El director James Cameron y The Walt Disney Company enfrentan una demanda presentada por la actriz peruana-estadounidense Q’orianka Kilcher, quien acusa al cineasta de haber utilizado sus rasgos faciales sin consentimiento para crear a Neytiri, uno de los personajes principales de la franquicia Avatar.
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Según el documento legal, Cameron habría tomado como referencia la apariencia de Kilcher tras verla en un anuncio del LA Times relacionado con la película El Nuevo Mundo (2005), donde la actriz —de origen peruano— interpretó a Pocahontas. La demanda sostiene que el director “extrajo sus rasgos faciales” y ordenó a su equipo de diseño basar el personaje en su imagen.
El reclamo también apunta a que la multimillonaria saga cinematográfica, protagonizada por Zoe Saldaña en el papel de Neytiri, se benefició económicamente de esta supuesta apropiación sin otorgar crédito ni compensación a la actriz. En ese sentido, el equipo legal de Kilcher califica el hecho como una explotación de su “identidad biométrica y patrimonio cultural”.
Entre los argumentos presentados, se menciona un encuentro ocurrido en 2010, tras el estreno de la primera película de Avatar, en el que Cameron habría entregado a Kilcher un boceto firmado de Neytiri junto a una nota que decía: “Tu belleza fue mi inspiración inicial para Neytiri”.
La actriz afirma que nunca fue convocada a audicionar para el proyecto, pese a los intentos de su agente, y que tomó conocimiento del presunto uso de su imagen recién cuando se difundió en redes sociales un fragmento de entrevista en el que Cameron reconocía haber usado una fotografía suya como referencia.
“Jamás imaginé que alguien en quien confiaba usaría sistemáticamente mi rostro sin mi consentimiento”, declaró Kilcher, quien calificó el hecho como “profundamente reprobable”.
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Por su parte, el abogado principal de la actriz sostuvo que no se trata de inspiración artística, sino de una “extracción” de rasgos biométricos utilizada en un proceso comercial que generó miles de millones de dólares.
Hasta el momento, ni James Cameron ni representantes de The Walt Disney Company han emitido comentarios oficiales sobre la demanda.