Maritza Reboucas está trabajando hasta tarde en su apartamento en el barrio Santa Inés de Sao Paulo, Brasil.

Le está enseñando técnicas de respiración, vía Skype, a una persona que conoció pocos minutos antes.

Vendedora durante el día, Reboucas pasa las noches como profesora de respiración, ayudando a otras personas con problemas de salud, de ansiedad y estrés.

Es una profesora de yoga entrenada y podría cobrar cerca de US$45 por sesión. Y seguro que no tendría problemas para conseguir clientes.

Pero Reboucas no recibe ni reales –la moneda brasileña- ni dólares. En vez de eso, a ella le pagan por sus temporadas nocturnas de entrenamiento con una moneda virtual llamada Time Money.

Economía compartida

Reboucas es una de los casi 100.000 usuarios de Bliive, una empresa de internet que se vende a sí misma como "o mais" grande lugar intercambio de tiempo.

Bliive parece y se siente como una red social. Sus servicios entre usuarios incluyen clases de guitarra, reparaciones del aire acondicionado y lectura del tarot, sin que exista un intercambio de dinero, sea en efectivo o plástico.

Por cada hora de servicio dado, el usuario recibe Time Money (dinero de tiempo), con el que puede comprar otro servicio.

Reboucas ganó cerca de 40 horas que podía cobrar en otros servicios de la red de Bliive.

Con ese Time Money, pudo crear su propio sitio en internet sobre técnicas de respiración, incluyendo su propia marca.

"Pagarle a alguien para que diseñe tu propio sitio en internet no es barato", dijo.

Y añadió: "Pero logré hacer lo con la ayuda de otras personas en Bliive".

Cada persona ofreció su ayuda con pedazos de una hora, y las personas que participaron en el intercambio podían calificar los servicios que se habían prestado.

El joven innovador

Bliive fue fundada hace un año por Lorrana Scarpioni, de 24 años, una estudiante de relaciones públicas.

Actualmente ella tiene un equipo de 12 personas en Sao Paulo.

La idea se le ocurrió después de ver documentales acerca de economías basadas en el trueque y las monedas alternativas.

Para Scarpioni, si la gente está dispuesta a comprometerse a recibir clases desde su casa –dejando entrar a completos extraños a la sala de su hogar- entonces hay un potencial para intercambiar algo tan simple como una hora de servicio.

"Bliive es una red de cooperación de intercambio de tiempo", dijo.

Y añadió: "Nosotros vemos esta plataforma como un movimiento que le muestra a la gente el verdadero valor del intercambio y como puede desarrollarse la gente de esta manera".

Libre de impuestos

Bliive tomó el concepto de economías colaborativas –popularizadas por plataformas como la de transporte público Uber y Airbnb, de alquiler de viviendas- y lo llevó un poco más lejos.

Creó un nuevo canal entre la demanda y la oferta de sus servicios, haciéndolo siempre lejos del dinero en efectivo convencional.

Más de 90.000 servicios son ofrecidos en la página de internet, convirtiéndolo en un proveedor mucho más grande que otros lugares de trueque, incluyendo Swapaskill.com, BabySitter Exchange y ChoreSwap.

Es difícil estimar cuánto cuesta un Time Money, mientras los servicios de Bliive varían en naturaleza y valor.

Pero usando el ejemplo de las clases de respiración de Reboucas – US$45 por hora- se podría suponer que en el sitio se harían intercambios comerciales cercanos a los US$2,5 millones.

Y todo esto ocurre de una manera libre de impuestos, porque las autoridades no pueden cobrar dinero en la economía del trueque.

Volviéndose corporativos

Usuarios como Maritza pudieron crear Time Money para ellos mismos. Pero para los dueños de Bliive, hacer dinero ha sido mucho más dificultoso.

No todas las empresas de internet de economía colaborativa son lucrativas como Uber o Airbnb, que valen millones actualmente.

La mayoría de los recursos provienen de inversionistas atraídos por su potencial.

"Si fuera un inversionista de la compañía ahora, no estaría preocupada por la falta de un modelo financiero claro", dice Lisa Gansky, autora del libro, ¿Por qué el futuro de los negocios es el compartir?".

"Por el momento, los intercambios están ocurriendo y el inventario está creciendo. Y hemos visto como muchas compañías digitales que alguna vez fueron una fuerte comunidad lograron extraer algún valor", dijo.

"LinkedIn es un buen ejemplo de eso: mientras ofrece servicios gratuitos a personas, encontró la forma de cobrarle a los profesionales por un servicio premium", añadió.

Por eso Scarpioni está tratando de hacer algún dinero lanzando un programa pagado para clientes corporativos.

Las empresas pueden pagar unos US$4,5 mensuales por trabajador, para que estos puedan hacer intercambios profesionales o ofrecer sus servicios –como entrenamiento- vía Bliive.

Uno de los primeros clientes es un call center con 35.000 empleados.

"Algunas veces las compañías traen gente de afuera para enseñarles a sus empleados a hablar en público. Pero tal vez tienes una persona muy talentosa sentada solo dos mesas más allá en la misma oficina", explicó la propietaria.

"Nosotros conectamos a las empresas con su propio talento".

Jovenes desempleados

Este negocio abrió recientemente una oficina en Londres, Reino Unido, con la ayuda del programa de este país para ideas innovadoras.

Scarpioni ve un potencial en los mercados europeos, donde más usuarios están acostumbrados con el tema de la economía colaborativa.

De hecho hay un estudio que muestra que más del 30% de los británicos han utilizado este tipo de servicios.

También se ha dado cuenta que en países como Grecia y España tienen mucho potencial, porque la tasa de jóvenes desempleados es alta y no tienen mucho dinero para pagar por distintos servicios.

"Que no haya dinero de por medio le daría oportunidades a la gente que está educándose o desarrollando sus habilidades. Vemos a muchas personas que tienen excelentes profesiones, pero no tienen trabajo", afirmó.

Mientras Bliive está buscando ser más rentable, su dueña no quiere que se pierdan sus valores esenciales.

"Usamos estos talentos y valores para crear un mundo que es más colaborativos y menos competitivo, enfocado en el valor de las personas, no solo el valor del dinero", concluyó.