La firma francesa presentó el lunes a Morphoz, su nuevo concepto de carro eléctrico que tiene la capacidad de estirarse, para hacer sitio a una segunda batería y pasar de 400 km a 700 km de autonomía.

Para la marca gala, la movilidad a partir del 2025 será eléctrica, autónoma y compartida, lo que le ha llevado a desarrollar un concept “inteligente y modular”.

Para la fabricación del Renault Morphoz ha utilizado la nueva plataforma modular 100 % eléctrica denominada CMF-EV, que posibilita hacer un prototipo cero emisiones y recargable por inducción, incluso circulando.

También esta plataforma facilita utilizar una batería más fina y hacer una carrocería más pegada a la carretera y con un techo menos alto para ganar en aerodinámica, a lo que también contribuye un capó más corto, que permite alargar la cabina.

El Renault Morphoz puede medir 4,40 o 4,80 metros según el uso que le demos

La modularidad según las necesidades es un rasgo esencial en el Renault Morphoz, ya que este prototipo de crossover puede tener una versión corta (City de 4,40 metros de longitud) y otra larga (Travel de 4,80 metros).

La primera está diseñada para alojar una batería de 40 kWh con la que recorrer 400 kilómetros, lo que hace a esta configuración la ideal para usos urbanos y periurbanos. Según Renault, con ella se satisface más del 90% de las necesidades de los usuarios.

Para el 10% de los que necesiten recorrer distancias mayores, Renault ha ideado una solución ingeniosa. La carrocería se alarga hasta los 4,80 metros para poder alojar un paquete adicional de baterías de 50 kWh, con lo que la capacidad total se aumenta hasta los 90 kWh y la autonomía hasta 700 km.

¿Cómo logra estirarse el Renault Morphoz?

Esta operación "Travel extender" se realizaría en una estación específica, a la que el conductor debería regresar una vez acabado su viaje para devolver las baterías adicionales y recuperar la configuración City.

La estación las recargaría para otros vehículos o bien podría utilizarlas como punto de carga para bicicletas en autoservicio o para iluminar una infraestructura adyacente, como un edificio.

Morphoz, el nuevo concepto de carro eléctrico de Renault que se estira y se encoge. (EFE)
Morphoz, el nuevo concepto de carro eléctrico de Renault que se estira y se encoge. (EFE)

Interior futurista en el Renault Morphoz

El interior es igual de innovador. Debido a que el motor eléctrico (del que no se facilita la potencia) es menos voluminoso que un motor térmico, se ha adelgazado y adelantado el salpicadero, liberando espacio que se destina a almacenamiento y a mayor confort para los pasajeros traseros, sobre todo a la altura de las rodillas, que no tendrán que sufrir un túnel de transmisión voluminoso.

El conductor, que es reconocido al acercarse al coche (lo desbloquea con un gesto de la mano y puede compartirlo con otros usuarios enviándoles un código desde el móvil) dispone de un volante futurista con una pantalla de 10,2 pulgadas en la que recibe las principales informaciones del coche y de seguridad.

El salpicadero lo puede abrir el conductor para que salga el cuadro de instrumentos LivingScreen, que combina las informaciones de conducción y del sistema multimedia.

También llama la atención del Renault Morphoz que el asiento del pasajero es basculante para poderse situar de frente al resto de ocupantes y compartir, como en un salón, charla y actividades, como la amplia pantalla de la consola central.


Puertas de apertura antagónica y sin pilar central

Para facilitar la entrada y salida de los pasajeros el vehículo tiene puertas de apertura antagónica, que, a su vez, permiten descubrir un habitáculo iluminado por el amarillo de la tela de los asientos y de la consola central.

Exteriormente, el color elegido ha sido el dorado metálico Ivory Gold, los retrovisores se han sustituido por cámaras, las llantas son de 22 pulgadas y cerradas, y hay flaps -como en los aviones de caza- en las aletas delanteras que se separan unos centímetros para alargar la carrocería al modo Travel.

El último prototipo de Renault disfruta de una conducción autónoma de nivel 3 (actualmente hay cinco) que permite al conductor soltar el volante -no desaparece- y que el vehículo sea el encargado de todo en situaciones determinadas (como atascos) y en vías autorizadas (autopistas). Ahora bien, el conductor debe ser capaz de retomar en unos segundos el volante por si sucede un imprevisto.

Fuente: EFE / El Comercio

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