Entrevista con Samantha Stark, directora de "Framing Britney Spears". (Fuente: El Comercio)
Entrevista con Samantha Stark, directora de "Framing Britney Spears". (Fuente: El Comercio)
Melvyn Arce Ruiz

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Aclaración: Este artículo se publicó originalmente el 2 de marzo de 2021. Se actualizó tras las declaraciones de Britney Spears.

El día de estreno del documental “” una tendencia se apoderó de las redes sociales en el mundo entero: (#LoLamentamosBritney). Las imágenes y entrevistas presentadas en la producción de “The New York Times” tuvieron un efecto inmediato en una audiencia que, hasta ese momento, había abrazado una serie de retratos mediáticos poco favorables de la estrella pop. De ser sinónimo de perfección a finales de los noventa, la cantante ingresó en el nuevo siglo para convertirse en una villana de la que todos podían burlarse. Allí estaba la Britney de 2003 , la Britney de bajo los efectos de alguna sustancia, lamentándose el “haberse perdido la vida”, pero, sobre todo, la Britney del 2007, y, luego, ‘perdiendo el control’, rapándose la cabeza y atacando a un ‘paparazzi’ con un paraguas.

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A finales de ese año, con la imagen pública mellada, Britney Spears perdería la custodia de sus hijos. El 2008 sería un año mucho peor: después de para que regresen con Kevin Federline tras una de las visitas que le eran permitidas, fue internada en un psiquiátrico y, al día siguiente, pasaría a estar bajo la tutela de su padre, Jamie Spears. El escenario era perfecto para el show mediático, pero muchos pasaron por alto que, a partir de eso, desde hace 13 años, a Britney Spears pueden controlarle las visitas, imponerle seguridad las 24 horas del día, acceder a sus registros médicos, cancelarle las tarjetas de crédito y hasta evaluar qué contratos firma y en qué condiciones financieras lo hace.

El documental “Framing Britney Spears” profundiza en esta compleja figura de la tutoría de la que la cantante parece no tener escapatoria, pero también abre la discusión sobre temas tan importantes como la misoginia en las coberturas de entretenimiento, el acoso sin sanción ni freno de los ‘paparazzi’, los vacíos legales del sistema judicial de EE.UU. y, sobre todo, en cómo un día nos olvidamos de que Britney Spears también era un ser humano.

A propósito de ello conversamos en exclusiva para un medio de América Latina con Samantha Stark, la directora del documental:

-Leí que el documental inicialmente era un análisis del tratamiento de los medios sobre Britney Spears y luego evolucionó y abarcó más temas, entre ellos la figura de la tutoría. ¿Por qué pensaron en ella?

Trabajo en “The New York Times” y siempre buscamos abordar los temas de manera diferente. Liz Day, que también aparece en la película y es una de nuestras editoras senior, tuvo la idea de hacer un documental como “” pero sobre Britney Spears, es decir; una serie en la que miremos hacia atrás entre todo el material de archivo y lo revaloremos basados en la actualidad. Britney Spears tenía esta especie de etiqueta de la villana, que ha perdido la razón, que necesita ser controlada y queríamos investigar en el pasado para ver cuán cierto era esto, qué hay fuera de ese marco a través del que la vemos, qué hay detrás de ese único cuadro en el que ella aparece rapándose la cabeza y por qué ahora pensamos que está loca y sin control de sí misma. Queríamos ponerle contexto a lo que había fuera de ese marco y vimos que realmente había mucho más en su historia. Así empezamos a profundizar más en la figura de la tutoría.



Si ella no tuviera dinero y tuviera ese mismo diagnóstico, ¿su padre estaría controlando cada uno de sus movimientos? Creo que es poco probable. ¿Por qué hay un doble estándar cuando hay dinero de por medio?

-El movimiento #FreeBritney, que es parte importante del documental y que hace foco sobre esta tutoría, ya tiene un buen tiempo de existencia, pero no había sido tomado en serio. No puedo evitar pensar, por ejemplo, en este video que se hizo viral hace 10 años en todo el planeta: el , que ejemplifica bien cómo el caso Britney Spears siempre había sido tocado con muy poca o ninguna seriedad por los medios.

Creo que es muy triste que ese haya sido uno de los primeros virales de todos los tiempos porque pienso que una de las razones por las que eso ocurrió es porque la gente se burlaba de la forma en la que Chris expresaba su identidad de género, creo que tenía más que ver con transfobia que con otra cosa. Pero, a veces, se siente como si estuviera bien minimizar a las personas que gustan de las cosas que usualmente les gustan a las chicas o a las personas que tienen una expresión femenina de su género, y eso ocurrió con muchos de los fans del movimiento #FreeBritney: eran minimizados de la misma manera, no les tomaban en serio, diciendo que sus teorías eran conspirativas y que no había que prestarles atención, en una forma similar a lo que la gente hacía con Britney entre el 2007 y el 2008. Ella era la loca, entonces no había que escuchar nada de lo que decía. Y esa también era la excusa para decir que los fans de #FreeBritney son tontos o poco serios, pero cuando empezamos a hablar con ellos para el documental nos dimos cuenta de que en realidad tenían preguntas muy importantes sobre el sistema de tutorías en Estados Unidos y que sus dudas eran totalmente legítimas. Decidimos que queríamos tomarlo en serio y, por supuesto, somos periodistas así que contrastamos todo, pero no creo que esté bien dejar de lado a las personas porque parecen “tontas” o “son cosas de mujeres”.

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- Creo que parte del éxito que tiene el documental en transmitir emociones tiene que ver con la selección de entrevistas y videos de archivo de Britney Spears, que vistos hoy resultan indignantes. ¿Cómo fue el trabajo de selección de ese material y hay alguno que a ti te haya resultado más chocante entre todos?

Nuestra productora de archivo, Johanna Schiller, buceó entre mucho material, pero también tomamos mucho de los fans, porque han rescatado varias entrevistas y las han puesto online. Vimos horas y horas de estos videos. Creo que podríamos haber hecho un especial de 10 horas con videos de gente burlándose de Britney Spears. Para mí eso es muy triste. Cuando empezó su carrera, ella era esta figura reverenciada como una mujer perfecta, el ideal de lo que debía ser una mujer adolescente y luego aparece esta idea de que está bien burlarnos de ella y ser viles con ella por el resto de su vida, ¿Qué nos dice eso a nosotros, a las personas que la vimos al crecer? Si está bien tratar a Britney Spears así, ¿significa que está bien que me traten a mí así o ti así? Esa idea es perturbadora. Una de las grabaciones que más se destacó para mí fue la de en el que hay una categoría que se le pregunta a una cierta cantidad de personas, ellos deben responder qué piensan al respecto y luego los participantes tienen que adivinar lo que la gente dijo. Por ejemplo, la categoría: qué es lo primero que se te viene a la mente cuando digo la palabra cumpleaños. Y la gente responde: pastel, regalos, etc. En este programa tuvieron la categoría “¿Qué ha perdido recientemente Britney Spears?”. Y las respuestas eran: sus hijos, su marido, su cabello, la cordura. ¡Es tan cruel! Se siente como una parodia, porque la gente se ríe, pero esto no fue hace mucho tiempo, ocurrió entre el 2008 y el 2011. Hace no mucho, era perfectamente válido reírse de alguien por haber perdido la custodia de sus hijos. No tiene sentido. Ese video me dejó pensando mucho.

Samantha Stark, directora de "Framing Britney Spears". (Foto: The New York Times/ Difusión)
Samantha Stark, directora de "Framing Britney Spears". (Foto: The New York Times/ Difusión)

-En el documental también aparecen escenas de esta famosa salida de Britney Spears con Paris Hilton y Lindsay Lohan, otras dos mujeres que han sido acosadas y minimizadas por la prensa, y cuya situación ahora también podemos ver con otros ojos.

Hay un titular de un diario que dice: “Bimbo Summit” (”La convención de las huecas”). Es decir, como son mujeres y salen juntas, ¿está bien llamarlas huecas? No tiene sentido. Pero estas historias se hacen porque la gente compra esas revistas.

Lindsay Lohan, Britney Spears y Paris Hilton fotografiadas en 2006.
Lindsay Lohan, Britney Spears y Paris Hilton fotografiadas en 2006.

- La figura de la tutoría de Britney Spears aparece en 2008, un año después de ‘la crisis de Britney’ o el ‘meltdown’ como ha pasado a ser recordado, que es un momento que forma parte de la cultura popular, pero que se ha visto siempre con muy poca empatía. Incluso cuando ustedes entrevistan a Daniel Ramos, el paparazzi que hizo la foto de ella golpeando su auto con un paraguas, él muestra ninguna conciencia sobre el acoso al que someten a Britney. ¿Qué tan responsable ha sido la prensa y los paparazzi de esa crisis?

El tema con Dani (Ramos) es que existe dentro de un sistema y nadie quiere asumir la responsabilidad. Él dice: “Yo hacía esto porque era mi trabajo, mi trabajo era tomar estas fotos”. Cuando hablamos con el editor de fotos de “Us Weekly” también dice: “Mi trabajo era coger estas fotos y elegir la más extrema”. Todos se pasan la culpa porque existen dentro de un sistema. Es claro que todos te dirán que toman estas fotos porque venden revistas, lo que significa que todos ustedes (lectores) tienen la culpa porque ustedes compran las revistas, pero esto es peligroso. Sabemos que, históricamente, es peligroso decir “yo solo estaba haciendo mi trabajo”. Esa puede ser una excusa para un montón de cosas horribles. Es complicado ver cómo tanta gente quiere decir que no fue su culpa, que ella los necesitaba, que la estaban ayudando. En cierta forma, yo me siento mal porque Daniel fue la única persona que quiso salir a hablar de esto, en cierta forma fue auto reflexivo, pero el hecho es que él realmente no cree y no quiere admitir que tiene responsabilidad. Él no siente que tenga alguna, no importa cuánto intenté, porque hablé con él por casi 4 horas, tratando de que diga algo para que la gente no sea tan ruda con él. Y en un momento del documental él dice que esto sucede con las celebridades: te olvidas de que son personas y se convierten en historias; lo que también me preocupó a mí, porque no quería que mi equipo y yo terminemos convirtiendo a Britney en una historia, en alguien que no es humano.

- ¿Pero sin esas fotos de su ‘crisis’ y sin esos retratos y críticas a su rol como madre no habría tutoría?

Por supuesto que no lo sabemos, pero creo que estas fotografías, en particular la de ella rapándose la cabeza y la de ella con el paraguas, que han sido enmarcadas y dicen: “Britney’s meltdown” (”La crisis de Britney”), creo que esas fotografías la afectaron en su momento y la afectan ahora. La gente ve esas imágenes y asume que ella está fuera de control. Esa es mi teoría, así como también creo que si ella no tuviera dinero serían grandes las posibilidades de que no estuviera sometida a una tutoría, lo que te hace cuestionarte sobre el sistema. ¿Por qué una persona que tiene mucho dinero es controlada para proteger ese dinero pero si esa misma persona no lo tuviera se le permitiría tomar las decisiones que no se le permiten ahora? No sabemos la razón legal por la que ella fue puesta en esta figura porque los registros están sellados. Algunos dicen que es en base a un diagnóstico de salud mental. No lo sabemos. Pero, si fuera así, y si ella no tuviera dinero y tuviera ese mismo diagnóstico, ¿su padre estaría controlando cada uno de sus movimientos? Creo que es poco probable. ¿Por qué hay un doble estándar cuando hay dinero de por medio?

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- ¿Y su madre qué rol juega en esta figura? Porque en el documental la vemos como alguien muy presente en su vida y en los inicios de su carrera, pero ahora solo se habla de Jamie Spears, su padre.

Es difícil de decir. Mucha gente se lo pregunta. Sabemos, legalmente, por los documentos de la corte, que no había impedimento para que la madre pidiera la tutoría, pero ella ahora no está envuelta para nada. Recientemente, aunque es su madre, pidió que se le considere como “parte interesada” para poder ver los archivos, documentos y tener un abogado que la represente en las audiencias de Britney. Esto pasó recientemente. También sabemos que hay documentos a los que no tendría acceso a menos que se le acepte esta petición. Así que no está involucrada pero está tratando de ser parte. Tuvo un abogado que le dijo al juez que ella estaba de acuerdo con que Jamie diera un paso al costado, pero esto es muy confuso, porque incluso con su padre fuera, Britney todavía estaría en tutoría y seguiría con estas restricciones pero con alguien más, ya no su padre, con el control. Sabemos que su madre y Britney tienen una buena relación, que hubo un desacuerdo entre 2007 y 2008 por la rehabilitación de Britney, pero en general parece que tienen una buena relación.

Britney Spears empezó su carrera en la agencia de talentos de Nancy Carson.
Britney Spears empezó su carrera en la agencia de talentos de Nancy Carson.

-Tras ver el documental queda todo el tiempo rondando la pregunta de por qué alguien que puede trabajar, facturar millones de dólares, dar conciertos por todo el mundo, ser jurado de un programa de TV, no tiene capacidad para tomar decisiones en su vida tan básicas como quién la visita. Y la parte legal siempre se escuda en el informe médico. Imagino que debe ser imposible acceder a ello, ¿pero qué sospechas que podría decir?

Lo único que sabemos es este misterio central que tú estás identificando: cómo alguien que genera millones de dólares califica para esta extrema capa de protección creada para gente principalmente con demencia, personas que no pueden alimentarse, vestirse o cuidarse a sí misma, personas que pueden ser susceptibles a ser influenciadas, lo que significa que alguien puede venir y engañarlas para que les den todo su dinero. La pregunta es, ¿y si Britney quisiera dar todo su dinero por qué no se le permite? La figura de la tutoría está usualmente diseñada para adultos mayores que son susceptibles, por ejemplo, a que organizaciones religiosas los convenzan de darles su dinero, no es para una chica de 26 años, la edad que ella tenía cuando entró a esta figura de la tutoría, y no creo que jamás haya habido una persona capaz de generar millones de dólares en base a su propio trabajo físico que esté en una situación como esta. Una de las cosas que muchas personas dicen es que quizás en algún momento ella lo consintió. Y si alguien hace esto, como lo explica el abogado de Jamie Spears en el documental, es muy difícil, por el sistema mismo, que lo pueda revertir. No hay un camino claro. Por eso mucha gente piensa que ella lo consintió para poder ver a sus hijos, pensó que esa era la manera más fácil para obtener la custodia de nuevo, porque en ese momento ella estaba en una batalla por la custodia con Kevin Federline. Es algo en lo que pensamos muchos, que esa es la razón por la que sigue en custodia, porque lo consintió en algún momento.

Britney Spears de niña junto a sus padres.
Britney Spears de niña junto a sus padres.

-¿El caso Britney Spears se cierra con este documental para ti? ¿O seguirán investigando para una segunda parte?

Definitivamente hay mucho más por investigar. La historia es mucho más grande de lo que dijimos. Creo que hemos contado la parte introductoria para que la gente se prepare y entienda que Britney es un ser humano y creo que es algo que hemos logrado y me alegra mucho porque no sabía si sería así, definitivamente estamos interesados en ahondar en las circunstancias en torno a cómo se dio la tutoría y quienes fueron los diferentes jugadores. Ahora el foco está puesto en Jamie Spears, porque está en los documentos de la corte, pero sabemos que no estaba solo, que hay administradores de negocios, abogados, que también estuvieron haciendo una cantidad significa de dinero por esta tutoría. Definitivamente seguiremos investigando. Y si encontramos más cosas, podemos hacer una segunda parte.

-Se informó recientemente que Netflix trabaja en su propio documental. ¿Qué piensas al respecto?

Sí, conozco a la directora, Erin Lee Carr. Hablamos de esto porque también han estado trabajando por largo tiempo en ello. Creo que todo lo que ponga luz sobre esta historia, sobre problemas en el sistema de nuestra corte, es valioso. Mientras todo sea respetuoso y ayude a que haya justicia, creo que está bien.

- Se vienen nuevas audiencias sobre el caso en marzo y abril. ¿Crees que el documental tendrá un impacto? Porque hay muchas repercusiones, no solo de figuras del espectáculo, también políticos se han pronunciado al respecto.

Es difícil de decir. Todos dicen “Liberen a Britney ahora”, sáquenla de la tutoría, pero por la forma en la que el sistema de la corte funciona, algo muy radical tendría que ocurrir para que eso pase. No parece que haya un camino en el sistema para terminar con su tutoría. Creo que pueden haber políticos mirando esto y evaluando si se pueden hacer reformas, pero veremos qué pasa. No parece que legalmente haya un camino que finalmente lo termine, pero podría equivocarme. En todo caso, me alegra que tanta gente preste atención, porque hay muchos agujeros en el sistema que permiten el abuso, y hemos oído muchas historias de otras personas. Esto no es solo sobre Britney Spears, hay posibilidad de que una reforma pueda ayudar a otras personas atrapadas en un sistema en el que podría haber conflicto de intereses.

Britney Spears en sus inicios artísticos en "El Club de Micky Mouse", junto a otras figuras hoy conocidas como Justin Timberlake, Christina Aguilera y Ryan Gosling. (Buena Vista Pictures/Archivo)
Britney Spears en sus inicios artísticos en "El Club de Micky Mouse", junto a otras figuras hoy conocidas como Justin Timberlake, Christina Aguilera y Ryan Gosling. (Buena Vista Pictures/Archivo)

-Hay una importante presencia femenina en el documental. Tanto en la realización, en el equipo que lo hizo, como en las fuentes. Por todo lo que has visto de coberturas mediáticas, ¿qué tan importante es ahora hacer ese balance en lo que reportamos?

Creo que es extremadamente importante. Mucha de la cobertura sobre Britney Spears -y vimos mucho material- fue hecha por hombres y muchas de las personas entrevistadas como expertos sobre Britney también eran hombres. Nosotros empezamos con la idea simple de: ¿y qué pasa si entrevistamos más mujeres?, ¿cambiaría esto en algo? No lo sabíamos, pero creo que sí cambió mucho. Esta idea de que a Britney se le trataba de manera injusta, así como la idea de su maternidad, apareció más fácil en las entrevistas. También había una tendencia a mirar con desdén cuando hablábamos de Britney Spears con los hombres, no con las mujeres. También hubo una gran diferencia en base a género sobre la forma en la que se percibe a Jaime, el padre de Britney. Había un patrón en hombres de decir que él salvó su vida, mientras muchas de las mujeres entrevistadas decían las cosas mas negativas que puedas decir de una persona. Fue una sorpresa que fuera tan dividido. Cuando hablo de hombres, hablo de hombres heterosexuales, porque hay muchos hombres gay que ven a Britney con una mirada más humanística, sobre cómo el sexismo te puede afectar. También hablamos con la única mujer ejecutiva de la compañía disquera en la que Britney estuvo de adolescente: Kim Kaiman. Su visión de Britney era muy diferente a la de los ejecutivos con los que hablamos. Kim habla de Britney como una mujer fuerte, con control, que impresionaba. Los ejecutivos hombres ponían el foco en cómo ellos le enseñaron todo lo que sabe a Britney. Así que fue muy importante, mas importante de lo que pensé que sería. También lo notamos en el set. No pasaba todo el tiempo, pero cuando la mayoría del equipo era de mujeres, las respuestas eran diferentes cuando había 5 de ellas mirando, esperando a ver qué van a decir los entrevistados a que si hubiéramos tenido 5 hombres. Creo que fue especial obtener esa respuesta.



Creo que podríamos haber hecho un especial de 10 horas con videos de gente burlándose de Britney Spears. Para mí eso es muy triste.

-Leí que no eras fan de Britney Spears antes de hacer el documental. ¿Qué piensas de ella ahora?

No era que yo no era una fan de Britney. Tengo la misma edad que ella y nos la vendieron como esta adolescente perfecta americana a la que admirar. Yo tenía cierto resentimiento por ella. Pensaba que era un títere controlado por hombres y no quería ser como ella porque tenía este rollo de ‘yo soy rebelde y diferente y ella es muy estándar’. Pero cuando investigaba para este documental me di cuenta que estaba muy equivocada, ella fue siempre una rebelde, una mujer creativa que peleaba todo el tiempo con la gente que le decía qué hacer. Y, sobre todo, me di cuenta que es alguien que no juzga a los demás, que acepta a todo tipo de personas y que no quiere que todos encajen en un mismo molde. ¿Por qué yo pensaba de otra manera? ¿Por qué la narrativa de los medios me hizo sentir que si eres una mujer adolescente tienes que sentirte celosa de otra adolescente? Reflexionando, creo que tiene que ver con haber visto a Britney ser tratada de esta manera y no querer ser yo tratada así. Si yo veo que a alguien que se supone debe ser mi modelo aspiracional le preguntan por su virginidad, la avergüenzan por su sexualidad y por controlar su cuerpo, yo no querría que eso me pase a mí. Creo que por eso me sentía resentida con ella. Es triste porque, de acuerdo a lo que me dijeron las personas con las que hablé, era totalmente lo contrario a lo que ella quería transmitir. Así que ahora la amo, creo que es una rebelde y sus fans son muy especiales. Muchos de sus fans son ‘outsiders’, ‘queers’, gente que fue ‘buleada’ de pequeña, y que la vieron también ser víctima de ‘bullying’ y se relacionaron con ella y eso los llevó a levantarse. Amo esa idea de todos estos ‘outsiders’ unidos por ella.

Britney Spears, a fines de los 90, se vuelve un fenómeno con "Baby, One More Time".
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LA FICHA

Sinopsis: Su ascenso fue un fenómeno global. Su caída fue un deporte nacional cruel. La gente cercana a Britney Spears y los abogados relacionados con su patrimonio hablan de su carrera, mientras ella lucha contra su padre en los tribunales para decidir quién controla su vida.

Directora: Samantha Stark.

Duración: 1 hora y 13 minutos.

Año: 2021.

¿Dónde ver? FX y Hulu.

Calificación del autor: ★★★★.

EL DATO

En una reciente publicación en Instagram, Britney Spears se pronunció por primera vez sobre el documental de “The New York Times”. Dijo que, aunque no lo había visto íntegramente, pero las imágenes que vio sobre él la hicieron llorar.

“No vi el documental, pero lo que vi del mismo me dio vergüenza por el foco que me pusieron. Lloré durante dos semanas y aún sigo llorando”, escribió la cantante, que acompañó el post de un video en el que aparece bailando al ritmo de la música de Steven Tyler y asegura que bailar es curativo en su vida. “Siempre se ha especulado y se ha juzgado mucho sobre mi vida” explicó.


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