Por Alfonso Rivadeneyra García

Está dentro de lo posible que un fan quiera conocer en persona a su ídolo; los conciertos son lo más próximo que hay a ello. Lo que nadie espera es que su artista favorito lo agreda a balazos, mucho menos delante de una multitud. Esta es la historia de una noche que no sería olvidada por ninguno de los asistentes a un concierto que la cantante folclórica Abencia Meza brindó en 2004, evento que fue la primera señal de una conducta determinada y que todo el país comprobaría solo cinco años después.

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