Por Sonia del Águila

Manolo Rojas no llegó al corazón del público de golpe. No apareció de pronto en la televisión convertido en una voz famosa ni en un rostro familiar. Antes de la radio, los escenarios y de las imitaciones que lo volvieron inolvidable, hubo un adolescente de 16 años que aprendió a hacer reír bajo la carpa de un circo y, después, en la calle. Allí empezó a formarse el artista que con el tiempo atravesaría la televisión, la radio y el cine, hasta convertirse en uno de los comediantes más queridos del país.

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