Redacción EC

FERNANDO VIVAS ()

Desde que lo vi, agredido por cuadriculados que decían que su incitaba a la violencia, me provocó defenderlo. Aunque él no necesita ninguna ayuda, pues sus ficciones son muy claras al entrelazar el bien y el mal. Más difícil es distinguir lo bueno de lo malo en la televisión en vivo, fuera del horario familiar, interactuando con monstruos de la pantalla como Beto, Gisela o Magaly, reciclando a Ferrando y parodiando los 'realities' de moda. De eso quiero hablarle y de cómo puede lanzar una serie como sin que lo estrese el ráting.
 
Aldo, eres una fusión de muchas cosas en la TV, de razas, de ficción y entretenimiento.
Todo fue casual. No imaginé trabajar en la TV. No estaba ni en mi más loco presupuesto. Estaba feliz haciendo teatro.
 
¿Es tu cable a tierra el teatro?
No, mi familia lo es. Érika [Villalobos] y los chicos. Hacer TV es muy difícil, pero no me puedo quejar.
 
“Enemigos públicos” era ficción en vivo con reportajes que ponía Beto Ortiz, un imposible que no funcionó.
Aprendí que en TV mucho no se puede innovar, que hay que ir despacito. Con Beto teníamos mil ideas. No funcionó e hicimos lo más clásico.
 
Lo simple, que es una persona elocuente hablando con otras.
Sí, y divirtiéndonos. Un espectador resumió muy bien lo que hacemos: los enemigos intentan cosas, a veces les sale, a veces no, pero ellos se vacilan.

Con la experiencia, ¿el porcentaje del "a veces sale" ha aumentado?
Sí, algunas cosas han empezado a fluir. Yo he empezado a pasarla bien, que me costaba.

¿Cuáles son los límites?
No hacer daño. No invadir privacidad, no poner un reportaje sin haber cruzado fuentes, respetar al invitado, hacerlo sentir bien, revisar su trabajo si es que vas a conversar con alguien.
 
Están de moda las chicas que se jalan las mechas.
Tratamos de que no sea lo más importante en la pauta. El bloque de espectáculos es el que menos disfruto.

Empezaste a reciclar la vieja TV e hiciste un homenaje paródico a Ferrando.
No me dejaban ver Ferrando de chico y tenía que verlo a escondidas. Mi mamá decía que era nocivo. Siento que es la figura más importante de la TV peruana de todos los tiempos.

Ese vacilón, que en tu caso es más fraterno, en el caso de Ferrando era autoritario.
Eso ha cambiado. Ninguno de los chistes que hacía Ferrando se pueden hacer hoy sin ofender a todas las minorías.

¿Eres un líder de opinión?
No soy periodista, no puedo serlo. Soy alguien que hace teatro y está haciendo TV hasta que me aburra o me boten.


Elenco de la serie "Promoción". (Foto: Richard Hirano/ El Comercio)

Hablemos de “Promoción”. Leí el original y es algo sombrío para lo light que está la TV de ficción, ¿has hecho alguna concesión?
Una. El lenguaje. Era más visceral. Hemos hecho un compacto de los 20 capítulos y los llevamos a los colegios. Tengo 38 años y quiero hacer algo más que ‘la serie que funciona’. Ya hice “La gran sangre”.

Ah, el mensaje…
Más que mensaje, quiero generar discusión. Estamos paralizados.
 
¿Hay indolencia en el público?
Sí, viene de mi generación. La generación de Beto, 10 años más, es más crítica.
 
Si siguieras la corriente de la TV, ¿estarías en otro canal?
Tal vez. La última vez que conversé con un gerente de otro canal le dije: "Para llevarme, tienes que poner algo más que dinero". Estaban interesados en repetir la experiencia de "Enemigos" y además, un formato. Pero yo estoy trabajando con un grupo creativo que tiene publicistas, dos actores, dos que hacemos teatro y este año pretendemos hacer cuatro formatos propios.
 
Esa debe ser la verdadera ‘promoción’, ya es hora de hacer propios. ¿Algún ejemplo para contarnos?
Un concurso para premiar mediante pruebas a quien puede ser el mejor peruano. Hay otro formato de fútbol.
 
El fútbol es tu parte pasional, tribal y fundamental para lograr empatía con la audiencia.
Es la pasión, sí, y sobre eso la razón [ríe].

El caso de Adrianito (niño cuya piel es tan frágil como las alas de una mariposa y cuyos padres usaron la ayuda recibida para comprar un auto) te enganchó. ¡Ibas a juntar a Magaly y a Gisela!
Sí y el retiro de demandas entre Magaly y yo fue a partir de Adrianito. Lo último que hice fue juntarme con los padres y les pedí que devolvieran el auto. Esto me hundió en una pequeñísima depresión.
 
Es mejor que te deprimas a volverte un cínico monstruo de TV.
Eso no va a pasar. Me involucro en pocas cosas, ahora estamos en campaña sobre la mujer.
 
El reality "Bailando por un sueldo" estuvo divertido.
Terminamos con más auspiciadores. Era una parodia de nosotros mismos.  

Aldo Miyashiro en "El gran show". (Foto: Alessandro Currarino/ Archivo de El Comercio)
 
A propósito de tu equipo, me extrañó que Víctor Hugo Dávila, que fue víctima de un ampay (con la productora Paola Ordóñez), saliera. Se sintió como un castigo.

Todo lo contrario. Yo lo expliqué en el programa. Ellos decidieron retirarse. Pasó el tiempo, Víctor Hugo ha vuelto a ser reportero y Paola es una de las productoras de “Promoción”.
 
Volviendo a la serie, no tienes los recursos de Efraín Aguilar...
Hemos hecho la serie entre 20 actores amigos, un escritor muy cercano, el chino Miyashiro se encarga de conseguir auspiciador, una sola locación.
 
Pero con un tema que pegue.
El 'bullying'.
 
En el segundo capítulo el agresor le dice al otro: "Yo era malo contigo", porque ahora es un padre con un hijo que sufre de 'bullying'. Es nuestra complejidad, entre la violencia y la indolencia.
Estamos en un país que crece para algunos. A nosotros nos va bien, pero a la mayoría no. A mis hijos [dos chicas, 18 y 4 años; dos chicos, 14 y 8] les digo que tienen suerte y esa suerte hay que compartirla. De eso también trata “Promoción” y de chicos que la han pasado muy mal.
 
¿Tú la pasaste mal?
La pasé bien y mal. He sido agresor y también he sido agredido.
 
Yo la pasé mal.
Mucha gente la pasó mal. Beto la pasó mal. Mi papá la pasó mal. Es muy duro el colegio. Es una selva drástica.

Una selva de cemento con las pinturas de los héroes.
Los pintamos nosotros (en las paredes del colegio). Me encantan los héroes. Aunque suene zonzo, cuando hicimos “La gran sangre” hablábamos de tener héroes peruanos. ¿Por qué Batman, por qué Spiderman?
 
¿Extrañas a Jorge Carmona (director de “La gran sangre”)?
Nos vemos siempre. Hicimos una dupla creativa interesante. Hemos prometido hacer algo juntos en nuestras vidas.