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¿Una vacuna para la diabetes juvenil?

Una antigua y muy barata vacuna tendría el potencial de controlar esta incurable enfermedad, concluye una reciente publicación

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Diabetes. La vacuna BCG cuesta menos de un dólar cada una. (Foto: Myriams-Fotos en Pixabay. Bajo| licencia Creative Commons)

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De tiempo en tiempo , la ciencia hace revelaciones fantásticas, como de no creerlas. Sin embargo, estas pueden llegar a generar acérrimas críticas.

Un escenario como este se dio la semana pasada. Una publicación en “npj Vaccines” concluía que la BCG –una antigua vacuna contra la tuberculosis que cuesta menos de un dólar cada una– sería capaz de hacer que la diabetes juvenil o de tipo 1 sea controlada, como nunca se había visto.

– La BCG –

La BCG (bacilo de Calmette- Guérin) es una vacuna preparada a partir de un tipo de bacteria llamado ‘Mycobacterium bovis’, causante de tuberculosis en el ganado vacuno y prima hermana del ‘Mycobacterium tuberculosis’, que causa tuberculosis en seres humanos. Fue descubierta en 1909 por los científicos franceses Albert Calmette y Camille Guérin y usada por primera vez como una vacuna contra la tuberculosis en 1921. Como toda vacuna, el medicamento contiene partículas de la bacteria, la que, al ser inyectada en el ser humano, hace que este produzca células de defensa y anticuerpos que lo protegen contra la enfermedad.

Pero la BCG tiene también otros usos, principalmente en el tratamiento del cáncer temprano de la vejiga, pues se piensa que, al ser colocada directamente en dicho órgano, estimulará al sistema de defensa del paciente para que impida el crecimiento del cáncer. La BCG se aplica como inyección subcutánea en el hombro derecho. Forma parte del calendario de vacunaciones y se aplica en el recién nacido en el Perú.

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(El Comercio)

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–Diabetes de tipo 1–

La diabetes de tipo 1 se presenta en niños y es considerada una enfermedad autoinmune; es decir, aquella en la que el propio sistema de defensa del cuerpo destruye las células del páncreas encargadas de producir la insulina. Y al no tener esta hormona, el niño que sufre de diabetes de tipo 1 es completamente dependiente de las inyecciones de insulina, las que deben aplicarse todos los días.

La diabetes de tipo 1 es de difícil control y requiere de modernos aparatos, tales como monitores de los niveles de azúcar sanguíneo y bombas automáticas de infusión de insulina. Hasta el momento, es considerada una enfermedad incurable, y se estima que acorta la vida de un hombre en 11 años y la de una mujer en 13 años. Al ser una enfermedad autoinmune, se ha hecho mucha investigación en entender el mecanismo de esa alteración de la inmunidad y encontrar algún método que lo pueda detener.

–BCG y la diabetes–

La doctora Denise Faustman, quien es profesora asociada de medicina en la Universidad de Harvard y trabaja en el Massachusetts General Hospital (MGH), ha dedicado su vida a estudiar el proceso por el cual mueren las células pancreáticas productoras de insulina de un paciente con diabetes de tipo 1. Su trabajo la ha llevado a descubrir que un tipo especial de células inmunitarias –los linfocitos T autorreactivos– son los que destruyen las células pancreáticas. Encontró también que una sustancia conocida como factor de necrosis tumoral alfa –que produce el cuerpo en gran cantidad durante un fenómeno inflamatorio– es muy activa en eliminar a los linfocitos T autorreactivos. Sus investigaciones se centran entonces en tratar de estimular la producción de dicha sustancia con la esperanza de que una mayor cantidad haga que mueran más células destructoras del páncreas.

Desde hace varios años, ella y otros investigadores han estado trabajando con la vacuna BCG con la idea de que –del mismo modo que sucede con el cáncer de la vejiga– el medicamento pueda ayudar contra la diabetes de tipo 1. Después de haber logrado un relativo éxito con modelos de diabetes en ratones, los estudios de fase 1 (seguridad del fármaco) en humanos empezaron recién en el 2010, y se publicó en el 2012 que la vacuna era segura. Desde junio del 2015, ella conduce en el MGH un estudio de fase 2 (determinación de la dosis correcta). Se estima que finalice en julio del 2023. Hasta la fecha 111 personas ya han recibido la vacuna.

En su más reciente publicación, sin embargo, la Dra. Faustman reporta los resultados de un trabajo hecho en solo nueve pacientes. Estos sufrían de diabetes de tipo 1, por lo menos durante 19 años, y recibieron solo dos dosis de la BCG. Además, fueron seguidos durante
ocho años. Cabe resaltar que el efecto del fármaco no es claro en diabetes recién diagnosticada.

Lo que encontraron fue que los niveles de azúcar de los pacientes se normalizaron durante cinco a ocho años (la hemoglobina A1c disminuyó entre 9% y 16%) y su necesidad de insulina fue una tercera parte de la que usaban antes de la vacuna.

Resultados como estos no se habían logrado antes en ningún estudio, mucho menos con una medicina que cuesta menos de un dólar. De manera sorpresiva encontró también que la vacuna hace que los tejidos usen más azúcar, lo cual causa que este disminuya en la sangre.

–Controversia–

Debido a su revolucionaria idea –una vacuna contra la diabetes–, la Dra. Faustman no pudo conseguir fondos para sus investigaciones y fue frecuentemente hostigada por sus colegas. Solo Lee Iacocca, ex presidente de las empresas Ford y Chrysler cuya esposa murió de diabetes tipo 1, ha proporcionado fondos para sus estudios. La semana pasada, algunos investigadores han puesto en duda sus hallazgos, diciendo que son muy pocos pacientes y que esos resultados podrían ser consecuencia del azar. Ella indica que no es fácil enfrentar a una industria que mueve veinte mil millones de dólares anuales.

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