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Renzo Schuller: "Combate es un reality y tiene de telenovela"

El conductor habla sobre el popular programa y sobre su nuevo proyecto "A todo o nada" que estrenará el lunes 3 de febrero

Es de la promo de actores que hicieron cásting para parecerse a ellos mismos, o sea, para conducir un programa luciendo lo más espontáneos posibles. Antes de "Combate", a Renzo le pidieron meter chongo en cocteles –código de polizonte obliga– y cumplió con una naturalidad que no estoy seguro de hasta dónde era mérito del actor o sencillez del pata. Y ahora, para hacérmela más difícil descubrir cómo es él en realidad, lo encuentro con esa aureola del recién casado que vive la resaca de su luna de miel. Ha venido a chambear al set de “A todo o nada” con la dedicación del que tendrá prontas obligaciones familiares y regresará a casa como a un lugar todavía nuevo.

Probablemente la rutina no esté allá, en su jato, sino acá, en el estudio de ATV en Barranco, en medio de asistentes de producción que corren como si participaran en una competencia aparte, de chicos angurrientos que ensayan a embocar pelotitas en huecos de utilería, a apagar veinte lámparas en cinco segundos o a levantar a una modelito en el aire para aguantarla 30 segundos hasta que se pongan morados. Pero Renzo se sabe todos los trucos –quiero que me revele algunos– para que esta sea una rutina llevadera y divertida.

¿Eres un actor que conduce, un conductor que actúa, un comunicador?
Siempre digo que soy actor, pero me gusta hacer de todo. Cuando empecé, dije "voy solamente a actuar". Cuando me llamaron para “Polizontes”, tenía muchos prejuicios.

Pero como actor podías decir “actuaré de polizonte”.
De alguna manera. Lo que me dio tranquilidad es que era el cable y me divertía. Y siempre he sido así. Desde chibolo metía chongo.

¿Y te diste cuenta de que en la TV la gente tiene que sentir que eres natural y que no actúas?
Sí. Mis amigos me decían que yo estaba interpretando al personaje del polizonte, pero yo no lo veía así. Podía exagerar ser coqueto, batir a alguien, como el 'clown', pero era yo.

Todos los que han pasado por el taller de 'clown' han podido desarrollar el personaje que llevan dentro. Ese es tu caso, como el de Carlos Alcántara.
Sí, es buscar esas cosas que tienes ahí y no las usas por miedo. El 'clown' ayuda.

Me sorprendo de los conductores como tú, con esa capacidad de ir del drama al humor inmediatamente.
“Combate”, que es un 'reality', tiene de telenovela. El programa se sostiene por la competencia, pero lo que le gusta a la gente es por qué se enamoró este, por qué el otro es así. Cuando ves que eso funciona, eres una especie de guionista, sin que haya un guion escrito.

Claro, ustedes cuentan historias. ¿Cómo defines el 'timing'?
Es algo interno. Tú sabes cuándo algo funciona o no funciona, y te dices "ya no". Sabes si estás llegando a un límite, entonces dices "ya, relájalo y cuenta un chiste".

Te pongo un ejemplo. Te vi presentando a la combatiente Yamila y lloró porqué la cambiaron de equipo, lo que no era gran incidencia. Se notaba que tú querías reírte y no te atreviste. Creo que debiste hacerlo.
Es un tira y ajuste. Son momentos de decisión. Alguien se cae, te provoca reírte, pero dices "un ratito, voy a ver si está bien".

Tal vez ese día estabas bonachón. Será el encantamiento de estar recién casado.
Puede ser; estoy en las nubes [ríe]. En el programa, las cosas realmente pasan; podemos hincar un poco para que sucedan, pero pasan.

Y los chicos quieren que pasen para quedar bien en el programa.
Probablemente piensen que si se enamoran, eso va a quedar bonito. El otro día escuchaba a una de las chicas, no diré su nombre, que decía: "Yo me estoy vendiendo ahora así, pero después voy a hacer un giro para que la gente vea, 'ah cómo cambió'". Pero se enamoran de verdad.

Ahora, mientras la tele evoluciona, el público también, y pide cada vez más autenticidad y espontaneidad.
Sí. Y más ahora que tiene programas similares en los mismos horarios.

Hablemos de tu nueva apuesta. Se llama “A todo o nada”.
No tiene nada que ver con “El último pasajero” ni con el “A todo o nada” de Argentina. Son juegos diversos: los concursantes no son escolares, sino jóvenes y adultos. Es un programa muy blanco. No es 'reality' porque los concursantes son distintos en cada programa.

¿Hay tensión porque pueden perder todo?
No, siempre ganan. [Eduardo Tironi, jefe de la oficina de Endemol para Chile y Perú, me enseña algunos de los 200 juegos, mientras subraya, "es el concurso más democrático, todos pueden jugar"].

Debes agarrar al vuelo las características de concursantes que no conoces.
Al entrar se le pregunta a cada uno sus datos básicos y eso yo ya lo sé. Si veo que uno es divertido, juego un poquito más.

Ferrando no los conocía, los escogía de entre el público y los batía inmisericordemente. ¿Eso ha cambiado?
Sí, y no es mi estilo. Jamás podría batir a uno porque tiene un defecto.

Vas a duplicarte con “Combate”. ¿Has medido los riesgos?
Me gusta chambear. En “Combate”, además, me apoyo en 20 combatientes y en Piero [Gian Piero Díaz].

Hablemos de ti. En “Patacómix” hacías de creído, chonguero, el ‘papischuller’. ¿Debo inferir que, si la escuela de Patacláun es cierta, tú eres como ese personaje?
Sí y no. No es que yo me alucine. Es en cuanto al juego se refiere.

Tus colegas han querido batirte porque algo de eso percibieron, con cariño, en ti.
Eso fue lo que me impusieron ellos, entonces dije, "si lo están haciendo es por algo, entonces vamos a jugar". No es que yo me considere sobrado o guapo extremo. De repente esa podría ser una inseguridad. Me veían guapo y yo no, entonces de ahí sale el juego.

En “Mesa de noche” (Plus TV) era divertido verte meter chongo junto a las muy culturosas Denise Arregui y Jimena Lindo.
Era parte del juego. Yo desestabilizaba. Lo otro no iba conmigo. No soy para un programa de entrevistas; soy disperso. Pero no dejaba de ser un noticiero cultural.

Sé que no te gusta exhibir tu vida privada, pero ha pasado algo importante que sí querrás compartir. ¡Eres un recién casado!
Estoy casado por la Iglesia desde finales de diciembre. Por civil, desde hace unos meses. La vida te cambia para bien. Me gusta la vida casera; no soy de discotecas. Prefiero ir a casa de amigos a una parrilladita.

¿Tu esposa (Alexandra Morales) está ligada a la tele?
No, para nada. Ha estudiado Comunicaciones y tiene proyectos ligados a otros rubros.

¿Tienes proyectos para actuar?
Estoy en la reposición de “Toc*toc” en el Pirandello y quiero hacer cine. Teatro sí, telenovelas no. Me aburren.

En tu horizonte, están familia, programa y ser padre.
Sí, me provoca mucho. Vamos a ver cuándo se da; estamos en la práctica.

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