Por Leslie A. Galván

El Super Bowl no suele mirar hacia atrás. Siempre corre hacia adelante, hacia el siguiente récord, el próximo espectáculo imposible de superar. Pero este domingo, en el Super Bowl LX, Bad Bunny decidió hacer algo distinto: detenerse, mirar a su pasado y convertirlo en el corazón de una de las presentaciones más comentadas en la historia del evento deportivo más visto de Estados Unidos.

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