
Un día Renzo Cheesman (29), músico, tuvo una epifanía. “Oye, creo que yo soy Freddy”, le dijo a su padre. Una frase que podría no significar mucho, pero que cobra sentido al saber que este millennial tardío creó “Freddy, el Cuy Interdimensional”, serie de dibujos animados para YouTube que ha sido vista casi siete millones de veces. Una fantasía que hace las veces de crítica social y cuya trama tiene un vínculo con la vida real de su autor.
Un día Renzo Cheesman (29), músico, tuvo una epifanía. “Oye, creo que yo soy Freddy”, le dijo a su padre. Una frase que podría no significar mucho, pero que cobra sentido al saber que este millennial tardío creó “Freddy, el Cuy Interdimensional”, serie de dibujos animados para YouTube que ha sido vista casi siete millones de veces. Una fantasía que hace las veces de crítica social y cuya trama tiene un vínculo con la vida real de su autor.
“Me mudé a Estados Unidos hace como 10 años para estudiar. Viví en Miami con mi tía, estudié música en un college y de ahí me transferí a Berklee [escuela de música]”, cuenta Cheesman a El Comercio. Él acaba de ganar el Premio Luces a Contenido digital - Mejor contenido humorístico. De hecho, cuando se anunció su nominación el creador hizo un video donde sus personajes caminan por una alfombra roja, lo cual resultó profético.
“Al comienzo pensé que me iban a detestar, pero la verdad es que hubo mucho apoyo. La gente felizmente entendió que mi serie es una forma forma de enviar un mensaje de forma sarcástica. Es como decir burlémonos de todos porque todos somos ridículos de alguna manera, y el mensaje siempre es positivo al final”, sostiene Cheesman, quien vive en Los Ángeles, California. Él no creció viendo “Los Simpson”. Sus influencias van más por “Bob Esponja”, “Un show más” y “Happy Tree Friends”, donde la violencia de esta última parece haber marcado con fuego la mente del peruano.
“El mensaje siempre es combatir los estereotipos y no juzgar; el poder de la amistad y ese tipo de cosas que son bien positivas. Yo pienso que la gente que no le gusta mi serie, la gente que no la entiende, es porque no ha captado el mensaje o no la ha visto completa, porque claramente el mensaje es bueno”.
Renzo Cheesman , creador de Freddy el Cuy
Cheesman se dio cuenta que las dimensiones de su creación al ver cómo aumentaban sus seguidores en redes por un estilo que, dijo, es distinto a lo que el Perú produce. “En Perú venimos acostumbrados a este humor tipo de los 90 que no ha cambiado mucho, siempre tienes las risitas de fondo y los efectitos de sonido y ese tipo de ese tipo de humor con el que mucha gente como yo no resonamos”, dice.

¿Crítica social?
Cheesman conoce bien el mundo en el que se movía Freddy, un “pituco” que, ante una trasgresión, recibe tareas cual Hércules. Solo al resolverlas volverá a su casa. “Freddy era el ‘men’ y lo han mandado a otra dimensión para hacer ayuda social. A trabajar desde abajo. Y mucho de eso lo veo yo en mi vida. Obviamente no soy de los millonarios de Lima, pero he crecido acomodado, he crecido en una familia sin muchos problemas”.
El creador prosigue: “En Estados Unidos pasé de superprivilegiado a estar abajo y me fui a trabajar a Starbucks. He limpiado wáters, he limpiado techos de casas, hice jardinería; todo lo que te puedes imaginar los últimos 10 años. Si tú miras a Freddy él tiene que completar tantas tareas y portarse bien para poder regresar a su universo. Y yo pienso, “creo que estoy manifestando”. Mi dimensión de castigo por decirlo así, fue Estados Unidos”.
Entre risa y risa, “Freddy, el cuy interdimensional” da pie a discutir sobre la discriminación. “Siempre hay alguien que está arriba tuyo que se va a burlar de ti sin importar qué tan superior te creas, y ese más o menos es el mensaje de los episodios que he ido sacando. Pero sí, Freddy abre las puertas a tener unas discusiones serias sobre todos estos temas de clase”, dice Cheesman, que si bien lanza sus episodios gratis, también tiene contenido de pago para suscriptores. Al final, esos ingresos contribuyen a dar continuidad a la serie. A que el próximo episodio, con su humor y transgresiones, sea una realidad.
Cheesman: “Yo creo que el problema del pituco es una actitud. El tema es que pituco tiene muchas definiciones en Perú. A mí me dicen pituco hasta cuando he tenido 2 dólares en mi cuenta de banco. Ha habido momentos donde no he tenido nada y en Perú me dicen, ‘ay, pituquito.’ Yo digo, ‘oye, tú tienes más plata que yo. Literalmente estoy paupérrimo, me rebotó mi tarjeta en McDonald’s, ¿Cómo me vas a decir Pituco?’ Entonces, yo siempre digo, ¿cuál es tu definición de pituco? Si pituco es tener antepasados europeos y ser de tez más blanca, entonces sí, puedo ser pituco. Pero si ser pituco es tener mucha plata, yo no lo soy. Para mí ser pituco es la actitud, como Freddy. Bajo esa categoría yo no me considero pituco, pero creo que si hablamos de eso, Freddy obviamente sí abre las puertas a tener una conversación más que nada de las clases, de cómo tú crees que uno está arriba de la cadena, por decirlo así, como la gente pensaba que Fred y Mati eran los más ricos de todos. Y la gente se ha ido dando cuenta que están los Chadwell, esa gente que tiene el yate, la cuatrimoto”.

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