Si tu conexión WiFi se vuelve inestable o pierde velocidad, el problema no siempre está en el router. En muchos hogares, ciertos tipos de lámparas o focos pueden generar interferencias que reducen la calidad de la señal inalámbrica.
Esto ocurre porque algunos sistemas de iluminación emiten radiación electromagnética en frecuencias cercanas a las utilizadas por el WiFi, lo que puede causar cortes o lentitud en la conexión, especialmente cuando están demasiado cerca del router o de los dispositivos conectados.
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Las luces fluorescentes compactas (CFL) son una de las principales responsables, ya que emiten radiaciones de microondas que afectan la red doméstica. También las luces fluorescentes de tubo —comunes en cocinas u oficinas— generan interferencias.
Las focos LED de baja calidad pueden tener el mismo efecto. Aunque las de buena marca suelen estar protegidas, las más baratas pueden emitir ondas que alteran el funcionamiento del WiFi. Las lámparas halógenas, hoy menos comunes, también generan ruido electromagnético, al igual que las estructuras metálicas que rodean algunas luminarias.
Para evitar estos problemas, los especialistas recomiendan colocar el router lejos de fuentes de luz o estructuras metálicas. Siempre que sea posible, es mejor usar la banda de 5 GHz, menos propensa a interferencias que la de 2.4 GHz.
Si la ubicación del router no puede modificarse, otra opción es instalar repetidores de señal, redes Mesh o dispositivos PLC, que amplían la cobertura y mitigan el impacto de las interferencias eléctricas o lumínicas en el hogar.