Sonia del Águila

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Mientras otras niñas de su edad jugaban con muñecas, , a los seis años, jugaba a “componer canciones”. Antes de incursionar en la actuación y convertirse en la estrella de éxitos de y Nickelodeon, conectó con la música. Sus primeras composiciones las escribió en las paredes de su habitación y fue recién durante la pandemia que encontró el espacio adecuado para abrirse paso como cantante profesional. “Felicidad” y “Suerte” son su dos cartas de presentación.

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“No puedo creer que algo que inicié como un hobby desde muy niña, hoy sea mi fuente de trabajo”, destaca la artista bonaerense para luego recordar que en ‘Heidi, bienvenida a casa’, además de actuar, compuso e interpretó los temas de su personaje (Emma Corradi).

¿A los seis años en qué basabas tus composiciones?

Escribía sobre monstruos, cosas irreales que imaginaba; luego empecé a componer sobre experiencias propias, sobre situaciones tristes y alegres, dependía mucho del estado de ánimo en el que me encontraba. Escribía donde me llegaba la inspiración. Hasta hace dos años, las paredes de mi cuarto estaban llenas de composiciones, muchas de ellas, sobre todo las que escribí cuando era niña, tenían faltas ortográficas. Qué vergüenza. Dejé de hacerlo cuando mi mamá decidió pintarlo.

”Felicidad”, tu primer tema, ¿en qué momento de tu vida está inspirado?

En mi matrimonio. En diciembre del 2020 me casé, fue un momento muy feliz, muy fuerte, importante. En ninguna parte de la canción se menciona la palabra “felicidad” pero lleva ese título porque trata de momentos felices. Todas mis composiciones llevan mucho de mí, están inspiradas en situaciones que he vivido.

Y “Suerte”, el tema que acabas de lanzar sobre el desamor y la desilusión, ¿está basado en tu vida actual?

“Suerte” es una canción que escribí antes de casarme y la lancé después, es una historia que habla de un ex, de alguien del pasado, del cierre de una etapa, del cambio, de una despedida. Tiene sonidos pop y una fusión de ritmos urbanos. Trabajé el videoclip con mi propia productora, todas las decisiones las tomé yo. Asumí ese desafío para inspirar a otras mujeres.

¿Cómo fue tu experiencia de grabar en pandemia?

Fue dura. Al día siguiente de empezar el videoclip (de “Suerte”), al director le dio fiebre y cancelamos todo. Al otro día tuvimos que contratar todo otra vez. Ante estas cosas, el virus no ayuda, también hay que invertir en protocolos y en un montón de cuidados que antes no se requerían.

¿Cómo surge tu interés por la música y la composición?

MI abuelo por parte de mi papá, a quien nunca conocí porque falleció antes de yo naciera, era cantante de flamenco. Es posible que haya heredado de él esa disposición para la música. Yo soy una extraña en mi familia, todos son médicos, abogados, economistas..., soy la única dedicada al arte.

Y siendo así, ¿siempre tuviste el apoyo de tu familia?

Te voy a ser sincera, cuando tenía seis años, mis padres me dejaban jugar a componer, pero cuando terminé el colegio y me tocó decidir a qué me iba a dedicar, no me apoyaron. Pese a ello, tomé clases para ser profesora de teatro. Cuatro meses después empecé en “Violetta”. Tenía 18 años.

¿Tienes algún referente musical?

Más que un referente musical, tengo referentes inspiracionales. Me encantan Tini y Laly, son dos cantantes argentinas número uno acá. Han tomado la música con seriedad y mucho profesional, son dignas de imitar. De afuera me gusta Selena Gómez.

¿Ya estás trabajando en un próximo sencillo o disco?

Prefiero ir con calma, paso a paso. Posiblemente cuando llegue a la canción siete, piense en hacer un disco. Puede ser dentro de un año o más.

“Violetta”

En actuación, Mercedes Lambre ha formado parte de producciones exitosas como “Violetta”, una propuesta juvenil de Disney Channel que acaparó el interés de niños y adolescentes de distintas nacionalidades y culturas, y no paró hasta convertirse en un fenómeno televisivo mundial hace más de una década atrás.

La actriz tenía 18 años, había iniciado estudios de teatro y comedia musical en Argentina, cuando se presentó al cásting de “Violetta” por recomendación de una amiga. “Fui sin ilusión, sin peinarme, insegura, sentía vergüenza. La cola era larguísima, daba la vuelta a la manzana, habían más de mil personas, y yo era la mil y pico. Sin embargo entré, hice lo que aprendí en clases: actué, canté y bailé. Al poco tiempo, Disney me llamó para una segunda etapa de cásting, donde éramos quince, luego quedamos cinco. Las pruebas duraron como tres meses, tuve que dejar la universidad, a mi papá no le gustó la idea, pero debía perseguir mis sueños”, recuerda la artista argentina.

Interpretar a la villana Ludmila Ferro, una joven soberbia, glamorosa y materialista, fue un reto que Lambre asumió con gran responsabilidad. “Tuvimos como dos meses de asesoramiento con los mismos coach para la composición del personaje. Tuve que modificar mi postura, enderezarla, pues tiendo a encorvarme. También necesité cambiar mi registro de voz, que es grave, a agudo. El coach nos ayudó con la elección de la mirada, la ropa y accesorios. El día que me dieron el papel, me hice un autolavado de cerebro, empecé a escuchar música que podía gustarle a una chica como Ludmila, al grupo Miranda, por ejemplo; y a mirar a la villana de ‘Patito Feo’ (Brenda Asnicar). Me gustó la elección vocal que hizo. En una noche compuse el personaje, no fue difícil porque los personajes de Disney son caricaturescos y bastante estereotipados”, destaca Lambre sobre la producción que le cambió la vida.

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Tráiler de "Toy Story 4". (Fuente: YouTube/ Disney Pixar)
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