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Luis Miguel: 3 razones por las que la serie desata pasiones

A dos capítulos del final de la primera temporada de "Luis Miguel, la serie", desmenuzamos algunos de sus ganchos que hipnotizan al público. También conversamos con su guionista Daniel Krauze.

Fue antes de ver a Diego Boneta mimetizándose con Luis Miguel o entonando plausiblemente sus clásicos, sin recurrir al 'playback'. O antes de presenciar la entrenada naturalidad con la que el actor reproduce los rictus del cantante. En el primer teaser de la serie se anunciaron las reglas del juego. Ahí solo aparece Luis Miguel. Su voz en off afirma: "Esta es mi historia". Los capítulos cuentan con su venia. Era esperable que más de un aludido haya protestado y señalado que las cosas ocurrieron de otra manera. Estábamos advertidos.

Más complicado era intuir, en cambio, la aparición de un villano excesivo y de antología, de estrategias narrativas que estiran con pericia el misterio y el drama, o de un banquete de guiños a la realidad que potencia la curiosidad y anima a atravesar la coraza de una celebridad para husmear en su intimidad y recurrir a Internet para comprobar si aquello de veras ocurrió. Estos son algunos ganchos de "Luis Miguel, la serie", disponible en Netflix. Intentamos descifrar otros.

1. Anzuelo nostálgico y memoria sentimental.
Se intuye que la propuesta conecta con una mayor facilidad con los que sienten que les dice algo ese tránsito esplendoroso y colmado de hits de Luis Miguel por los 80 y los 90. Pero a diferencia de otras producciones que viajan al pasado y se apropian de sus referentes –"Stranger Things" es una abanderada descarada de esta práctica–, la serie sobre el 'Sol de México' luce un universo intransferible. No había necesidad de reciclar abusivamente elementos.

A eso hay que añadir los recuerdos que cada uno evoque con esta producción. Quizás más de uno flirteó con sus conquistas o se enredó sentimentalmente con "Entrégate" como banda sonora. Otros retrocederán a su infancia con "La incondicional". Eran tiempos en los que programas peruanos como "Taxi" o "Enhorabuena" rotaban hasta decir basta los videoclips de Luismi, y en los que Jorge Henderson moderaba en Lima conferencias de prensa con el artista. Épocas que parecen de otra vida en las que el mexicano aún confiaba y no había levantado un muro entre él y el periodismo entrometido. Por esa distancia irreconciliable, Luis Miguel se ganó la fama de hombre misterioso y hermético. Hasta que decidió romper su silencio con la jugada maestra de la serie.

2. Recrear la existencia.
Le comento a Daniel Krauze, miembro del equipo de guionistas de la serie, que la producción exhibe una combinación infalible que incluye el 'roman à clef' (novela en clave o esos guiños a la realidad que motivan las verificaciones en YouTube) y lo transmedia (término que implica el salto de una historia a otras plataformas: esos memes y virales).

Krauze responde: "En el cuarto de escritores nos divertíamos mucho encontrando viejos comerciales, entrevistas y videos. Sabíamos que incluirlos le daría una pátina de verosimilitud a la serie y que a la gente le gustaría ver ciertos momentos recreados: el comercial de papas que sale en el segundo episodio, la entrevista con Verónica Castro en el ocho, y demás. Todo esto ayuda, me parece, a crear una experiencia nostálgica, anclada en la realidad".

De ella se extraen tres elementos indispensables: 1) un villano estrambótico y notable como Luisito Rey (Óscar Jaenada), el padre de Luis Miguel que agita el combate entre progenitor y retoño, además de sacarle lustre a la máxima de Hitchcock que exige un enemigo de primera para que una historia aspire a dejar huella. Es tal el arrastre de Luisito Rey que su frase "¡Coño, Micky, es hora de levantarse a trabajar!" ya es parte de la cultura popular; 2) Marcela, la madre del protagonista (Anna Favella), cuya desaparición provee enigma e impulsa la búsqueda; y 3) los amores y las tensiones pasionales del cantante.

Muchos otros personajes reales desfilan por la serie. Algunos son menos mediáticos, aunque fueron trascendentales en la vida de Luis Miguel. Entre ellos figura, por ejemplo, Juan Carlos Calderón (Sergio Lanza), un genio de la composición que falleció a los 74 años en el 2012. De su inspiración empezaron a cobrar forma clásicos como "Culpable o no" o "Tengo todo excepto a ti". Ya no se hacen canciones así.

El relato biográfico encierra una trampa recurrente, sin embargo: la solemnidad o el exceso de respeto hacia el retratado. Sobre este aspecto, Krauze indica: "La idea, desde un inicio, fue abordar la intimidad del personaje más que su vida pública. Claro que en la serie lo vemos en conciertos y dando entrevistas, pero parte del chiste era contrastar al Luis Miguel público con el Luis Miguel a puertas cerradas. El reto de retratar ese lado íntimo era justamente no pintar a Luis Miguel como un santo. Y, modestia aparte, me parece que la serie lo logra. Como prueba ahí están el capítulo cinco y el capítulo seis, en los que lo vemos ligeramente desenfrenado".

3. Raros peinados nuevos.
Recientemente han llegado a la pantalla otras producciones sobre cantantes icónicos, como las de Juan Gabriel o José José. Una diferencia entre ellas y la serie de Luis Miguel es que el personaje de Diego Boneta transita hacia algo parecido a la modernidad. Y se respira acaso en la trama de Luismi un aire mayor de una serie de estos tiempos ("José José: el príncipe de la canción" tiene el acabado de una telenovela añeja). Contribuyen a esa sensación la estrategia narrativa de cruzar el pasado y el presente de Luis Miguel, o esa necesidad cosmopolita de ambientar las locaciones en distintos países (México, España e Italia), además de otros factores.

Lo anterior no quita que "Luis Miguel, la serie" sea un retrato de época profundamente azteca. ¿Qué tipo de México es el que asoma en ella? ¿Ese México ayuda a entender al México actual? Krauze afirma: "Es una muy buena pregunta, pero creo que no me toca a mí hacer esa disección. Lo interesante, más bien, es hablar del México de ahora. ¿Por qué el público se interesó en esta historia en este momento? ¿Qué tipo de escape nos brinda? En lo personal, creo que aquel país no era ni por asomo mejor que este –era un país menos libre y, evidentemente, menos democrático–, pero también es cierto que ese México era menos violento y, quizá, más fácil de comprender. No sé si esto tenga algo que ver con el éxito de la serie: el solaz que implica viajar a ese momento, vaya".

¿Y qué es lo que más lo satisface, sorprende o lo deja tranquilo luego de haber visto las imágenes de la serie basadas en lo que escribió? El guionista señala:"No hay, de verdad, nada que no me satisfaga o me deje intranquilo de la serie. La respuesta del público ha sido aún mejor de lo que yo esperaba y me da un gusto infinito ver a tanta gente enganchada con un proyecto en el que colaboré como escritor por más de un año de mi vida. Lo único que le cambiaría no tiene que ver en absoluto con el trabajo de otros, sino con el mío. Aquí y allá encuentro cosas que quizás podría haber escrito o solucionado mejor. Supongo que para eso existen las segundas temporadas".

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