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"The Young Pope": retrato de un papa del siglo XXI

Jude Law encarna a un pontífice soberbio y calculador, en serie de HBO que se pasea entre la espiritualidad y el hedonismo

The Young Pope: retrato de un papa del siglo XXI

The Young Pope: retrato de un papa del siglo XXI

El Papa es adicto a la Coca-Cola Cherry y los cigarrillos, juega billar y se jacta sin pudor de ser más guapo que una estrella de Hollywood. Se llama Lenny Belardo y es un cuarentón convertido en Pío XIII, el primer Papa estadounidense de la historia, una elección que remece a la Iglesia Católica con consecuencias inesperadas. Porque Pío XIII es arrogante, vicioso, engreído, calculador y está lleno de traumas. Si el papa Francisco de la vida real parecía progresista, este Papa de la ficción es, en sí mismo, una revolución.

Jude Law es quien interpreta a este pontífice iconoclasta en la serie “The Young Pope”, que se estrenará dentro de pocos días por HBO. Sobre la producción, el portal de noticias católico ACI Prensa ha dicho que es “una burla escandalosamente ofensiva” del Papa. Pero desde la masturbación hasta la pornografía, todo lo que la Iglesia ha prohibido o condenado se ha vuelto siempre una mayor tentación. Esta no es la excepción: la serie ha barrido con la audiencia en Italia y ya alista una segunda temporada.

En la dirección está el italiano Paolo Sorrentino –autor de películas como “La gran belleza” (ganadora del Óscar a mejor cinta extranjera), “Il Divo” y “Youth”–, que incursiona en la televisión con una producción millonaria siguiendo una tendencia actual de otros cineastas. Y en los diez capítulos de “The Young Pope” se percibe la firma de un autor obsesionado tanto con los placeres como con el existencialismo. El Papa que ha creado es un hedonista del siglo XXI.

UN PERUANO EN ROMA

“Jude Law es un chancón, superprofesional. Anda todo el día con el guion. Nada de hueveo”, dice a su estilo Ramón García, el actor peruano que participa en la serie y encarna al cardenal Aguirre, uno de los miembros del cónclave –con estrategias y vendettas de por medio– que elige a Pío XIII y que luego no puede salir del Vaticano por capricho del propio Papa.

“Sorrentino es un loco de mierda –sigue contando García sobre los días de filmación en los míticos estudios de Cinecittà, en Roma–. Es un creador nato y tiene un equipo del carajo. Su director de fotografía, Luca Bigazzi, es un antipático, una vez lo mandé a rodar; pero tengo que reconocer que es un capo el desgraciado. Se entiende con Sorrentino a la perfección”.

Hace unos meses, alguien en redes sociales se burló de García asegurando que solo aparecería 15 segundos en la serie. “Creo que ha sido un poquito más”, ironiza el actor para restarle importancia al comentario. Su personaje es secundario, pero con momentos relevantes. En uno de los capítulos, por ejemplo, sostiene un largo diálogo con el personaje del Papa. Es una conversación importantísima para la trama y se hizo completamente en español. García cuenta que Law tenía tres ‘coaches’ para dominar el inglés americano, el italiano y el castellano. La serie de Sorrentino se filmó en varios idiomas y países.

El resto de personajes también es riquísimo: Silvio Orlando como el cardenal Voiello, secretario de Estado del Vaticano y un hincha del Nápoles que, lógicamente, tiene a Maradona como segundo Dios; un intensísimo James Cromwell, gigante en su papel de Spencer, el más poderoso e inteligente de los cardenales; el español Javier Cámara como Gutiérrez, un sacerdote lleno de secretos; y personajes femeninos de peso (otra provocación al patriarcado eclesial): Diane Keaton como la asesora personal del Papa, Cécile de France como la jefa de márketing de la Santa Sede y Ludivine Sagnier como la atribulada esposa de un guardia suizo.

¿SANTO O PECADOR?

¿Puede un Papa no creer en Dios? La pregunta parece absurda, pero se lanza directa desde los primeros capítulos de la serie. El Pío XIII de Law es un pontífice hermético, poco empático, capaz de ofrecer una misa en la Plaza de San Pedro dándoles la espalda a los fieles. Enclaustrado en su palacio, con un globo terráqueo luminoso al que solo le falta el “The World is Yours” de Tony Montana, va dejándose devorar por las presiones de ser el emisario de Dios en la Tierra.

“¿Cuándo vas a crecer, Lenny Belardo?”, le pregunta un personaje en cierto momento. “Nunca –responde él–. Un sacerdote nunca crece porque no puede ser padre. Siempre será un hijo de Dios”. Así, infantil y confundido, abrumado por las inmensas preguntas celestes de su religión, Pío XIII se parte en dos como una contradicción encarnada: en lo personal, excéntrico y vulnerable; en el púlpito y hacia el mundo, un ultraconservador que busca anclarse en la religiosidad más tradicional y ejercer todo su poder.

El mayor mérito de “The Young Pope” es que no se trata de una predecible y vacía crítica del catolicismo ni persigue la polémica gratuita. Gracias a la particular espiritualidad de Sorrentino, la serie es en realidad una necesaria reflexión sobre los mayores problemas que atraviesa la Iglesia hoy por hoy, como el celibato y las acusaciones por pederastia.

Y sumergido en esa crisis de fe, Pío XIII es la prueba de que el límite entre un hombre corriente y un santo es muy delgado. De la herejía al milagro hay un solo paso.

DATOS

Canal: HBO.

Estreno: Domingo 15 de enero.

Horario: 9 p.m.

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