A Milagros Leiva le cambiaron los horarios. Y, con ellos, también la manera de empezar el día. Antes, sus mañanas tenían una rutina casi doméstica: despertarse temprano, despedir a sus hijos cuando se iban al colegio, dejar todo en orden y volver a la cama. Era nocturna, dice. Su día comenzaba tarde, como si la noticia también pudiera esperarla un poco más.
Ahora ya no. Desde que conduce “Siempre a las 8”, el podcast diario de entrevistas de El Comercio, sus mañanas tienen otra urgencia. A esa hora, cuando muchos recién encienden la cafetera, ella ya está frente a una cámara, con una portada en la cabeza, una pregunta lista y un país crispado al otro lado de la pantalla.
Leiva venía haciendo entrevistas políticas dominicales para el Diario cuando le plantearon conducir un programa en vivo, a las ocho de la mañana. El horario, admite, le chocó. Pero le sedujo la idea de entrar a un territorio nuevo, explorar el podcast, probar el streaming y acercarse a una audiencia que ya no solo lee, sino que opina, pregunta, discute y responde al instante.
“Siempre a las 8” nació el 8 de diciembre del 2025, en un momento político cargado. La campaña electoral había encendido el ambiente y el programa apareció como una ventana para conversar con candidatos, ministros, analistas y líderes de opinión. Pero no se trataba solo de sentar personajes frente a una periodista. El objetivo era abrir una conversación más directa con la audiencia de El Comercio, una comunidad que está en YouTube, Instagram, TikTok y otras plataformas, y que reclama participar.
“Hemos logrado entrevistar a casi todos los candidatos, menos a Roberto Sánchez y a algunos candidatos de izquierda. Pero creo que hemos cumplido el gran objetivo: hacer entrevistas en vivo, sin censuras, con absoluta libertad y también con la participación del público”, afirma.
En ese nuevo ecosistema, Leiva encontró la inmediatez. El streaming, dice, le recuerda a la radio. A sus años intensos en RPP. A esa sensación de hablarle a alguien que está ahí, escuchando, reaccionando, acompañando. En la televisión tradicional, la distancia suele ser mayor. En el streaming, en cambio, los comentarios llegan en segundos.
“Hay gente que se conecta desde Italia, Londres o Connecticut. Hay seguidores que opinan en las encuestas, espectadores que reclaman, que saludan, que cuestionan. A veces se pelean entre ellos o sugieren la pregunta que falta. El público aporta muchísimo y también tiene una opinión que debe ser considerada. Ese fue el principal objetivo”, sostiene la periodista.
El programa, que nació pensado para una hora, muchas veces se extiende a más de hora y media. En pocos meses, logró conquistar audiencias y superar a espacios que llevaban años instalados en Internet. Leiva lo celebra, pero no se distrae demasiado con el ranking. Lo suyo, insiste, sigue siendo lo mismo de siempre: entrevistar e informar.
“‘Siempre a las 8’ es un espacio para la actualidad y la noticia. Creo que eso nos diferencia. Buscamos llevar información certera, sin censuras y sin agendas sobre la mesa”, afirma.
Esa premisa también define su forma de entrevistar. Milagros dice que este es el género que más alegrías le ha dado, pero sostiene que no debe ser complaciente. Para ella, su valor está en confrontar ideas, pedir explicaciones y contrastar el pasado de un personaje con su presente y sus contradicciones.
“Yo pregunto lo que estoy segura de que la gente quiere preguntar. Si uno no puede hacer una entrevista sin incomodar —en el buen sentido de la palabra—, entonces eso sería un publicherry. Diariamente reviso qué me faltó, qué no supe preguntar, para poder mejorar, porque la entrevista es un viaje inesperado“, dice.
Esa convicción la ha llevado a sostener entrevistas tensas, incluso con personajes que han intentado desviar la conversación o responder desde la incomodidad. Milagros asegura que, en esos momentos, procura mantener la calma, aunque también reconoce que ha tenido que marcar límites cuando el trato cruza cierta línea.
“Siempre he defendido el derecho del periodista a preguntar. Creo que no hay pregunta mal hecha, sino respuesta inadecuada. El que se pica pierde. Para mí, la entrevista es un pacto: el periodista decide preguntar y el entrevistado, responder”, dice.
Esa manera de entender el oficio viene de años de experiencia. Ingresó a El Comercio en 1994, se formó en la redacción y fue creciendo con el género de la entrevista. Con el tiempo aprendió que nadie nace sabiendo preguntar.
“Al comienzo, cuando eres joven, hay temor a incomodar, a equivocarte o a perder el control de la conversación. Pero una vez que aprendes a montar bicicleta, ya no te caes igual; y si ocurre, te levantas. En la travesía de una entrevista, todo depende de ti: de leer, investigar y recordar para sortear los obstáculos. Con el tiempo, uno va afinando sus cuestionamientos”, señala.
Por eso mira con preocupación una parte del periodismo actual. Más que carácter, dice, hace falta lectura.
“Siento que hay muchos periodistas que preguntan sin saber, que se dejan engatusar y que, en realidad, ni siquiera han estudiado al personaje. Me da bronca y tristeza ver a colegas jóvenes que no conocen bien ni el pasado de su entrevistado”, confiesa.
Milagros Tiene entrevistas pendientes, políticos a los que quiere sentar frente a ella, futbolistas que espera convencer, personajes que todavía no aceptan y otros que aparecen cada día. Cree que todas las personas tienen algo que contar. Y cree, sobre todo, que una buena entrevista nunca deja intacto a quien la hace.
“Ningún entrevistador puede salir de una entrevista como si nada hubiera pasado”, sostiene.
Entre sus pendientes, menciona nombres ligados al fútbol y la política. “Me encantaría entrevistar a Claudio Pizarro, Jefferson Farfán y Paolo Guerrero. Entre los políticos, espero que Roberto Sánchez vaya al diario; lo estamos pidiendo desde hace mucho tiempo y ojalá ahora se concrete. Tengo mil pendientes. También quisiera entrevistar algún día a Pedro Castillo. Incluso le he dicho a su abogado que le mando el cuestionario: primero dice que sí y luego se desanima”, cuenta.
Ahora, mientras “Siempre a las 8” sigue creciendo y está próximo a celebrar 6 meses, Leiva se prepara para sumar otro desafío: “Esta noche”, un programa nocturno en Panamericana. Será un formato distinto, un magazine informativo, otra exigencia diaria. Ella lo resume con una frase que mezcla humor y vértigo: su vida será 24/7.