Después de varios años viviendo entre Lima y Alemania, Karina Jordán había vuelto a actuar y, por ahora, eso le bastaba. No pensaba regresar a la televisión: tenía el año y buena parte del siguiente comprometidos con el teatro. Hasta que una noche los planes cambiaron.
Fue a ver una función de su amiga Gisela Ponce de León y entre el público coincidió con Michelle Alexander y Sandro Méndez. Al terminar, la productora se acercó y le adelantó que la llamaría. Días después llegó una propuesta que no esperaba: protagonizar “La vida que me robaste”.
“Cuando me dijeron: ‘Queremos ofrecerte el protagónico’, hablé con Diego y me dijo: ‘Bueno, regresa’”, recuerda.
Karina volverá a la televisión después de más de cuatro años. Su última aparición en la pantalla chica fue en “Junta de vecinos 2”, en 2022.
En “La vida que me robaste”, interpreta a Mariana, una mujer condenada injustamente tras provocar accidentalmente la muerte de un hombre mientras defendía a una niña. Sentenciada a veinte años de prisión, recupera la libertad después de cumplir diez.
Pero afuera la espera otra condena: sus hijas crecieron creyendo que las abandonó. La responsable es su propia hermana, quien quedó al cuidado de las niñas y terminó ocupando su lugar como madre.
Karina siente que Mariana reúne a varias mujeres en una misma historia.
“Siento que el personaje son tres personajes en uno: el personaje previo a la cárcel; la mujer que tiene que reinventarse dentro de la cárcel para sobrevivir; y luego la mujer que sale y va a recuperar a sus hijas. Es una mujer que muere y renace varias veces”, señala.
Para construir a Mariana, Karina recurrió a la imaginación, a sus propios recuerdos y a material sobre centros penitenciarios. La pregunta que la guio fue: ¿qué sería lo peor que podría ocurrirme?
La maternidad, sin embargo, no le resulta ajena. Karina no tiene hijos biológicos, pero Clara, la hija de Diego Seyfarth, llegó a su vida cuando tenía dos años. “No soy una mamá biológica, pero tengo a Clara”, afirma.
Para ella, maternar también significa cuidar y acompañar. Aunque reconoce que nunca ha vivido una maternidad “24/7”, cree que puede acercarse a Mariana desde la empatía y el trabajo actoral.
Fuera de la ficción, Karina también contempla la posibilidad de ser madre. “Es un proyecto que tenemos con Diego. Sí, está”, afirma.
Vivió cuatro años entre Perú y Alemania, adonde se mudó por una oportunidad laboral de Diego. Pensaban quedarse dos, pero terminaron siendo cuatro. Durante ese tiempo, Karina dejó de lado los proyectos largos y, en Alemania, dictó clases de actuación en español. Sin embargo, actuar empezó a hacerle falta. Primero volvió al teatro. Ahora regresa a la televisión. Y siente que también vuelve distinta.
“Ya tengo 40 años. Estoy en otra edad. Después de un proceso de migración también hay algo distinto en mí. Soy más grande”.
El primer mes de grabaciones fue intenso. Las escenas de la cárcel se filmaron en una fábrica del Rímac, con jornadas de madrugada, efectos de incendio y cerca de 200 extras. Después de cuatro años alejada de la televisión, Karina tuvo que recuperar el ritmo.
“No estaba en el timing, como aceitada, del trabajo televisivo. No puedo decir que haya sido fácil para mí”, reconoce.
Después de años de trabajo, viajes y decisiones, siente que ha llegado a un lugar desde el que puede escoger. No aceptar un proyecto simplemente porque necesita trabajar, sino porque quiere hacerlo.
“Estoy en un momento bueno creativamente, nutritivo, donde estoy trabajando con personas con las que quiero trabajar y no porque tengo que hacerlo. Estoy en ese lugar de poder decidir con conciencia qué realmente quiero hacer”, concluye.
El Dato
“La vida que me robaste” se estrena este 8 de septiembre después de “Al fondo hay sitio”, por la señal de América TV.