían ser los pacientes inmunodeprimidos, en los que la vacunación no es eficaz.

Este tratamiento desarrollado por la empresa biotecnológica Regeneron, asociada al laboratorio Roche, tiene un precio por dosis muy alto (2.000 dólares, según las oenegés), algo que la OMS espera poder bajar.

Lo que está en pruebas

  • Antivirales por vía oral
Sede de la compañía Pfizer en Bélgica. (Foto: JONAS ROOSENS / BELGA / AFP)
Sede de la compañía Pfizer en Bélgica. (Foto: JONAS ROOSENS / BELGA / AFP)

Varios laboratorios trabajan en la pista de antivirales administrados por vía oral.

Uno de los más avanzados es el molnupiravir, desarrollado por una alianza del laboratorio MSD y la sociedad biotecnológica Ridgeback Biotherapeutics.

Se están llevando a cabo ensayos clínicos en pacientes (tanto hospitalizados como no) y en personas que estuvieron en contacto con enfermos de COVID-19. Los resultados podrían conocerse de aquí a finales de año.

Atea Pharmaceutical, una empresa biotecnológica, y el laboratorio Roche están estudiando la eficacia de un tratamiento comparable, el AT-527.

Pfizer, por su lado, está desarrollando un medicamento combinando dos moléculas, entre ella el ritonavir, que ya se usa contra el VIH.

Estos tratamientos “fáciles de tomar y eficaces en las formas precoces del COVID-19″, tiene un mercado “potencialmente enorme”, señaló recientemente la infectóloga Karine Lacombe.

Sin embargo, esta científica avisa contra los “anuncios impactantes” de la industria, ya que, de manera general, estos medicamentos no han dado resultados convincentes contra el coronavirus.

  • Anticuerpos de nueva generación
La imagen muestra la planta de producción de vacunas de GSK en Reino Unido. (Foto: Kenzo TRIBOUILLARD / AFP)
La imagen muestra la planta de producción de vacunas de GSK en Reino Unido. (Foto: Kenzo TRIBOUILLARD / AFP)

Otros laboratorios están trabajando en anticuerpos monoclonales de larga duración.

La Comisión Europea calificó a uno de ellos, el sotrovimab, desarrollado por GSK, como uno de los cinco tratamientos más prometedores.

Otro, el AZD7442, es un cóctel de anticuerpos diseñado por AstraZeneca, cuyos resultados provisionales se conocieron a finales de agosto. El laboratorio asegura que puede ser eficaz contra la enfermedad en pacientes frágiles.

Por último, la sociedad francesa Xenothera trabaja en otro tipo de anticuerpos sintéticos, llamados “anticuerpos policlonales”. Su producto, el XAV-19, con anticuerpos de origen porcino, está en la fase final de ensayos clínicos.

Lo que no funciona

Un trabajador de la salud muestra una caja que contiene un frasco de Ivermectina en Cali, Colombia, el 21 de julio de 2020. (LUIS ROBAYO / AFP).
Un trabajador de la salud muestra una caja que contiene un frasco de Ivermectina en Cali, Colombia, el 21 de julio de 2020. (LUIS ROBAYO / AFP).

Desde el principio de la pandemia, varios tratamientos han resultado ser inútiles.

La hidroxicloroquina, el remdesivir (que parecía muy prometedor al principio), la ivermectina y la asociación entre lopinavir y ritonavir (nombre comercial, Kaletra), que se usa contra el VIH.

Estos medicamentos son todos “reposicionados”, es decir, en un principio estaban destinados a otro uso pero se hicieron ensayos para la lucha contra el covid. Aunque la OMS fue progresivamente desaconsejando su uso contra esta enfermedad.

Al haber fracasado todos, salvo los anti-IL-6, “entramos en una etapa de medicamentos específicos contra el SARS-CoV-2″, el virus que produce el COVID-19, según Karine Lacombe.

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