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Lorena Salmón: "Retroceder nunca, rendirse jamás"

Joy es el ejemplo vivo de la tenacidad. Joy creía en ella antes que nadie y convenció al mundo de que haga lo mismo

Lorena Salmón: Retroceder nunca, rendirse jamás

Lorena Salmón: Retroceder nunca, rendirse jamás

Vi el otro día la inspiradora película sobre la historia de Joy Mangano, una madre divorciada con dos hijos, inventora, emprendedora y sobre todo con unas ganas de salir adelante igual de poderosas que cualquier fuerza de la naturaleza.

Motivada por sus necesidades de ama de casa, creó un trapeador que no solo se puede exprimir por sí solo, sino que está hecho con fibras de algodón que pueden removerse para lavarse en la lavadora. Intentó venderlo por su cuenta, tocando puerta a puerta y en la salida de los supermercados, donde inclusive la policía la desalojó. Esa mujer no se quebró y créanme que las adversidades por las que pasó quebrarían a cualquiera.
Fue en 1992 y a sus 33 años, después de endeudarse hasta los huesos, que consiguió lo que buscaba: que su maravilloso producto se venda. Y vaya que se vendió. 

Su imperio ha logrado ventas por tres mil millones de dólares. Y si no han visto la película, “Joy”, no quiero arruinársela, pero el asunto te toma por el corazón, porque la mujer en realidad es el ejemplo vivo de la tenacidad y del cómo no debemos dejarnos vencer por nada. 

Joy creía en ella antes que nadie y luego convenció al mundo de que haga lo mismo. Porque lo curioso de su caso es que Mangano no solo inventaba los productos sino que los vendía por televisión en programas de telemercado. Joy logró que el ama de casa estadounidense se identificara con ella y apenas en horas al aire, vendía millones, convirtiéndose así en una superestrella. 

Veía la película de su biografía y en cada fracaso, en cada “no” que Joy escuchaba, sentía un dolorcito en el pecho. Así de difícil y de alucinante es la vida, pensaba. Porque cuando tienes el poder de sobrellevar las derrotas, los cientos de noes, los correos no contestados, las llamadas que jamás te devuelven y no te quiebras y sigues intentando, la magia aparece. 

Me sentí especialmente identificada con ella, ya que después de haber cerrado por completo la página web donde escribía de moda y con la que tenía cierto éxito comercial para comenzar con algo totalmente nuevo, ahora lidio con puertas cerradas, los noes tajantes y cuotas de desesperanza. 

No obstante, me encuentro más cómoda en mi propio pellejo que lo que estuve antes en toda mi vida, así que seguiré el camino que mi intuición y mi corazón dictaminan y como dice esa tan cierta y bonita letra del grupo peruano Lagua Pai: vamos con fe, remando hasta el final. 

No hay otra manera. 

 

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