Carlos Carlín celebra los 1000 programas de "Wantan Night" recordando los aprendizajes que le dejaron sus programas anteriores. (Foto: Movistar Plus)
Carlos Carlín celebra los 1000 programas de "Wantan Night" recordando los aprendizajes que le dejaron sus programas anteriores. (Foto: Movistar Plus)
Carlos Oré Arroyo

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La vida de encontró cierto alivio tras su salida del último programa que realizó en Latina. Mientras que “La noche es mía” le ocasionó una parálisis facial, el actor asegura que su programa en Movistar Plus hace que vista de saco y corbata con una sonrisa en el rostro. Pero para lograr dicha sensación de felicidad ha tenido que atravesar diversas etapas tan alegres como agrias. Aquí un breve repaso.

-¿"La noche es mía" es parte de los trabajos vergonzosos que alguna vez dijiste que habías tenido?

Fue una experiencia diferente. Ningún trabajo es vergonzoso, era una forma de ponerlo en un contexto de ridículo hacia mi mismo. En este caso fue sencillamente algo en lo que yo no tenía que estar.

-¿Generó algún trauma que te hizo dudar sobre el retorno a la televisión?

No porque era un territorio completamente distinto y la propuesta era muy clara: un programa de conversación divertido con los parámetros que te da la televisión de cable.

-¿Cuáles son esos parámetros?

Primero que no estás sujeto a la dictadura de la sintonía. Muchas veces te obligan a perder la esencia del programa o incluso tu propia esencia.

-Tu trabajo siempre ha estado marcado por el humor. ¿Qué hace que te sientas tan cómodo en ese formato?

Toda la vida, desde antes de ser actor, siempre he visto las cosas con humor. Desde mi formación como actor con Roberto Ángeles hice varias cosas que no tenían que ver con humor, pero siempre ha sido una base muy fuerte. Hagas o no hagas humor, en la vida debes tener siempre un componente de este. El buen humor es el que no se nota.

Carlos Carlín se despidió de "La Noche Es Mía" en diciembre del 2012.
Carlos Carlín se despidió de "La Noche Es Mía" en diciembre del 2012.

-He escuchado que eres tímido. ¿Cómo lo manejas frente a una cámara?

A mí particularmente no me gusta mucho la gente, no sé si eso encaje como timidez, pero con la cámara o el escenario cobro otra energía. Yo soy acrófobo, le tengo pánico a las alturas, pero si me pones una cámara al frente y tengo que grabar algo en altura, pierdo el miedo. Esa es la adrenalina que te da la presencia frente a la gente.

-Este disgusto por la gente encontró un buen momento en la cuarentena.

Maravilloso momento. Por supuesto que después de la confusión y la preocupación que la pandemia trajo, la posibilidad del silencio después de las 8, de no tener las interrupciones de gente llamándote para encontrarte con el cliente o verte con uno verte o con otro, fue un periodo maravilloso. Sobre todo de pausa.

-Pero eres una persona conocida y esta exposición da pie a que los medios hablen y hasta especulen de ti.

La carne viene con hueso. He trabajado en televisión abierta y yo me he expuesto a eso, yo he hablado y me he burlado de gente. Tenía un programa de radio donde con Johanna (San Miguel) hemos hecho payasadas a la gente. Sería muy inconsecuente de mi parte pedir lo contrario.

-En algún caso te has disculpado por las burlas. Me parece que fue con Laura Bozzo.

Sí. Yo podía haber dicho en su momento que no me gustaba su programa, pero cuando lo hacía me burlaba y la insultaba. Yo en ese momento era mucho más estúpido de lo que soy ahora.

-Alan García también fue blanco de tus críticas, luego mantuviste una relación con una de sus hijas. ¿Cómo tomaste la noticia de su fallecimiento?

Dolorosa porque la forma violenta en la que una persona se quita la vida es muy fuerte. Fue una persona que fue amable conmigo. Yo viví en los años de la leche Enci y había una fuerte bronca por eso. No sé si fue una irresponsabilidad, pero muchos años hablé de eso sin darme cuenta que tenía hijos pequeños que podían escuchar en la radio cosas horribles de su padre.

-Hoy tu crítica hacia quienes dirigen el país es más meditada.

Sí, pero ya no va por el conocimiento sino por la frustración. No tengo ninguna esperanza en la clase política. Es irresponsable, folclórica y mezquina la forma en la que se maneja la política a todo nivel.

-¿Extrañas el teatro o te has acostumbrado a las transmisiones?

No me asusta este periodo y el teatro va a regresar en cualquier momento, me lo dijeron Alberto Ísola y Roberto Ángeles cuando empezó esta pandemia. Hemos sobrevivido a cosas más fuertes como el terrorismo.

-¿Te resultó más difícil trabajar durante aquellos años que ahora?

Había un temor permanente, pero cuando eres joven quieres salir con tus amigos y tomar unos tragos, pero también estaba el temor de patear una caja en la calle. Explotaba una bomba y no sabías dónde había sido porque no teníamos los medios de información de ahora. En esa época como ahora teníamos cerca a un enemigo silencioso y oculto.

Carlos Carlín durante el ensayo de la obra "Toc-Toc". "Foto: Gabriela Delgado (El Comercio)
Carlos Carlín durante el ensayo de la obra "Toc-Toc". "Foto: Gabriela Delgado (El Comercio)

-¿Has pensado en retomar la publicación de tus columnas?

No me gustaría volver a escribir sobre televisión porque conozco más el medio y no me gusta señalar cosas que yo también he hecho. Quisiera escribir sobre esta sensación de que la gente, a pesar de estar atravesando esta crisis, todavía actúa como si los humanos fuésemos superiores a todo los demás. No somos de ninguna manera la mejor especie.

-Para cambiar esta situación, ¿la televisión es un buen aliado?

Creo que la educación es un buen aliado porque te dice qué cosa quieres ver o qué cosa no puedes ver. Te enseña como persona y ya tu eliges.

-¿Wantan Night busca aportar a ese cambio?

Lo podemos lograr con la consigna de conversar con gente que hace y ha hecho cosas importantes. A mí me sorprendió la vez que conversé con una actriz con mucha más formación y experiencia que yo y resultó que era la primera vez que conversaba sobre su trabajo en televisión. Eso no te lo permite un medio de televisión donde tienes que correr y donde de pronto la vida de Charly García genera 6 puntos y un cómico o cualquiera poniendo chapas en un bus genera 18 puntos de rating. No es que una cosa sea mejor que la otra, sencillamente es algo más fácil.

-Hablando de chapas, hay muchas de ellas que hoy no podrías repetir.

Como las que hice en televisión y teatro. Es parte del aprendizaje y de la evolución. Durante la primera temporada de “Pataclaun” yo le decía “mongola” a Wendy hasta que una vez me llamó una asociación para pedir que no lo dijera. Me hizo pensar y me di cuenta que tenían toda la razón. A veces se habla de que se está exagerando y que se está cayendo en una sociedad de cristal donde nada se puede decir. Puede ser, pero creo que es mejor que pase para que en algún momento se equilibre la balanza.

Gonzalo Torres, Johanna San Miguel, Wendy Ramos, Carlos Alcántara y Carlos Carlín fueron parte del elenco de "Patacláun". (Foto: Cortesía de July Naters)
Gonzalo Torres, Johanna San Miguel, Wendy Ramos, Carlos Alcántara y Carlos Carlín fueron parte del elenco de "Patacláun". (Foto: Cortesía de July Naters)

-¿Hay un tema que te costó más entender?

El de género. La manera en la que hemos tratado normalmente a la mujer es alucinante y nosotros como hombres no nos damos cuenta, pero hemos sido formados así. En esa época Johanna (San Miguel) y Wendy (Ramos) eran muy rebeldes con ese tema y venían al canal furiosas porque alguien en la calle les había silbado. Yo escuchaba todo eso y pensaba que estaban locas, pero no era así.

-En medio de la situación ¿Qué temores ocupan tu cabeza?

No tengo esperanza en los políticos, pero espero poder tenerla en nosotros como sociedad, como grupo de personas que viven en un mismo territorio y que deberíamos tener un objetivo común. En lo artístico, mi mayor temor es dejar de sentirme orgulloso de lo que hago. Como persona, una larga enfermedad.

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