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Tras conocerse este martes 10 de marzo la muerte de Alfredo Bryce Echenique, a los 87 años, Tulio Loza recibió la noticia con pesar y volvió la mirada a los años en que ambos compartieron aulas, carpeta y complicidades en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El comediante lamentó la partida de quien fue uno de sus grandes amigos de juventud y lo evocó no solo como un estudiante brillante, sino también como un muchacho tímido al que ayudó a soltarse en la vida universitaria.
Tras conocerse este martes 10 de marzo la muerte de Alfredo Bryce Echenique, a los 87 años, Tulio Loza recibió la noticia con pesar y volvió la mirada a los años en que ambos compartieron aulas, carpeta y complicidades en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El comediante lamentó la partida de quien fue uno de sus grandes amigos de juventud y lo evocó no solo como un estudiante brillante, sino también como un muchacho tímido al que ayudó a soltarse en la vida universitaria.
La muerte del autor de “Un mundo para Julius” reavivó así una historia de amistad nacida en sus años de formación. Amigos, confidentes y jóvenes con hambre de mundo, ambos forjaron un vínculo que el tiempo no borró y que hoy, tras la partida del novelista, vuelve a cobrar sentido en la memoria del popular ‘Camotillo’.
“Con mucha nostalgia recibí la noticia de la muerte de mi gran amigo, mi compañero de carpeta. Era juguetón, de buen carácter, amante de la tertulia; fuimos muy amigos. Qué increíble que se haya ido. Hace años le perdí el rastro cuando se fue a España y ya no volvimos a vernos, pero deja una huella enorme, un vacío inmenso en la literatura peruana”, refiere Loza.
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Entre ambos nació una amistad estrecha, pues Bryce confiaba en que el carácter desenvuelto, pendenciero y vivaz de Loza podía ayudarlo a vencer su timidez.
“Era tan tímido que le costaba trabajo acercarse a las chicas. Una vez se templó de una limeñita coqueta que a diario pasaba por la universidad para irse a chambear y como no se atrevía a hablarle, me dijo que yo abordara a la chica y luego se la presentara. Se trataba de una joven coquetita, fachosa, con su vestidito de percal. Yo le decía: ‘Bryce, no friegues, es una doméstica al lado de tu enamorada’, pues tenía su noviecita de tercer año de media, creo, era hija de un español”, agregó el popular ‘Cholo de acero inoxidable’.
Continuó: “Como era mi amigo y para que no friegue tanto, hice lo que me pidió. Un día esperamos a la joven bien temprano, a las 8: 00 a.m., y la abordé. Le dije: ‘Perdóname, no intento cortejarte, solo te estoy trabajando porque un compañero que te ama y es el dueño de ese Peugeot convertible que ves ahí, me ha pedido que te hable. Le comenté que se trataba de un hombre con futuro extraordinario, de billetera gorda, y que si no le gustaba podía esquivarlo (risas)”.
Según Tulio Loza su estrategia funcionó. “La chica aceptó que le presente a Bryce Echenique, poco tiempo después se concretó el romance”, sostuvo.
El escritor de “Un mundo para Julius” y ganador de Premio Planeta 2002 por “El huerto de mi amada” siempre fue un estudiante brillante que hacía despliegue frecuentemente de sus grandes ideas y lucidez.
“En la universidad era bien estudioso, escribía algunos versitos, pero jamás pensé que tendría el éxito que tiene. Nunca pensé que podía escribir tan bonito”, acotó.

Bryce Echenique nació dentro de una prominente familia de banqueros. Sus padres fueron Francisco Bryce Arróspide y Elena Echenique Basombrío de Bryce y se educó en el seno de la oligarquía limeña (su bisabuelo, José Rufino Echenique, fue presidente del Perú en 1851). “Tenía mucha plata, su papá era socio de un banco, siempre andaba con la billetera gorda, y siempre iba a la universidad con terno y corbata”, rememoró el comediante.
El carisma de Tulio Loza y su capacidad de socializarse eran admirados por Bryce. “El tipo me amaba y me admiraba. Un día me dijo: ‘Mi padre debió tener un amigo como tú para no ser tan tan tímido. Yo he heredado la timidez de mi padre’”, comentó.
Amigos en las buenas y las malas
“Cuando tomaba me buscaba en mi casa de Barrios Altos para que lo acompañe a ver a su novia, que lo esperaba molesta porque había tomado. Lo hacía para evitar que lo requinten”, contó.
Los años universitarios terminaron, Bryce Echenique se licenció en Derecho y obtuvo el título de Doctor en Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1977). No ejerció y se dedicó a la literatura. Tulio Loza también terminó la carrera y se dedicó a la actuación.
Una amistad que se inició en las aulas y ni los años han podido borrar. Una amistad que guarda más de un momento bonito e inolvidable. Dos amigos que siguieron caminos diferentes, pero exitosos. Un humorista que triunfa en la televisión y un escritor que con su trabajo honró la literatura peruana.
“Nunca pensé que este tímido de miércoles iba a ser este Bryce Echenique de ‘Un mundo para Julius’. Fue mi compañero de carpeta y nunca me imaginé que iba a ser tan grande. Es una pena que se haya ido”, finaliza Tulio Loza.
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