Ms. Tree, un barco diseñado y preparado específicamente para  misiones de recuperación.
Ms. Tree, un barco diseñado y preparado específicamente para misiones de recuperación.
Redacción EC

El principal lema de es la reutilización. La compañía espacial de Elon Musk se caracteriza porque sus cohetes están diseñados para ser utilizados no solo en una, sino en dos o tres misiones. De esa forma ahorran en costes de fabricación.

Para recuperar sus naves tratando de que se dañen lo menos posible, de regreso a la Tierra, los operadores las aterrizan en vertical; sin embargo, esa no es la única manera. Ahora están probando barcos no tripulados con redes gigantes para recuperar alguna de sus piezas.

El pasado martes 6 de agosto, SpaceX lanzó un cohete Falcon 9 que llevó en su interior el satélite de comunicaciones AMOS-17, el cual permitirá ofrecer conectividad móvil en partes de Medio Oriente, África y Europa. La unidad Falcon ya se había utilizado en dos ocasiones, en julio y noviembre de 2017.

Si bien la misión fue exitosa, los planes de la compañía no incluían recuperar toda la nave, ya que había llegado a su número máximo de usos. En cambio, sí se pudo rescatar parte de la cubierta protectora superior del cohete que se encarga de proteger la carga útil de las enorme temperaturas que se dan en la atmósfera.

Esta pieza pudo ser recuperada gracias a que, aparte del sistema de paracaídas que lleva, la enorme red de un barco no tripulado amortiguó su caída. El propio Elon Musk compartió la hazaña en su cuenta de Twitter.

Recuperar solo esta parte del cohete supone un ahorro significativo para una compañía que acaba de anunciar lanzamientos de US$2,2 millones para minisatélites de 150 kg.

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