“Todo se manejó en secreto, no fui al canal para que no sospechen”: Alessandra Denegri habla de la Chamaquita, de AFHS, por qué se alejó de la TV y más
Hablamos con la actriz sobre su regreso a “Al fondo hay sitio” como Cayetana Bogani después de diez años, el motivo que la llevó a poner en pausa la actuación y sus días fuera del Perú.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
La villana que fue capaz de humillar a Grace Gonzales arrojándole barro en una escena ya incrustada en la memoria popular, la que convirtió el amor en obsesión y el deseo en amenaza, la que hizo del exceso su manera de existir, ha vuelto. Después de una década, Cayetana Bogani regresa a “Al fondo hay sitio”, más inquietante, impredecible y peligrosa.
La villana que fue capaz de humillar a Grace Gonzales arrojándole barro en una escena ya incrustada en la memoria popular, la que convirtió el amor en obsesión y el deseo en amenaza, la que hizo del exceso su manera de existir, ha vuelto. Después de una década, Cayetana Bogani regresa a “Al fondo hay sitio”, más inquietante, impredecible y peligrosa.
Pero si el personaje nunca terminó de irse de la serie, la actriz tampoco desapareció del recuerdo del público. Alessandra Denegri cuenta que, incluso en los años que pasó lejos del Perú, la gente siguió llamándola ‘la Chamaquita’.
“Esta es una serie tan vista y entrañable que siempre sentí que era ‘la Chamaquita’. El personaje nunca se fue del todo. Por eso, regresar fue también reencontrarme con ese cariño. Me sentí muy querida y conectada con mis raíces”, detalla.
Ese vínculo con el personaje y con el público fue, precisamente, el que terminó empujando su regreso. Después de años en Berlín, dedicada a otros proyectos, Denegri volvió a sentir el llamado de la actuación, ese universo que voluntariamente había dejado en pausa. Aprovechó una estadía más larga en Lima, le escribió a la productora Estela Redhead y preguntó si había lugar para el retorno de Cayetana.
“Cuando se confirmó mi regreso, todo se manejó en secreto. No le dijimos nada a ninguno de mis compañeros y ni siquiera fui al canal para no levantar sospechas. Recién en la foto con todo el elenco volví a encontrarme con ellos, con el equipo técnico y con producción. Fue maravilloso, como volver a casa”, confiesa la actriz.
Paréntesis
Alessandra Denegri pasó casi seis años y medio en Berlín, dedicada a proyectos de gestión cultural, dirección artística y sonido, lejos de la televisión y de la ficción. Quería probar otra vida, correrse del foco, experimentar el anonimato. Lo hizo. Aprendió y conquistó otras zonas de sí misma. Pero mientras avanzaba en esa vida nueva, el bichito de la actuación seguía vigente.
“En Berlín tengo un estudio de sonido, Monom. Trabajamos con instituciones como el Barbican de Londres y con un museo en Nueva York, es un proyecto muy potente. Me va bien, pero extrañaba muchísimo hacer televisión. Me había quedado con la espina de volver”, narra.
Cayetana volvió con el peso —y el privilegio— de haber sido una de las villanas más odiadas de la serie. La actriz recuerda ese rechazo como un halago.
“El personaje funcionó porque estaba escrita en el borde exacto entre el melodrama y la comedia. Podía ser cruel, excesiva y desbordada, pero también profundamente frágil. La gente me odiaba”, confiesa.
La actriz todavía recuerda la escena en la que le que Cayetana le arrojo barro a Grace Gonzales, una versión doméstica y pop de “Carrie”, solo que en vez de sangre hubo lodo y, en vez de terror puro, una mezcla de tragedia, humor y humillación pública.
Ahora, dice Denegri, vuelve peor. La última vez que el público la vio, Cayetana estaba internada en una institución psiquiátrica. Diez años después, la actriz imagina todo lo que ese encierro pudo incubar. “Ha tenido tiempo de planear lo que va a hacer”, reflexiona.
Para construirla otra vez, no la juzga. Prefiere entrar por el lugar de sus carencias, su necesidad de amor y heridas profundas.
“Yo misma me voy enterando día a día de lo que los guionistas imaginan para ella y me sorprendo con su historia. Es divertidísimo interpretar un personaje así, porque no solo es villana, también millonaria y regia”, destaca.
Más allá del regreso a la serie, hay en Denegri una conciencia más amplia sobre lo que significó irse.
“Hubo un punto de quiebre. Pasaron muchas cosas en mi vida y, al mismo tiempo, eso me despertó un hambre de descubrir nuevas experiencias. Sentía que ya había hecho lo mismo por mucho tiempo y necesitaba cambiar. Antes pensaba que solo podía ser actriz. Ahora sé que puedo crear desde otro lugar y no dejar que ninguna etiqueta me defina”, resume.
En esa transformación personal también hay una reconciliación con ella misma. Vivir sola en otro país, lejos de sus afectos y de cualquier red conocida, la obligó a hacerse fuerte de otra manera. Denegri habla de una etapa de sanación, de haber curado heridas, de sentirse ahora más segura y más en el centro.
Ahora no me tomo nada tan en serio. Sé que todo es cíclico, que todo pasa. Le doy mucho más espacio al silencio y tampoco me creo el personaje. Alessandra, la actriz, también es un personaje. Y la otra Alessandra, la que trabaja y tiene una empresa, también. Al final todos son versiones de una misma”, señala.
Cuando intenta responder quién es ella sin ninguna de esas capas, la respuesta aparece lejos del set y de la exposición.
“Soy yo en el silencio, con la gente que me conoce, en la oración, en la meditación, en la naturaleza”.
Alessandra inició como modelo de campañas publicitarias y en el año 2004 pasó a actuar en la telenovela "Besos robados". Años después, tuvo el rol antagónico en "Graffiti". (Foto: Rafo Iparraguirre)
Dice que está tranquila y con el corazón feliz. Que hoy puede amar de una manera más completa y más considerada consigo misma. Pero, sobre todo, habla de una etapa de expansión con raíces.
“Después de años saltando de un lugar a otro, siento que, finalmente, estoy enraizando. Reconectándome con mi tierra, mi país, con una mirada nueva sobre aquello que dejé atrás”, concluye.
El dato
“Al fondo hay sitio” se emite de lunes a viernes después de “Esto es guerra” vía América TV.
El actor nacional nos habla de las cinco décadas de su dilatada y fructífera trayectoria artística, de la novena entrega de “Al fondo hay sitio” y de la serie con la que le gustaría despedirse de los escenarios.