Después de un año lejos de la televisión, Magdyel Ugaz vuelve a la pantalla desde un lugar distinto. Ya no desde la ligereza de la Teresita, uno de sus personajes más entrañables, sino desde la oscuridad de Belén, una mujer herida. Su regreso abre una nueva etapa en su carrera y le permite explorar un rol más exigente.
“Cada personaje es un reto, pero esta vez siento que me saca por completo del lugar que venía transitando. He hecho mucha comedia y esto es un drama”, explica.
La nueva apuesta de Ugaz es “Señora del destino” (2026), la adaptación peruana de la recordada telenovela de Globo. Producida por Del Barrio Producciones y América TV en alianza con la cadena brasileña, la ficción sigue la historia de Mercedes López, interpretada por Jimena Lindo, una madre que migra a la capital y emprende una larga e incansable búsqueda para recuperar a la hija que le fue robada.
El elenco principal de la nueva ficción de América TV se completa con Carlos Carlín, Brigitte Jouannet, Daniela Feijoó, Jesús Neyra, Sebastián Monteghirfo, Óscar López Arias e Iván Chávez.
Durante doce años, Magdyel convivió con la Teresita, un personaje que se ganó un lugar en la memoria de la televisión peruana. Le dio popularidad, continuidad y una imagen muy reconocible ante el público. Pero llegó un momento en que la actriz sintió que necesitaba parar, salir del ritmo de la serie y abrirse a otros espacios. En ese tiempo hizo teatro, viajó y se dio una pausa.
“Me fui de ‘Al fondo hay sitio’ porque sentía que necesitaba descansar. Eso fue lo que me hizo tomar la decisión. La serie y la Tere siempre van a estar en mi corazón”, aclara.
Pero esa pausa no significó una despedida definitiva de la ficción. Aunque no pensaba volver tan pronto, la propuesta de Michelle terminó cambiando sus planes. Cuando la productora le habló del proyecto y del personaje que había imaginado para ella, sintió que no podía dejar pasar la oportunidad. “Dije que sí de inmediato”, confiesa, sonriente.
Lo que la hizo volver fue, en buena medida, la complejidad de ese personaje. Si la Teresita estaba hecha de desparpajo, humor y ternura, Belén —su nuevo rol— nace de una grieta. Magdyel la describe como una mujer emocionalmente quebrada, sola e incapaz de construir vínculos sanos, alguien que confunde el amor con la posesión y se aferra de forma extrema a aquello que cree suyo.
“Es un personaje que transita mucho en la oscuridad. Cada vez que leo mis escenas, siento que mi trabajo es acompañarla y contarla con humanidad, con verdad. Para mí, es una mujer que confunde el amor con la posesión: es obsesiva, posesiva y tiene muy poca empatía. El único vínculo que realmente le importa es el de la niña que roba y a la que quiere de una manera extrema”, asegura.
Esa es también la clave de su aproximación al personaje. Magdyel no busca juzgar a Belén, sino entenderla. Más allá del golpe dramático o del exceso, intenta mirar la herida que la sostiene. Ve en ella a una mujer con rasgos psicopáticos, sí, pero también a alguien que nunca tuvo una familia, que jamás aprendió a relacionarse desde el afecto y que, probablemente, nunca se sintió querida. Por eso, el lugar desde el que intenta acercarse a ella es la soledad.
“Es una mujer que no construye vínculos de manera sana, y eso es justamente lo que más me conmueve del personaje. Me interesa mucho entender la psique humana y preguntarme qué la llevó a robar a una niña. En la ficción solemos retratar a personas así desde un lugar extremo, pero yo creo que detrás de eso también hay una historia y una complejidad que merece ser explorada”, refiere.
Esa complejidad es, precisamente, lo que le da sentido a este regreso. Ugaz asegura que volver a la ficción con un personaje antagónico no nace de una revancha ni de la necesidad de dejar atrás a la Teresita, sino de su deseo de explorar un registro distinto. Si aquel personaje la conectaba con su lado más lúdico, Belén la enfrenta a una zona más incómoda y exigente.
“Siento que es una mujer que nunca tuvo una familia ni aprendió a construir un vínculo sano. Creo, además, que nunca se sintió querida. Yo tengo una distancia total con eso, por supuesto, pero también sé que en algún momento todos nos hemos sentido solos. Y desde ahí trato de acercarme a ella”, asiente.
Hoy, Magdyel Ugaz dice habitar una etapa de mayor claridad. Se siente más segura de sí misma, más cómoda con quien es y más cerca de aquello que quiere contar como actriz. Con el tiempo, aprendió a distinguir con mayor nitidez qué personajes la desafían y en qué proyectos quiere estar. “Me siento más en mi centro, cada vez menos perdida”, concluye.
El dato
“Señora del destino” se emite de lunes a viernes inmediatamente después de “Al fondo hay sitio” por América TV.