En "Colorina", el personaje de Magdyel Ugaz se convertirá en una mujer fuerte y dura que también se entregará al placer y arremeterá contra el qué dirán. (Foto: El Comercio)
En "Colorina", el personaje de Magdyel Ugaz se convertirá en una mujer fuerte y dura que también se entregará al placer y arremeterá contra el qué dirán. (Foto: El Comercio)

La charla con discurre en el camerino del Estudio Palermo en Chorrillos. Ahí se fraguan los retoques a las promesas,
fantasías o ficciones que apuntan a darle color a la opaca realidad. Magdyel es la protagonista de "Colorina", el objeto de obsesión de un prostíbulo y cabaret (la novela se estrenará por América TV este martes 26 de setiembre a las 9:30 p.m.). Están por terminar de peinarla y maquillarla. La actriz mira hacia el espejo y debe permanecer quieta. Mientras Magdyel contempla su reflejo, se busca que ella analice a su personaje y a sí misma.

— ¿El cabaret es la metáfora de qué?
Representa esa fiesta de la irreverencia que por pudor y otras formas nos da miedo mostrar. Somos una sociedad moralista y machista, ¿no? El cabaret es una realidad y ese lado que no queremos mostrar por el qué dirán.

— ¿Y "Colorina" qué representa?
Es una mujer que se hace fuerte ante el dolor, a la que solo le quedó empoderarse como opción de vida, que hizo de tripas corazón por todo lo duro que le tocó pasar y que decidió no mirar hacia atrás. Ella guardó su tristeza y angustia en un cajón y decidió ser una profesional
del arte de la seducción. Y dijo: "Voy a ser buena en esto porque no tengo nada más en la vida. Me quedé sin familia, sin amor. Me quebraron las alas, pero no voy a llorar más. Voy a ser esta mujer fuerte y dura que puede manejar a los hombres a su antojo".

— La "Colorina" de Lucía Méndez se estrenó en 1980, cuando no había redes sociales. Hoy la gente se exhibe en ellas, como si tuvieran menos pudor. ¿Cómo ha sido el trabajo con la sensualidad en este contexto?
Ha sido bien bonito conocer a una trabajadora sexual mientras me preparaba para el papel. Los personajes marginados son los que más enseñan. Ella se refería a la sensualidad, pero también me hablaba de los ojos, las manos, las uñas, el contacto... La mirada de esta mujer tenía pausas, y luego seguía hablando. Yo pensaba: "El poder de la mirada es maravilloso". Sentía que ahí estaba la sensualidad. Hacia eso voy. Siento que el personaje está tomando forma. Lo sigo descubriendo.

— La gran Saby Kamalich, quien recientemente falleció, decía que el éxito tiene un lado oscuro. ¿Cómo manejas este aspecto?
Hay días buenos y malos... Cuando menos escuchas la bulla y más estás contigo, las cosas funcionan mejor.

— Entonces ya no usas las redes sociales, esa tierra de nadie.
Son inevitables las redes, las cuales también pueden ser bonitas. Hay que saber canalizar. Si estoy todo el rato con esa bulla y hasta contesto, me conectaría con ese lado oscuro, mi ego se volvería protagonista y sacaría mi lado feo. Y eso no quiero para mí.

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