Jazmín Pinedo ya no quería saber nada de la televisión cuando le propusieron conducir “+Espectáculos”. Había tomado distancia del medio. Atravesaba una etapa en la que necesitaba mirar la pantalla desde lejos y priorizar otras cosas. Por eso, cuando llegó la propuesta, dudó. Sin embargo, decidió intentarlo. Y lo que en ese momento parecía apenas una apuesta incierta —casi un ensayo en una franja complicada— terminó cambiando el rumbo de esa etapa de su carrera. Hoy, cuatro años después, la conductora mira atrás y reconoce que fue una de las mejores decisiones que tomó.
“Este programa es súper importante para mí, me ha dado grandes satisfacciones”, comenta Pinedo.
Con más de una década conduciendo en vivo, aprendió que cada palabra al aire importa. En un programa donde las noticias del espectáculo pueden volverse tendencia en minutos, la rapidez no siempre es lo más importante. La experiencia le enseñó a medir mejor lo que dice y a entender la responsabilidad que implica opinar frente a miles de espectadores.
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“Tengo más de 10 años conduciendo en vivo y claro que dije cosas de las que me arrepentí. Eso me enseñó la responsabilidad real de mi opinión. Si es un tema muy sensible o, como mencionas, una tendencia, busco enfocarme mucho más en los hechos al contar la noticia y me tomo mi tiempo para agregar una opinión quizás más personal”, explica.
La exposición constante también la llevó a replantear cuánto de su vida personal quería compartir. Si antes hablaba con mayor libertad frente a cámaras, hoy prefiere mantener ciertos límites.
“Antes quizás era mucho más abierta en contar mis cosas, pero aprendí que eso implica que a veces quieran saber más. Hoy mi privacidad es valiosa. Ya no profundizo tanto y así me evito problemas. Protejo mucho mi espacio y mi entorno. Me gusta que la gente me sienta cercana, pero quienes me siguen saben que soy bastante hermética en general”, dice.
Esa misma prudencia se refleja en la forma en que usa sus redes sociales. En una época donde todo se comparte, Pinedo prefiere guardar ciertas cosas para sí misma.
“La verdad tengo total libertad de publicar lo que deseo y considero que he sido bastante responsable con lo que comparto. Pero entiendo lo expuesto que se está en redes, así que soy más cuidadosa con ubicaciones, con mi familia o con subir cosas muy personales. En una época en la que se muestra todo, me gusta guardarme cosas para mí”, comenta.
Este año, además, recibió nuevas propuestas en televisión. Una de ellas fue la posibilidad de sumarse a “América hoy”. Sin embargo, decidió quedarse donde siente que empezó una etapa distinta de su carrera.
“Este año tuve algunas propuestas diferentes y me siento muy agradecida, pero me quedé en ‘+Espectáculos’ porque es un programa que empecé, que siento mío. Llegó a mi vida en un momento en el que no quería hacer más TV y me hizo cambiar de opinión. Le tengo cariño, me gusta el ambiente y el equipo que se formó. Empezamos como una prueba en un horario muy difícil y ya vamos por cuatro años”, afirma.
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Con los años y la experiencia, su estilo frente a cámaras también se ha ido afinando. Pinedo reconoce que conducir un programa de espectáculos exige analizar, opinar y, al mismo tiempo, saber cuándo ser prudente.
“En espectáculos aprendí que hay asuntos donde uno tiene que tener más cautela, y esa versatilidad de poder acomodarme me hace disfrutar mucho de mi trabajo”, explica.
Si hay un programa que marcó distintas etapas en su vida, ese fue “Esto es Guerra”. Primero como competidora, luego como conductora y, en el camino, como un espacio donde también atravesó momentos personales importantes. Mirándolo en perspectiva, Pinedo lo recuerda como una etapa que la acompañó mientras crecía dentro y fuera de la televisión.
“A EEG le tengo mucho cariño. Como competidora me divertí, me equivoqué, aprendí, maduré; viví más que la competencia. Luego quedé embarazada y me fui para dedicarme a la conducción. Varios años después, ya siendo mamá, regresé a conducir el programa, algo que tenía en mente y que disfruté mucho que se diera”, cuenta.
Hoy su vida también transcurre en un momento distinto en lo personal. Tras tres años de relación con el empresario uruguayo Pedro Araujo, las conversaciones sobre formalizar la relación aparecen con naturalidad.
“Sí, cuando una relación es seria estas conversaciones se dan. Sin embargo, apuesto por ir despacio y que las cosas se den como Dios quiera”, dice.
El tiempo, reconoce, también le cambió la forma de entender el amor. “Aprendí a no hacer tantos planes, a vivir el presente y a amar mucho, pero nunca más que a mí misma”, reflexiona.
Quizá por eso hoy se define en una etapa distinta, más serena y consciente. Después de años intensos de exposición, trabajo y aprendizajes, Pinedo parece haber encontrado un ritmo propio.
“Me tocaron años muy intensos, de mucho aprendizaje y crecimiento personal. Siento que siempre fui muy rápido y ahora estoy en un momento donde quiero ir más despacio y disfrutar más todo”, concluye.